29/01/2021
Los desastres ambientales a menudo se perciben como eventos lejanos, noticias que vemos en la pantalla y que difícilmente nos tocan. Sin embargo, para los habitantes de General Cerri, en Bahía Blanca, la catástrofe se convirtió en una realidad tangible, maloliente y destructiva. Lo que comenzó como un temporal se transformó en una inundación que no solo arrasó con hogares y pertenencias, sino que dejó una profunda cicatriz de contaminación, desesperanza y, a la vez, una asombrosa muestra de resiliencia humana. Esta es la crónica de un pueblo que lo perdió todo bajo el agua y que ahora lucha por reconstruirse sobre el lodo, un recordatorio de nuestra vulnerabilidad y de la urgente necesidad de abordar tanto las consecuencias como las soluciones a la contaminación que nos rodea.

El Rugido del Agua: "En Cinco Minutos, Más de un Metro"
La madrugada del viernes 7 de marzo quedará grabada en la memoria de cada habitante de Cerri. El agua, alimentada por el desborde de los arroyos Cuatreros y Sauce Chico y la rotura de dos terraplenes, no pidió permiso. "Como una ola", describe una vecina, Melisa. La velocidad fue brutal. En cuestión de minutos, lo que eran filtraciones se convirtieron en torrentes que superaban el metro y veinticinco centímetros de altura dentro de las casas. Para la familia Guzmán, la única salida fue el techo. Ángel, "como un gato", trepó por las paredes para poner a salvo a su esposa y a sus tres hijos, improvisando un refugio en las alturas donde también acogieron a otras dos familias vecinas. La frase que resuena en sus palabras es un eco del caos: "Esto era sálvese quien pueda, y nos salvamos".
El paisaje post-apocalíptico da cuenta de la furia del agua. Más de 800 personas fueron evacuadas en una localidad de apenas 9000 habitantes. La fuerza de la corriente fue tal que desparramó pesados contenedores de la empresa TGS sobre la Ruta 3 como si fueran cajas de cartón, obligando a un control policial permanente. Un camión con acoplado quedó varado en forma de 'V' sobre las vías del tren, cuyos terraplenes habían sido barridos. Para Walter y José, que trabajaban y dormían en el parador rutero "Don Carlín", la salvación fue literal: "Nos salvamos nadando". Su perro los despertó con ladridos desesperados justo a tiempo. Ahora, como tantos otros, se quedaron sin nada más que lo puesto.
Las Cicatrices del Desastre: Olor a Podrido y Pérdidas Totales
Cuando el agua finalmente comenzó a retirarse, reveló la verdadera magnitud de la tragedia. No era solo la pérdida material, era la invasión de una humedad espesa, pegajosa y pestilente. Un olor a podrido que lo impregnaba todo, sintonizando con el desastre. La frase "lo perdimos todo" dejó de ser una hipérbole para convertirse en la descripción literal de la realidad de cientos de familias. Muebles, electrodomésticos, ropa, libros, recuerdos; todo aquello que no era de ladrillo quedó inservible, apilado en montañas de chatarra húmeda en las veredas.

Pero el problema más grave y silencioso es la contaminación. La inundación arrastró y mezcló todo a su paso, contaminando los depósitos generales de agua de la red. El agua que ahora sale de los grifos representa un riesgo sanitario, obligando a los vecinos a depender de la entrega de bidones. Se sospecha que los líquidos cloacales han emergido, mezclándose con el barro y el agua estancada, creando un caldo de cultivo para enfermedades. A esto se suma la pérdida de ganado para los productores de la zona, cuyos animales muertos contribuyen a la descomposición y al riesgo biológico. Es un desastre ambiental en toda regla, cuyas consecuencias para la salud pública y el ecosistema local tardarán en evaluarse por completo.
La Solidaridad Florece en el Lodo
En medio de la devastación, la respuesta humana ha sido la luz más potente. La solidaridad se activó de forma inmediata y orgánica. Vecinos como Silvia González y Juan Irala, a pesar de tener el agua hasta la cintura en su propia casa, priorizaron ayudar a una pareja de ancianos, uno de ellos hemipléjico, hasta que pudieron ser rescatados en kayak. La comunidad se organizó con una eficiencia nacida de la necesidad: clubes que se convirtieron en centros de evacuados, escuelas en espacios de distribución de donaciones y el cuartel de bomberos como punto neurálgico.
Voluntarios de toda la provincia llegaron para ayudar, como Gastón Carduz, quien junto a otros 50 jóvenes se dedicó a la tarea más ardua: sacar el barro de las casas para que las familias pudieran, al menos, volver a dormir en un lugar seco. El centro de distribución en "La Lanera", una antigua fábrica, se llenó de ropa y calzado donado, un flujo constante de ayuda que demuestra que, ante la catástrofe, la red social es el salvavidas más eficaz. Como dice Eduardo Lescano, un camionero que organizó una colecta entre colegas: "No hay otra opción que ayudarnos entre nosotros".

Más Allá de la Inundación: Contaminación y Búsqueda de Soluciones
La tragedia de Cerri nos confronta con una realidad incómoda: la contaminación generada por un desastre natural es masiva y difícil de gestionar. Sin embargo, mientras comunidades enteras luchan con las secuelas, en otros ámbitos la ciencia y la tecnología avanzan en la búsqueda de soluciones para descontaminar materiales y mitigar el impacto ambiental de diversas industrias. Un ejemplo notable proviene de España, donde los Laboratorios Apinevada, en Granada, han patentado un procedimiento innovador para eliminar los contaminantes de las ceras.
Este procedimiento, desarrollado durante los últimos tres años, representa un avance significativo en el tratamiento de un material ampliamente utilizado. La cera, especialmente en apicultura, puede acumular pesticidas y otros químicos, afectando la calidad de la miel y la salud de las abejas. La tecnología de Apinevada permite purificar estas ceras, haciéndolas seguras para su reutilización. Actualmente, están colaborando con dos importantes empresas cereras españolas para implementar plantas de descontaminación a gran escala. Este tipo de innovación, aunque focalizada en un problema específico, es un faro de esperanza. Demuestra que con investigación y desarrollo es posible crear soluciones efectivas para limpiar y reciclar materiales, reduciendo la carga contaminante en nuestro entorno.
Tabla Comparativa: Desastre vs. Soluciones
| Problema Ambiental | Impacto Directo en Cerri | Enfoque de Solución a Gran Escala |
|---|---|---|
| Contaminación del Agua Potable | Red de agua inutilizable, riesgo sanitario, dependencia de agua embotellada. | Implementación de sistemas de potabilización de emergencia y restauración de infraestructuras. |
| Gestión de Residuos Sólidos | Montañas de muebles, electrodomésticos y escombros contaminados en las calles. | Planes de gestión de residuos post-desastre, reciclaje y disposición segura de materiales peligrosos. |
| Contaminación de Materiales | Pérdida total de bienes personales y materiales de construcción por contaminación con lodo y aguas servidas. | Desarrollo de tecnologías de descontaminación, como el procedimiento para ceras, aplicables a diversos materiales. |
Preguntas Frecuentes
- ¿Cuál fue la causa principal de la inundación en Cerri?
La inundación fue provocada por un fuerte temporal que causó el desborde de los arroyos Saladillo, Cuatreros y Sauce Chico, lo que llevó a la rotura de dos terraplenes de contención de 6 metros de altura, liberando una enorme masa de agua sobre la localidad.

Desde hace ya al menos 3 años hay procedimientos para eliminar los contaminantes de las ceras. Desde Granada, Laboratorios Apinevada tiene patenteado un procedimiento para descontaminar las ceras. Y estan trabajando con dos empresas cereras de España para poner en marcha planta de descontaminación. - ¿Qué tipo de contaminación enfrenta la comunidad tras la inundación?
La comunidad se enfrenta a múltiples formas de contaminación: biológica (agua no potable, posibles líquidos cloacales, descomposición de materia orgánica y animales), química (proveniente de productos de limpieza, combustibles y otros materiales arrastrados por el agua) y física (toneladas de escombros y residuos sólidos).
- ¿Existen soluciones para descontaminar materiales afectados por desastres o procesos industriales?
Sí. Aunque la descontaminación a la escala de un desastre como el de Cerri es compleja, existen tecnologías específicas para tratar ciertos tipos de contaminación. El procedimiento para descontaminar ceras desarrollado por Apinevada es un ejemplo de cómo la innovación puede ofrecer soluciones para purificar y reciclar materiales, evitando que se conviertan en residuos.
La gente de Cerri, como dijo su fomentista Hugo Fabiani, es como el tamarisco: un arbusto humilde que se aferra a un suelo difícil y que, aunque parezca que muere, siempre resucita. Hoy, en medio del proceso de reconstrucción, la comunidad resiste. Su historia es un doloroso testimonio de la creciente amenaza de los eventos climáticos extremos y la contaminación que dejan a su paso. Pero también es una poderosa lección de resiliencia y un llamado a la acción: debemos invertir tanto en la prevención de desastres como en el desarrollo de soluciones innovadoras que nos ayuden a construir un futuro más limpio y seguro para todos.
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