06/08/2021
El murmullo del agua corriendo por los canales de riego ha sido durante generaciones la banda sonora del progreso en la región de Cuyo. Sin embargo, ese sonido se está apagando. El cambio climático ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en una realidad cruda y palpable que golpea con fuerza a provincias como Mendoza y San Juan. La región atraviesa una de las peores sequías de las últimas décadas, una crisis hídrica sin precedentes que pone en jaque no solo a la agricultura, pilar de su economía, sino al estilo de vida de toda su gente. La cordillera de los Andes, imponente y majestuosa, ya no viste su tradicional manto blanco, y su silencio nival es un presagio de un futuro incierto y sediento.

Una Cordillera Desnuda: El Origen de la Sequía
Para entender la magnitud del problema en Cuyo, es fundamental mirar hacia las altas cumbres. La principal fuente de agua dulce de la región no son las lluvias, que siempre han sido escasas, sino el lento deshielo de la nieve acumulada durante el invierno en la cordillera de los Andes. Este tesoro blanco alimenta los ríos que, a su vez, llenan los diques y nutren la extensa red de riego que ha permitido convertir un desierto en un oasis productivo. Hoy, ese modelo está en riesgo.
Según datos del Departamento General de Irrigación y organismos técnicos, el área cordillerana de Cuyo presenta sus niveles níveos más bajos desde el año 2000. Pero la situación es aún más grave: los últimos años han sido consistentemente peores que la media histórica. Pablo Mercuri, director del Centro de Investigaciones de Recursos Naturales del INTA Castelar, confirma que esta tendencia de menores nevadas se arrastra desde hace más de una década. El resultado es devastador: ríos con caudales mínimos históricos, diques como el de Caracoles en San Juan en niveles críticos y una disponibilidad de agua para riego que se reduce a una fracción de lo necesario.

El Lamento del Campo: Agricultura en Terapia Intensiva
Cuando el agua escasea, la primera en sentir el golpe es la tierra. La agricultura, que representa el corazón económico y cultural de Cuyo, se enfrenta a un panorama desolador. Cultivos emblemáticos como la vid, los duraznos, las cerezas, el tomate y el ajo ven su supervivencia amenazada.
Los productores se encuentran en una encrucijada dramática. Nicolás Vicchi, de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi), describe un escenario de enorme complejidad. La falta de agua no solo afecta el riego directo de los cultivos, sino también prácticas esenciales como la lucha pasiva contra las heladas. Sin la posibilidad de regar para proteger las plantas de las bajas temperaturas, los agricultores deben recurrir a sistemas de calefacción con combustibles, una alternativa cuyo costo es prohibitivo para la mayoría, especialmente en un contexto de insumos dolarizados y baja rentabilidad.
La situación ha llevado a muchos al límite. Martín Calafiore, dirigente del sector del ajo, señala que el alto costo de mantener y operar las perforaciones para extraer agua subterránea obliga a tomar decisiones drásticas. Se siembra menos, se abandonan parcelas y, en el peor de los casos, se venden fincas que ya no son rentables. Es una sangría lenta pero constante del tejido productivo de la región.

Tabla Comparativa: Impacto de la Crisis Hídrica
| Factor Climático | Consecuencia Directa | Impacto en la Agricultura | Impacto Socioeconómico |
|---|---|---|---|
| Disminución drástica de nevadas | Reducción del caudal de los ríos y niveles de los diques | Menor disponibilidad de agua para riego, estrés hídrico en cultivos | Pérdida de cosechas, menor rentabilidad, desempleo |
| Escasez de lluvias | Suelos más secos, no se recargan las napas freáticas | Mayor dependencia del riego artificial y de perforaciones | Aumento de costos energéticos para bombeo de agua |
| Aumento de temperaturas (implícito) | Mayor evaporación y demanda hídrica de las plantas | Necesidad de riegos más frecuentes, mayor riesgo de heladas tardías | Abandono de fincas, migración de mano de obra |
Un Futuro Global en un Problema Local: El Punto de no Retorno
La crisis en Cuyo no es un hecho aislado. Es un reflejo local de una emergencia planetaria. Los científicos advierten sobre un punto de no retorno climático, una fecha límite que podría situarse tan cerca como en 2035. Si para entonces no se han tomado medidas drásticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, podríamos activar una serie de procesos en cadena (como el deshielo del permafrost o la muerte de la selva amazónica) que harían el calentamiento irreversible, incluso si dejáramos de emitir por completo.
Lo que viven hoy los productores mendocinos y sanjuaninos es una muestra de lo que significa ese futuro. Es la constatación de que el cambio climático comprometido, aquel que ya es inevitable por las emisiones pasadas, está aquí. La discusión ya no es sobre si el clima cambiará, sino sobre cómo nos adaptamos a una nueva realidad que exige acciones urgentes y una profunda toma de conciencia.

Preguntas Frecuentes sobre la Sequía en Cuyo
¿Por qué la falta de nieve en la cordillera es tan grave para Cuyo?
A diferencia de otras regiones, Cuyo es un desierto donde las lluvias son muy escasas. Históricamente, más del 80% de su agua proviene del deshielo de la nieve acumulada en los Andes durante el invierno. Sin esa nieve, los ríos que alimentan todo el sistema productivo y de consumo humano simplemente se secan.
¿Qué cultivos son los más afectados por esta sequía?
Prácticamente toda la agricultura está afectada, pero los cultivos de alto valor y que requieren riego constante son los más vulnerables. Esto incluye la vid (base de la industria vitivinícola), el ajo, la cebolla, frutales como duraznos y cerezas, y hortalizas como el tomate. Osvaldo Recio, presidente de la Sociedad de Chacareros de San Juan, advierte que los productores de verduras de hoja son de los más complicados por su necesidad de riego continuo.
¿Es esta una situación nueva o ya ha ocurrido antes?
Si bien la región es naturalmente seca, la severidad y persistencia de esta crisis son inéditas en la historia reciente. Productores con décadas de experiencia, como Recio, la comparan con sequías extremas vividas en su niñez hace más de 40 años. Sin embargo, lo que preocupa ahora es que no se trata de un evento aislado, sino de una tendencia sostenida durante los últimos 10 a 15 años.

¿Qué se está pidiendo para solucionar el problema?
Las asociaciones de productores han hecho un llamado desesperado a las autoridades. Solicitan al Departamento General de Irrigación que implemente de forma inmediata un plan de emergencia. Este plan debería contemplar obras de mitigación, optimización del uso del agua, apoyo económico para tecnologías de riego más eficientes y políticas claras de gestión de un recurso cada vez más escaso. A nivel personal, se hace un llamado a la conciencia ciudadana para cuidar cada gota de agua.
Conclusión: Un Llamado a la Acción desde el Corazón de Cuyo
La situación en Cuyo es mucho más que una estadística sobre la merma de producción agrícola. Es una advertencia. Es la voz de la tierra y de su gente pidiendo auxilio. El cambio climático se manifiesta en la finca abandonada, en el dique vacío y en la incertidumbre de miles de familias cuyo sustento depende de un hilo de agua que se desvanece. La crisis hídrica cuyana nos obliga a entender que la gestión del agua y la lucha contra el calentamiento global no son temas para el futuro, sino una emergencia del presente. Cuidar el agua, invertir en tecnología, exigir políticas públicas a la altura del desafío y reducir nuestra huella de carbono son las únicas herramientas que tenemos para evitar que el oasis de Cuyo vuelva a ser el desierto que alguna vez fue.
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