¿Dónde se encuentra el arsénico?

Arsénico en el agua: un enemigo invisible

02/08/2026

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En vastas regiones de Argentina, un peligro silencioso e incoloro acecha en la fuente de vida más esencial: el agua. Millones de personas consumen a diario agua subterránea contaminada con arsénico, un elemento de origen natural que se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud pública del país. Este problema, con raíces geológicas que se remontan a más de 50 millones de años, hoy encuentra en la ciencia y la tecnología argentinas una luz de esperanza. Investigadores locales han desarrollado soluciones innovadoras, de bajo costo y sostenibles para devolverle al agua su pureza y a las comunidades su tranquilidad.

¿Cuáles son las principales fuentes de contaminación de arsénico?
Las principales fuentes de contaminación de arsénico por causa humana son la quema de carbón y la fundición de metales industriales y, más recientemente, la industria de semiconductores y la liberación de minerales ricos en arsénico durante la extracción minera de otros compuestos (Mukhopadhyay et al., 2002).
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El Origen Geológico de un Problema Silencioso

Para entender la magnitud del problema del arsénico, debemos viajar en el tiempo hasta la formación de la majestuosa Cordillera de los Andes. Este colosal evento geológico, producto del choque de placas tectónicas, no solo esculpió el paisaje sudamericano, sino que también liberó a la atmósfera inmensas cantidades de cenizas volcánicas ricas en arsénico (As) y flúor. Con el paso de milenios, estas cenizas se depositaron y compactaron, formando lo que hoy conocemos como 'loess', el sedimento que constituye el lecho de los acuíferos y napas subterráneas de gran parte del territorio argentino, especialmente en la extensa Llanura Chacopampeana.

Así, el arsénico se disolvió lentamente en el agua, convirtiéndose en el principal contaminante natural de la única fuente hídrica disponible para millones de personas. No se trata de un problema de contaminación industrial, sino de una característica inherente a la geología de la región, lo que lo hace aún más complejo de abordar.

HACRE: Las Graves Consecuencias del Arsénico en la Salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado al arsénico como una de las diez sustancias químicas más preocupantes para la salud pública, estableciendo un límite máximo recomendado en el agua potable de 10 partes por billón (ppb). Sin embargo, en muchas zonas de Argentina, las concentraciones superan con creces este umbral, llegando a valores alarmantes.

El consumo prolongado de esta agua contaminada deriva en una enfermedad crónica y devastadora conocida como HACRE (Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico). Sus manifestaciones comienzan en la piel, con lesiones como hiperpigmentación, queratosis (endurecimiento y engrosamiento) en palmas y plantas, y pueden evolucionar hacia complicaciones mucho más graves, afectando el funcionamiento del hígado, los riñones y el sistema respiratorio. Además, la evidencia científica es contundente: el arsénico es un potente carcinógeno, asociado a cáncer de piel, vejiga, pulmón y riñón. Más allá de esto, investigaciones recientes han revelado un daño aún más sigiloso: el arsénico puede atravesar la barrera placentaria durante el embarazo, afectando de manera irreversible el desarrollo neuronal del feto y causando problemas neurológicos en los niños.

La Ciencia Argentina al Rescate: Dos Enfoques Innovadores

Frente a esta crisis sanitaria y ambiental, la comunidad científica argentina, liderada por centros de investigación del CONICET, ha asumido el desafío de encontrar soluciones efectivas, accesibles y adaptadas a las realidades locales. Dos proyectos, uno en La Plata y otro en Salta, destacan por su ingenio y su profundo impacto social.

Solución 1: Arcillas Inteligentes en Buenos Aires

En el Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas “Dr. Jorge J. Ronco” (CINDECA), el equipo del Dr. Horacio Thomas ha desarrollado un método basado en el principio de adsorción. La adsorción es un fenómeno por el cual un material sólido puede atraer y retener moléculas de otra sustancia en su superficie. Tras estudiar diversos minerales, los investigadores dieron con una arcilla natural rica en hierro, abundante y de bajo costo, proveniente de yacimientos de la provincia de Buenos Aires.

El sistema diseñado es una planta piloto de tratamiento que consta de tres tanques y su funcionamiento es notablemente simple:

  1. Tanque Reactor: Aquí se mezcla el agua contaminada con la arcilla adsorbente. Se añaden también cloro, para asegurar la desinfección microbiológica y mantener el arsénico en su estado más fácil de remover (As5+), y un floculante para agrupar las partículas en suspensión.
  2. Tanque Sedimentador: El agua pasa a este segundo tanque, donde las partículas de arcilla con el arsénico adherido se asientan en el fondo por gravedad, clarificando el agua.
  3. Tanque de Almacenamiento: Finalmente, el agua ya tratada, libre de arsénico y con una turbidez dentro de los límites permitidos, se almacena en un tercer tanque, lista para el consumo seguro.

Estas plantas, con capacidad para tratar entre 2.000 y 4.000 litros diarios, ya han sido instaladas con éxito en escuelas rurales bonaerenses, demostrando una vida útil del material adsorbente de aproximadamente seis años. Un aspecto clave es la sostenibilidad del proceso: los residuos generados (la arcilla con el arsénico retenido) son estudiados y tratados para inmovilizar definitivamente el contaminante, permitiendo su uso seguro en la fabricación de ladrillos y otros materiales de construcción, cerrando así el ciclo de manera responsable.

Solución 2: Filtros Sencillos para Comunidades Aisladas en Salta

En el otro extremo del país, en el Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI) en Salta, la Dra. Mónica Farfán Torres y su equipo abordan el problema en una de las zonas más vulnerables: la Puna y el Chaco Salteño. Aquí, las comunidades están dispersas, el acceso es difícil y los niveles de arsénico son increíblemente elevados, llegando a cuadruplicar el límite legal argentino.

La solución desarrollada aquí prima la sencillez y la autonomía de la comunidad. Se trata de un sistema de cisternas con un lecho de filtración rudimentario pero altamente efectivo, compuesto por capas de arena, carbón activado y una fase activa de hierro, que se aporta utilizando materiales tan comunes como clavos o alambre. El hierro reacciona y ayuda a precipitar el arsénico, que luego queda atrapado en el filtro.

La clave del éxito de este proyecto ha sido la capacitación de los propios pobladores. Ellos aprenden a mantener el sistema, sabiendo que cada seis meses deben reemplazar la carga de hierro y una parte de la arena. Al igual que en el proyecto de Buenos Aires, la arena contaminada se reutiliza de forma segura para fabricar bloques para la construcción. Este enfoque no solo provee agua limpia, sino que empodera a las comunidades, dándoles el control sobre un recurso vital.

Tabla Comparativa de Soluciones

CaracterísticaProyecto Buenos Aires (Dr. Thomas)Proyecto Salta (Dra. Farfán Torres)
Tecnología PrincipalAdsorción y Coagulación-FloculaciónFiltración por lecho con fase activa de hierro
Material ActivoArcilla natural rica en hierroHierro de bajo costo (clavos, alambre)
Población ObjetivoEscuelas rurales y comunidades con acceso a mantenimientoComunidades aisladas y vulnerables con alta autonomía
ComplejidadSistema de tres tanques, requiere aditivos (cloro, floculante)Sistema de cisternas y filtro, muy simple de operar
Gestión de ResiduosInmovilización del arsénico para uso en construcciónUso de la arena contaminada para fabricar bloques

El Futuro del Agua Limpia: Escalando el Impacto

Ambos equipos de investigación no se detienen. Su visión es expandir el alcance de estas tecnologías. En La Plata, ya trabajan en el diseño de equipos domiciliarios automatizados y en el escalado de sus plantas para abastecer a poblaciones de tamaño mediano. En Salta, el objetivo es desarrollar sistemas hogareños más pequeños, de 20 a 40 litros diarios, adaptados a las necesidades de las familias aisladas de la Puna. El objetivo final es el mismo: que nadie deba arriesgar su salud por beber un vaso de agua.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué es el arsénico y por qué es peligroso?

El arsénico es un elemento químico natural presente en la corteza terrestre. En su forma inorgánica, es altamente tóxico. La exposición prolongada a través del agua potable puede causar enfermedades de la piel, problemas de desarrollo, enfermedades cardiovasculares, neurotoxicidad y cáncer.

¿Por qué hay tanto arsénico en el agua de Argentina?

Su origen es geológico. Las cenizas de la actividad volcánica durante la formación de la Cordillera de los Andes, ricas en arsénico, se depositaron en una gran extensión del país y hoy forman parte de los sedimentos de los acuíferos subterráneos, contaminando el agua de forma natural.

¿Cómo puedo saber si el agua de mi pozo tiene arsénico?

El arsénico es inodoro, incoloro e insípido, por lo que no puede detectarse a simple vista. La única forma de saberlo es a través de un análisis químico del agua realizado por un laboratorio especializado o por las autoridades sanitarias locales.

¿Son estas soluciones científicas accesibles para cualquier persona?

Ese es precisamente su objetivo. Ambos proyectos se han centrado en utilizar materiales de bajo costo, abundantes en la región, y en diseñar sistemas de operación y mantenimiento sencillos, para que puedan ser implementados y gestionados en comunidades rurales y vulnerables sin necesidad de personal altamente especializado.

¿Qué se hace con los residuos contaminados con arsénico?

Una de las grandes innovaciones de estos proyectos es la gestión sostenible de los residuos. Mediante procesos de estabilización, el arsénico queda atrapado de forma segura en la arcilla o la arena, permitiendo que estos materiales se reutilicen en la fabricación de ladrillos o bloques, evitando que el contaminante regrese al medio ambiente.

El trabajo de estos científicos va más allá de la publicación de un artículo académico; es una respuesta directa a una necesidad social urgente. Como reflexionó la Dra. Farfán Torres, ver la tranquilidad de las comunidades al saber que sus hijos beberán agua segura “es el logro más importante de mi carrera”. Estas iniciativas demuestran que la ciencia, cuando se pone al servicio de la gente, tiene el poder de transformar realidades, proteger la salud pública y asegurar que el recurso más vital de todos, el agua, sea verdaderamente una fuente de vida y no de enfermedad.

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