28/03/2004
La crisis climática global ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en una realidad palpable que desafía los cimientos de nuestras industrias, especialmente la alimentaria. En un escenario donde el desperdicio de alimentos es alarmante y el hambre sigue siendo una herida abierta en la humanidad, la presión sobre las empresas productoras de alimentos nunca ha sido tan intensa. Los consumidores, cada vez más informados y empoderados, ya no solo buscan calidad y precio; exigen responsabilidad, transparencia y un compromiso genuino con el planeta. La pregunta ya no es si las empresas deben adoptar prácticas sostenibles, sino cómo y con qué urgencia. En este contexto, gigantes como Grupo Arcor están tomando la delantera, demostrando que es posible alinear el crecimiento económico con el cuidado de los recursos naturales, poniendo un foco especial en uno de los más preciados: el agua.

El Imperativo de la Agricultura Sustentable
Antes de sumergirnos en las estrategias específicas de Arcor, es crucial entender por qué la agricultura sustentable ha pasado de ser una opción a una necesidad imperativa. Ignacio Eguren, CEO y Fundador de AgroPro, lo resume de manera contundente: “Las empresas deben poner foco en la agricultura sustentable, principalmente, porque es necesario generar el menor impacto posible en un medioambiente que viene siendo muy afectado por todos en los últimos años”. Cada acción en el campo, desde la siembra hasta la cosecha, deja una marca. El desafío, según Eguren, es que esa huella sea lo más mínima posible. Este cambio de paradigma ya no se centra únicamente en el resultado económico, una visión que dominó el sector durante décadas. Ahora, el factor ambiental es un pilar fundamental en la planificación de cualquier proyecto agrícola.
Este enfoque no solo responde a una obligación ética, sino que también abre puertas a beneficios tangibles. El acceso a mercados internacionales más exigentes y la posibilidad de obtener un mayor valor por productos certificados como sostenibles son incentivos económicos poderosos. La buena noticia es que, en países con una fuerte tradición agrícola como Argentina, el desarrollo de estas prácticas es totalmente factible. La tecnología y el conocimiento existen; lo que se necesita es una mayor toma de conciencia y una acción consecuente. Afortunadamente, como señala Eguren, vamos por buen camino.

Arcor y su Compromiso con el Agua: El Caso del Tomate en San Juan
Un ejemplo extraordinario de cómo la teoría se lleva a la práctica se encuentra en la planta de conservas de tomate de Grupo Arcor en San Juan, Argentina. Allí, la compañía logró un hito impresionante: una reducción del 24% en el consumo de agua por cada tonelada de tomate producida, en comparación con el año 2019. Lo más notable es que este ahorro se consiguió mientras se incrementaba la producción total. ¿Cómo lo lograron?
La respuesta yace en una estrategia integral que comenzó a gestarse mucho antes. En 2010, Arcor lanzó su política de sustentabilidad, asumiendo cinco compromisos clave en toda su cadena de valor. Uno de ellos, y quizás el más crítico, fue el uso racional del agua. A partir de este pilar, en 2012 nació un programa específico sobre agro sustentable, cuyo objetivo es garantizar la calidad, cantidad, inocuidad y responsabilidad ambiental y social de las materias primas que la empresa produce y adquiere.
Bárbara Bradford, Gerente de Sustentabilidad del Grupo Arcor, explica que para el desarrollo integral del tomate, la empresa implementó una “estrategia de mecanización integral”. Esto no solo implica el uso de tecnología propia, sino también trabajar codo a codo con los productores que los abastecen, ofreciéndoles financiamiento para que incorporen tecnologías de vanguardia. Algunas de estas innovaciones incluyen:
- Trasplante mecánico: Optimiza la siembra y reduce la pérdida de plántulas.
- Riego por goteo: Considerado uno de los métodos más eficientes, entrega el agua directamente a la raíz de la planta, minimizando la evaporación y el desperdicio.
- Cosecha mecanizada: Aumenta la eficiencia y reduce el tiempo entre la cosecha y el procesamiento, mejorando la calidad del producto final.
- Pulverización por túnel de viento: Permite una aplicación más precisa de fitosanitarios, reduciendo la deriva y el impacto ambiental.
Los resultados de esta estrategia han sido espectaculares. Además de preservar mejor el suelo y el agua, los saltos de productividad han sido significativos. Bradford destaca que antes de la implementación de estas tecnologías, un productor promedio obtenía 70 toneladas de tomate por hectárea. Hoy, esa cifra ha ascendido a 120 toneladas por hectárea, un nivel de eficiencia comparable al de potencias agrícolas como Italia o California.
Una Meta Corporativa Ambiciosa y Cumplida
El éxito en la planta de San Juan no es un hecho aislado, sino parte de un compromiso corporativo mucho más amplio. La industria de procesamiento de materias primas agrícolas es intensiva en el uso de agua. Consciente de ello, Arcor se fijó en 2015 una meta ambiciosa para todo el grupo: reducir en un 30% el uso de agua por tonelada de producto para el año 2020. Sorprendentemente, y gracias a iniciativas como la de San Juan, esa meta se cumplió el año pasado.

Este logro fue posible gracias a una combinación de innovaciones en el campo y en la planta industrial. Se instalaron sistemas de reúso de agua en los transportes de descarga de tomate y un sistema de control de nivel en la pileta para los ablandadores de agua, pequeñas pero significativas mejoras que, sumadas, generan un gran impacto. Y para el consumidor, la pregunta clave es: ¿afecta esto la calidad del producto final? La respuesta de Bradford es un rotundo no. “Son iniciativas que tienen un impacto fuerte en la sostenibilidad porque se produce más con menos recursos, pero se garantiza la experiencia del consumidor”.
Tabla Comparativa: Producción de Tomate
| Característica | Modelo Tradicional | Modelo Sustentable de Arcor |
|---|---|---|
| Productividad (ton/ha) | ~ 70 toneladas | ~ 120 toneladas |
| Uso de Agua | Alto (riego por inundación o aspersión) | Reducido y eficiente (riego por goteo) |
| Tecnología | Principalmente manual y mecanización básica | Mecanización integral (trasplante, cosecha, etc.) |
| Impacto Ambiental | Mayor erosión del suelo y consumo de recursos | Menor huella hídrica y cuidado del suelo |
El Futuro es Regenerativo: Una Tendencia que Crece
El esfuerzo de Arcor no es un caso único en la industria. Otras grandes compañías, como McCain, están poniendo el foco en la llamada agricultura regenerativa. Este enfoque va un paso más allá de la sostenibilidad, buscando activamente recuperar la sanidad de los suelos, promover la biodiversidad y reducir drásticamente el uso de productos de síntesis química. Carolina de Lasa Andrés, Jefa de Agronomía en McCain, afirma que no es una opción, sino una responsabilidad: “Debe haber lugar. Es nuestra responsabilidad como productores de alimentos cuidar el medioambiente”.

El cambio climático y el crecimiento demográfico nos obligan a repensar cómo producimos nuestros alimentos. La conciencia de que los recursos naturales son finitos es la evidencia de que debemos actuar ahora. McCain, por ejemplo, se ha fijado el objetivo de que para 2030, el 100% de su superficie destinada al cultivo de papa implemente al menos una práctica de agricultura regenerativa. Esto demuestra que el movimiento hacia una producción más consciente es una tendencia global y consolidada.
¿Es la Sostenibilidad solo para los Grandes?
Una pregunta común es si estas prácticas requieren inversiones millonarias, dejándolas fuera del alcance de los pequeños y medianos productores. Ignacio Eguren de AgroPro desmitifica esta idea. “Para ser sostenible (...) no es necesario realizar inversiones”, apunta. Lo que se necesita, fundamentalmente, es “tomar conciencia y ordenar los procesos del ciclo productivo”. La tecnología, a través de las empresas agtech, juega un rol de facilitador, pero el primer paso es un cambio de mentalidad. Los ciclos en el agro son largos y los frutos de las buenas prácticas pueden tardar meses o años en verse, pero como concluye Eguren, “hoy, sin dudas, es el momento de empezar”.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál fue la meta específica de Arcor para reducir el consumo de agua?
Grupo Arcor se fijó la meta de reducir en un 30% el uso de agua por tonelada de producto en todas sus operaciones para el año 2020, partiendo de la base de 2015. Esta meta fue cumplida exitosamente. En el caso específico de su planta de tomates en San Juan, lograron una reducción del 24% en el consumo hídrico.

¿Qué tecnologías implementó Arcor para ahorrar agua?
Implementaron una estrategia de mecanización integral que incluye riego por goteo, trasplante y cosecha mecanizada, y pulverización por túnel de viento. A nivel industrial, instalaron sistemas de reúso de agua y de control de nivel en piletas para optimizar el consumo.
¿La agricultura sostenible afecta la productividad?
No, al contrario. En el caso de Arcor, la adopción de tecnologías sostenibles para el cultivo de tomate permitió aumentar la productividad de un promedio de 70 toneladas por hectárea a 120 toneladas por hectárea, demostrando que la eficiencia y la sostenibilidad pueden ir de la mano.

¿Solo las grandes empresas como Arcor pueden implementar la agricultura sostenible?
No necesariamente. Según expertos del sector, el pilar fundamental de la agricultura sostenible no es la inversión económica, sino la toma de conciencia y la reorganización y optimización de los procesos productivos. Existen herramientas y tecnologías accesibles que pueden ayudar a productores de todos los tamaños a iniciar este camino.
¿Qué es la agricultura regenerativa?
Es un enfoque de la agricultura que se centra en la recuperación y mejora de la salud del suelo y del ecosistema en general. Sus prácticas buscan aumentar la materia orgánica del suelo, mejorar el ciclo del agua y promover la biodiversidad, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de insumos químicos externos.
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