02/12/2021
Cada vez que abrimos un grifo en el Gran San Juan, realizamos un acto cotidiano que esconde detrás un proceso de ingeniería, ciencia y dedicación extraordinario. El agua que llega a nuestros hogares no es un recurso que aparece por arte de magia; es el resultado de un largo y meticuloso viaje que comienza en las cumbres nevadas de la Cordillera de los Andes y culmina con un estricto proceso de potabilización. La calidad del agua es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales para el desarrollo, la salud y el bienestar de la provincia de San Juan. Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) es la entidad encargada de orquestar este complejo sistema, asegurando que cada gota que consumimos cumpla con las más altas exigencias del Código Alimentario Argentino.

Este artículo se sumerge en las profundidades de este proceso vital, explorando desde la captación de la materia prima en el imponente Río San Juan hasta su distribución final, pasando por cada una de las etapas que transforman el agua cruda en un recurso seguro y confiable para más de 700,000 sanjuaninos.
La Fuente de Vida: El Río San Juan y su Infraestructura
El origen de todo es el sol y la nieve. El deshielo que se produce en las altas cumbres andinas da vida al principal curso de agua de la provincia: el Río San Juan. Con una longitud de 500 kilómetros, este río es el alma del Valle de Tulum. Su caudal, sin embargo, es irregular y depende directamente de las nevadas y las temperaturas estivales. Aumenta considerablemente en primavera y verano, la época de deshielo, presentando un desafío para su gestión y aprovechamiento.
Para domar este torrente y garantizar un suministro constante tanto para el consumo humano como para el regadío agrícola, se ha construido a lo largo de décadas una impresionante red de obras hídricas. Diques como Caracoles y el Embalse Quebrada de Ullum no solo generan energía, sino que actúan como grandes reservorios que regulan el caudal. Más abajo, el Nivelador Ignacio de la Roza y el Partidor San Emiliano son piezas clave para derivar el agua hacia los canales de riego y, fundamentalmente, hacia las tomas de agua para su potabilización. Esta infraestructura es el primer paso para asegurar que la materia prima llegue a la planta de tratamiento.
El Corazón del Sistema: La Planta Potabilizadora Marquesado
Ubicada en el departamento de Rivadavia, la Planta de Tratamiento de Agua Potable Marquesado es la principal instalación de este tipo en la provincia. Inaugurada el 12 de septiembre de 1959, ha sido y sigue siendo el corazón del sistema de abastecimiento para el Gran San Juan, que comprende los departamentos de Capital, Chimbas, Rawson, Rivadavia, Santa Lucía y parte de Pocito.
Su función es monumental: captar, tratar, potabilizar y distribuir el agua que sostiene la vida en el mayor conglomerado urbano de San Juan. Su capacidad de producción es asombrosa, pudiendo alcanzar un máximo de 280,000 metros cúbicos por día. En un día promedio, la planta produce alrededor de 190,000 metros cúbicos, garantizando el suministro incluso en momentos de alta demanda. Esta planta es un testimonio de la visión a largo plazo en la planificación hídrica provincial.
El Proceso de Potabilización: Un Viaje en 8 Etapas
Transformar el agua cruda de un río en agua potable es un proceso científico que consta de varias etapas concatenadas y controladas al milímetro. A continuación, detallamos el viaje del agua dentro de la planta:
1. Captación
El primer paso es tomar el agua del río. Esto no se hace de una única forma. La Planta Marquesado cuenta con múltiples tomas para asegurar el suministro y aprovechar distintas calidades de agua cruda. Entre ellas se destacan:
- Galería Filtrante: Una ingeniosa estructura ubicada en el lecho del río que actúa como un primer gran filtro natural. El agua que se capta aquí ya ha pasado por un proceso de filtrado a través de la arena y grava del río, llegando a la planta con menos turbidez.
- Obras de Toma Directa: Ubicadas en los diques Ignacio de la Roza y Partidor San Emiliano, estas tomas captan el agua superficial y la conducen a través de grandes conductos.
- Perforaciones de Refuerzo: En la zona del Pinar, existen tres perforaciones que extraen agua subterránea. Esta agua, naturalmente filtrada por el subsuelo, es de excelente calidad y aporta hasta un 30% de la producción total, reforzando el sistema especialmente en épocas de alta turbidez en el río.
2. Desbaste
Una vez que el agua ingresa a la planta, lo primero es quitarle los sólidos de mayor tamaño. Mediante un sistema de rejas y tamices, se retienen ramas, hojas, plásticos y otros elementos que podrían dañar las bombas y equipos en las siguientes etapas.
3. Coagulación y Floculación
Aquí comienza la magia química. El agua cruda contiene partículas muy pequeñas (arcillas, limos, microorganismos) que están en suspensión y que por su diminuto tamaño no sedimentarían por sí solas. Para eliminarlas, se añade un agente coagulante (como el sulfato de alúmina). Este producto neutraliza las cargas eléctricas de las partículas, permitiendo que se agrupen entre sí. Luego, en la etapa de floculación, mediante una agitación lenta, estas pequeñas agrupaciones se unen formando partículas más grandes y pesadas, llamadas "flóculos".
4. Decantación
Los flóculos, al ser más densos que el agua, comienzan a caer por gravedad. Este proceso se realiza en grandes tanques llamados decantadores. El agua circula a muy baja velocidad, permitiendo que estos flóculos se asienten en el fondo, formando una capa de lodo que se retira periódicamente. El agua, ya mucho más clara, se recoge de la superficie y pasa a la siguiente fase.
5. Filtración
Aunque el agua ya parece limpia, todavía contiene partículas microscópicas. La etapa de filtración se encarga de retenerlas. El agua pasa a través de grandes filtros compuestos por lechos de arena y grava de diferentes grosores. Estos materiales actúan como una barrera porosa que atrapa las impurezas restantes, dejando el agua cristalina y con la calidad física exigida por la normativa.
6. Desinfección
Esta es, quizás, la etapa más crítica para la salud pública. Aunque el agua esté físicamente limpia, aún puede contener microorganismos patógenos invisibles al ojo humano, como bacterias y virus. Para eliminarlos, se realiza la desinfección, generalmente añadiendo cloro. Este potente agente oxidante destruye la carga bacteriológica, garantizando que el agua sea microbiológicamente segura para el consumo.
7. Almacenamiento
Una vez desinfectada, el agua no se distribuye inmediatamente. Se conduce a grandes cisternas de almacenamiento donde permanece durante un tiempo determinado. Esto tiene un doble propósito: asegurar un tiempo de contacto suficiente para que el cloro actúe eficazmente en toda la masa de agua y contar con reservas para abastecer a la población durante picos de demanda o ante cualquier eventualidad en la planta.
8. Distribución
Finalmente, el agua potable está lista. Desde las cisternas, se impulsa a través de una extensa red de acueductos y cañerías que recorren todo el Gran San Juan. En algunos casos, se utilizan sistemas de bombeo para llegar a las zonas más altas, mientras que en otros se aprovecha la gravedad para su distribución, llegando así a cada hogar, escuela y hospital.
Tabla Resumen del Proceso de Potabilización
| Etapa | Objetivo Principal | Descripción Breve |
|---|---|---|
| 1. Captación | Recolectar el agua cruda del río y fuentes subterráneas. | Se utilizan diversas tomas superficiales y perforaciones. |
| 2. Desbaste | Eliminar sólidos de gran tamaño. | El agua pasa a través de rejas que retienen hojas, ramas, etc. |
| 3. Coagulación / Floculación | Agrupar partículas finas en suspensión. | Se añaden químicos para formar flóculos más grandes y pesados. |
| 4. Decantación | Separar los flóculos del agua por gravedad. | Los flóculos se asientan en el fondo de grandes tanques. |
| 5. Filtración | Retener las partículas más pequeñas. | El agua pasa por filtros de arena y grava para clarificarse. |
| 6. Desinfección | Eliminar microorganismos patógenos. | Se añade cloro para garantizar la seguridad bacteriológica del agua. |
| 7. Almacenamiento | Guardar agua potable y asegurar el contacto con el cloro. | El agua se almacena en cisternas antes de su distribución. |
| 8. Distribución | Llevar el agua potable a los usuarios. | Se utiliza una red de acueductos y cañerías. |
Más Allá del Gran San Juan: Una Red Provincial
Si bien la Planta de Marquesado es la más grande, el compromiso de OSSE con la calidad del agua se extiende a toda la provincia. Existen otras 14 plantas potabilizadoras distribuidas en diferentes departamentos, además de 102 perforaciones de refuerzo. Este sistema descentralizado permite abastecer a más de 742,776 usuarios en todo el territorio sanjuanino, adaptándose a las particularidades de cada localidad y garantizando un estándar de calidad uniforme para todos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿El agua de San Juan es segura para beber directamente del grifo?
- Sí, absolutamente. El riguroso proceso de potabilización y los constantes controles de calidad realizados por OSSE aseguran que el agua que llega a los hogares cumple con todas las normativas del Código Alimentario Argentino, siendo totalmente apta para el consumo humano.
- ¿Por qué a veces el agua tiene olor o sabor a cloro?
- El ligero olor o sabor a cloro es una señal de que el agua está correctamente desinfectada y protegida contra bacterias. La dosis de cloro utilizada está estrictamente controlada para ser efectiva sin representar ningún riesgo para la salud. Si el olor es muy fuerte, se puede dejar reposar el agua en un recipiente abierto durante unos minutos para que el cloro se evapore.
- ¿De dónde viene exactamente el agua que consumo?
- La gran mayoría del agua potable en el Gran San Juan proviene del Río San Juan, que se alimenta del deshielo de la Cordillera de los Andes. Una parte también proviene de acuíferos subterráneos a través de perforaciones.
- ¿Qué puedo hacer como ciudadano para cuidar este recurso?
- El agua es un recurso escaso y valioso, especialmente en una provincia como San Juan. Podemos contribuir haciendo un uso responsable: reparando fugas en casa, evitando el derroche, regando en horarios adecuados y, en general, tomando conciencia de que cada gota cuenta.
En conclusión, el camino del agua desde la cordillera hasta nuestro grifo es una proeza de la ingeniería y un pilar de la salud pública. El trabajo incansable de OSSE y la infraestructura desarrollada a lo largo de los años garantizan un recurso esencial para la vida y el progreso de San Juan. Conocer este proceso no solo es interesante, sino que nos invita a valorar y proteger cada día este tesoro transparente que fluye con solo girar una llave.
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