20/09/2010
El agua es el pilar fundamental de la vida, un recurso indispensable que a menudo damos por sentado. Sin embargo, su pureza no siempre está garantizada. Una de las amenazas invisibles más comunes para la calidad del agua potable es la presencia de bacterias coliformes. Estos microorganismos, aunque en su mayoría no son dañinos, actúan como una señal de alarma, indicando una posible contaminación fecal y, con ella, el riesgo de que otros patógenos peligrosos hayan encontrado un camino hacia nuestro grifo. Entender qué son, cómo llegan a nuestra agua y, lo más importante, cómo eliminarlas, es crucial para proteger nuestra salud y la de nuestros seres queridos.

¿Qué son exactamente las bacterias coliformes?
Las bacterias coliformes son una familia diversa de microorganismos que habitan en múltiples entornos, desde el suelo y la vegetación hasta el tracto intestinal de los animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos. Su presencia es tan extendida que se utilizan como un indicador clave de la calidad bacteriológica del agua. Para un análisis más preciso, se clasifican en tres grupos principales:
- Coliformes Totales: Este es el grupo más amplio. Incluye una gran variedad de bacterias que pueden encontrarse de forma natural en el medio ambiente (suelo, plantas) así como en los intestinos de los animales. Su detección en el agua no confirma una contaminación fecal, pero sí indica que existe una vía por la cual contaminantes externos podrían estar ingresando al suministro de agua.
- Coliformes Fecales: Son un subgrupo de los coliformes totales que se encuentran específicamente en las heces de animales de sangre caliente. Su presencia es un indicador mucho más fuerte de que el agua ha estado en contacto con desechos fecales, lo que aumenta significativamente el riesgo de la presencia de patógenos.
- Escherichia coli (E. coli): Es la especie más conocida dentro del grupo de coliformes fecales. La gran mayoría de las cepas de E. coli son inofensivas, pero algunas, como la cepa O157:H7, pueden causar enfermedades graves. La detección de Escherichia coli (E. coli) en el agua potable es una prueba casi definitiva de contaminación fecal reciente y un claro indicativo de que el agua no es segura para el consumo.
El Peligro Oculto: Riesgos para la Salud y Enfermedades Asociadas
La principal preocupación con la contaminación por coliformes no son las bacterias en sí mismas, sino lo que representan. Si estas bacterias han logrado llegar al agua, también podrían haberlo hecho otros virus y bacterias mucho más peligrosos. El consumo de agua contaminada puede desencadenar una serie de enfermedades, cuyos síntomas varían en gravedad:
- Trastornos Gastrointestinales: Son los más comunes. Pueden incluir diarrea, calambres abdominales, náuseas y vómitos.
- Disentería: Una infección intestinal más severa que provoca diarrea con presencia de sangre y moco.
- Fiebre y Malestar General: Síntomas similares a los de una gripe que acompañan a la infección.
- Enfermedades Graves: En casos de contaminación con patógenos más virulentos, se pueden contraer enfermedades como la hepatitis A, la polio o infecciones que pueden llevar a complicaciones serias como la insuficiencia renal.
Guía Práctica: Métodos para Eliminar las Bacterias Coliformes del Agua
Si un análisis de agua confirma la presencia de coliformes, es fundamental actuar de inmediato. El primer paso es intentar identificar y solucionar la fuente de la contaminación (por ejemplo, un pozo mal sellado o una fuga en el sistema séptico). Simultáneamente, se debe tratar el agua para hacerla segura. A continuación, se detallan los métodos más efectivos.
1. Hervido del Agua
Es el método más simple y accesible para una desinfección de emergencia. Llevar el agua a un punto de ebullición vigoroso (100°C) y mantenerlo así durante al menos un minuto completo es suficiente para matar la gran mayoría de bacterias, virus y parásitos, incluidos los coliformes. Es ideal para tratar pequeñas cantidades de agua para beber o cocinar.
2. Desinfección con Cloro
El cloro es un desinfectante potente y económico. Existen dos formas principales de utilizarlo:
- Cloración de Choque: Este método se utiliza para desinfectar todo el sistema de agua (pozo, tuberías, tanque de almacenamiento) después de un evento de contaminación puntual, como una inundación o la instalación de una nueva bomba. Consiste en introducir una alta concentración de cloro en el sistema, dejarlo actuar durante varias horas y luego purgarlo por completo. La cloración de choque es una solución de "reseteo" para el sistema.
- Cloración Continua: Si la fuente de contaminación es persistente, se puede instalar un sistema de dosificación automática que inyecta pequeñas cantidades de cloro en el agua a medida que ingresa a la casa. Esto garantiza una desinfección constante. Es crucial medir la dosis correcta para asegurar la eliminación de bacterias sin dejar un sabor u olor desagradable en el agua.
3. Purificación con Luz Ultravioleta (UV)
La tecnología de luz ultravioleta es una de las formas más efectivas y seguras de desinfectar el agua a nivel doméstico. El agua pasa a través de una cámara que contiene una lámpara UV. La intensa radiación UV-C ataca el ADN de los microorganismos, impidiendo que se reproduzcan y volviéndolos inofensivos. Es un método físico que no añade químicos al agua, por lo que no altera su sabor ni olor. Para su correcto funcionamiento, el agua debe ser clara y libre de sedimentos, por lo que a menudo se instala junto a un filtro de sedimentos.

4. Ozonización
La ozonización es un proceso de desinfección muy potente. Se genera gas de ozono (O3) y se inyecta en el agua. El ozono es un oxidante extremadamente fuerte que destruye bacterias, virus y otros microorganismos al contacto. Una de sus grandes ventajas es que también puede eliminar otros contaminantes como el hierro y el manganeso, y se descompone rápidamente en oxígeno, sin dejar residuos químicos. Sin embargo, su principal desventaja es el costo inicial del equipo, que suele ser más elevado que el de los sistemas de cloración o UV.
Tabla Comparativa de Métodos de Desinfección
| Método | Efectividad | Costo Inicial | Mantenimiento | Observaciones |
|---|---|---|---|---|
| Hervido | Muy Alta | Bajo (costo de energía) | Nulo | Solo para pequeñas cantidades. No es práctico para toda la casa. |
| Cloración | Alta | Bajo a Medio | Regular (rellenar cloro) | Puede afectar el sabor y olor del agua. |
| Luz Ultravioleta (UV) | Muy Alta | Medio | Anual (cambio de lámpara) | No añade químicos. Requiere pre-filtración de sedimentos. |
| Ozonización | Muy Alta | Alto | Bajo | Trata múltiples contaminantes. No deja residuos. |
¿Cuántos Coliformes son Aceptables en el Agua Potable?
La respuesta es simple: para que el agua sea considerada segura para el consumo humano, los estándares son muy estrictos. Según la mayoría de las normativas sanitarias, el agua potable debe cumplir con los siguientes criterios:
- Coliformes Totales: Un máximo de 2 organismos por cada 100 ml de muestra.
- Coliformes Fecales y E. coli: La presencia debe ser nula. Cero organismos en 100 ml de muestra.
Cualquier detección de coliformes fecales o E. coli hace que el agua no sea apta para el consumo y requiere una acción inmediata.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿La presencia de coliformes totales siempre significa que el agua es peligrosa?
No necesariamente. Los coliformes totales pueden provenir del suelo o la vegetación. Sin embargo, su presencia es una bandera roja que indica una falla en la integridad del sistema de agua. Señala que existe una vía de entrada para contaminantes, por lo que se debe investigar y tratar el agua como medida de precaución.

¿Cómo puedo saber si mi agua contiene bacterias coliformes?
La contaminación bacteriana es invisible, inodora e insípida. La única forma segura de saberlo es mediante un análisis bacteriológico en un laboratorio certificado. Se recomienda analizar el agua de pozos privados al menos una vez al año, preferiblemente en primavera o verano, cuando las lluvias y el calor pueden aumentar el riesgo.
¿Qué hago si sospecho que mi agua está contaminada?
No la bebas ni la uses para cocinar sin tratarla primero. Como medida inmediata, hierve toda el agua que vayas a consumir. Contacta a un laboratorio para realizar un análisis y a un profesional en tratamiento de aguas para que te asesore sobre la mejor solución a largo plazo para tu caso.
¿La prevención es posible?
¡Absolutamente! La mejor defensa es un buen mantenimiento. Asegúrate de que tu pozo esté correctamente sellado y que la tapa sea sanitaria para evitar la entrada de insectos o agua superficial. Revisa periódicamente tu sistema séptico en busca de fugas o fallos. La prevención es siempre más sencilla y económica que la remediación.
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