16/07/1999
Bajo el asfalto y el bullicio de la metrópolis de Buenos Aires, existe un mundo invisible y vital para la vida de millones de personas. No se trata de una red de subterráneos para pasajeros, sino de un complejo sistema de gigantescas tuberías conocido como los ríos subterráneos, una obra de ingeniería monumental que transporta el recurso más preciado: el agua potable. Recientemente, la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) ha llevado a cabo uno de sus operativos más significativos dentro del Programa de Inspección 2025, sumergiendo tecnología de punta en las profundidades de esta red para asegurar su correcto funcionamiento. Este procedimiento, aunque esencial, no es inocuo para la superficie, generando afectaciones temporales en el suministro que merecen ser comprendidas en su totalidad.

¿Qué son los Ríos Subterráneos de Buenos Aires?
Para entender la magnitud de los operativos de AySA, primero debemos dimensionar la infraestructura que se está inspeccionando. Los llamados 'ríos subterráneos' no son cursos de agua naturales, sino una impresionante red de acueductos de gran diámetro construidos por el ser humano. Con una extensión total de 88 kilómetros, estos conductos fueron construidos principalmente entre 1950 y el año 2000, y se encuentran a profundidades que pueden alcanzar los 35 metros bajo tierra.
El diámetro de estas megatuberías es asombroso, oscilando entre los 2,6 y los 4,6 metros, espacio suficiente para que un vehículo pequeño pudiera circular por su interior. Su función es transportar de manera eficiente y por gravedad enormes volúmenes de agua potable desde las plantas potabilizadoras, como la Planta General San Martín en Palermo, hasta las estaciones elevadoras y centros de distribución repartidos por la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Desde allí, el agua es impulsada hacia la red secundaria que finalmente llega a cada hogar, comercio e industria.
La Misión Nocturna: Inspección y Mantenimiento Preventivo
El reciente operativo realizado por AySA se centró en el tramo que conecta Devoto con Barrancas y Saavedra. La elección del horario nocturno, entre las 22:00 y las 04:00 horas, no es casual. Durante la noche y la madrugada, el consumo de agua desciende a su punto más bajo, lo que permite realizar las maniobras necesarias minimizando el impacto en la población. Para llevar a cabo la inspección, fue imprescindible detener el bombeo de cinco estaciones elevadoras clave que abastecen a gran parte de la zona Norte y Oeste del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El punto de acceso para esta misión fue la Cámara 1, ubicada en la intersección de Virrey del Pino y Luis María Campos, en la Ciudad de Buenos Aires. Desde allí, un equipo de buzos especializados y un avanzado minisubmarino ROV (Vehículo de Operación Remota) se adentraron en las profundidades de la tubería. El objetivo principal de estas incursiones es el mantenimiento preventivo: verificar que la estructura del conducto se encuentre en óptimas condiciones, detectar posibles fisuras, obstrucciones, acumulaciones de sedimento o cualquier signo de desgaste que pudiera comprometer la seguridad y la calidad del suministro a largo plazo.
El Impacto en la Superficie: Zonas Afectadas y Recomendaciones
Una intervención de esta escala tiene consecuencias directas, aunque temporales, en el servicio. Al detener las estaciones elevadoras, la red se 'deprime', es decir, pierde la presión habitual. Una vez finalizada la inspección, el proceso de normalización es gradual y controlado. Las bombas se encienden de forma secuenciada para evitar inyectar una alta presión de golpe, lo que podría provocar roturas en las cañerías de la red.
Esta recuperación paulatina significa que, durante las horas posteriores al operativo, muchos barrios experimentaron baja presión o falta de suministro. La empresa advirtió que la normalización completa podría demorarse hasta las primeras horas de la tarde, afectando principalmente a domicilios sin tanques de cisterna o reserva y a las zonas más alejadas de las estaciones elevadoras.
Tabla de Zonas Afectadas por el Operativo
| Jurisdicción | Detalle de las Áreas Afectadas |
|---|---|
| Ciudad de Buenos Aires (CABA) | La franja que abarca desde los barrios de Villa Real y Versalles hasta Núñez fue la más impactada, aunque debido a la interconexión de la red, la afectación pudo sentirse en otras zonas. |
| Conurbano Bonaerense | Los partidos de San Martín, San Isidro, Vicente López, Tres de Febrero, Morón, Hurlingham e Ituzaingó vieron afectado su suministro casi en su totalidad. En San Fernando, se reportó baja presión en la zona limítrofe con San Isidro. En La Matanza, la afectación fue menor y se concentró en la zona lindera a Morón. |
Ante esta situación, la recomendación principal de AySA fue la de racionalizar el consumo de agua durante el día para acelerar la recuperación de la presión en toda la red.
Un Legado de Ingeniería y Futuro Tecnológico
La red de ríos subterráneos es un testimonio de la planificación y la ingeniería del siglo XX. El sistema comenzó a diseñarse en la década de 1940 para reemplazar un modelo más antiguo de cañerías de impulsión. La construcción de estos túneles, a profundidades de hasta 30 metros, fue una proeza para la época. Los primeros conductos, habilitados entre los años 50 y 80, se ejecutaron con hormigón simple. A partir de 1983, la técnica evolucionó hacia el uso de dovelas de hormigón armado, aumentando significativamente la durabilidad y seguridad de la infraestructura.
Hoy, el desafío es mantener y monitorear esta red envejecida. Aquí es donde la tecnología moderna juega un papel crucial. El minisubmarino ROV es el ojo de los ingenieros en la oscuridad de los túneles. Equipado con cámaras de alta definición y potentes luces, recorre el interior de las tuberías transmitiendo imágenes que permiten un diagnóstico preciso sin necesidad de vaciar estos conductos gigantes, una tarea que sería logísticamente casi imposible y extremadamente disruptiva. Desde el año 2008, AySA ha realizado más de 230 operativos de este tipo, logrando inspeccionar el 88% de todo el sistema.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué son necesarias estas inspecciones?
Son fundamentales para el mantenimiento preventivo de una infraestructura crítica. Permiten detectar problemas antes de que se conviertan en fallas graves, como grandes roturas o colapsos, que podrían dejar sin agua a millones de personas durante días y causar enormes daños en la superficie.
¿Por qué tarda tanto en volver el agua con normalidad?
Las tuberías son de un diámetro inmenso y contienen millones de litros de agua. Llenarlas y presurizarlas de nuevo debe hacerse de forma lenta y controlada. Acelerar el proceso podría generar una sobrepresión (conocida como golpe de ariete) que reventaría las cañerías más pequeñas de la red domiciliaria.
¿Con qué frecuencia se realizan estos operativos?
AySA realiza inspecciones con ROV de manera semanal en distintos puntos de la red. Operativos de gran envergadura como el descrito, que implican la parada de múltiples estaciones elevadoras, se programan con menor frecuencia, buscando siempre minimizar el impacto en los usuarios.
¿El agua sigue siendo segura para el consumo después de la inspección?
Sí. Todo el procedimiento está diseñado para no afectar la calidad del agua. De hecho, el objetivo de estas inspecciones es precisamente garantizar que el agua que llega a los hogares mantenga los más altos estándares de potabilidad y seguridad.
¿Qué puedo hacer como usuario para mitigar el impacto?
La mejor medida es contar con un tanque de reserva o cisterna en el domicilio, ya que permite tener autonomía durante varias horas. Además, durante los días de operativo, es crucial seguir las recomendaciones de la empresa y hacer un uso racional y solidario del agua, evitando actividades de alto consumo como el lavado de autos o el riego de jardines.
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