¿Cuál es el porcentaje de cultivos en Tucumán?

Tucumán: El Sabor Amargo del Monocultivo

22/10/2006

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La imagen del changuito cañero es un ícono tucumano, un símbolo casi folclórico que evoca el dulzor de la zafra y el paisaje del sur de la provincia. Sin embargo, esa postal, tan arraigada en el imaginario colectivo argentino, es una construcción. Como señala Guadalupe Carrizo, del ProEco-Grupo Ecologista de Tucumán, "no es ni yunga nativa ni bosque ni la flora originaria del territorio". Es el resultado de un modelo productivo que ha transformado drásticamente el ecosistema y la vida de sus habitantes. El paisaje de Tucumán no es estático; muta al ritmo de la oferta y la demanda del mercado, borrando la memoria de su biodiversidad original. El pueblo de El Timbó, cuyo nombre proviene de un árbol autóctono, es un triste ejemplo: hoy, casi nadie recuerda el árbol que le dio identidad, pues ya no quedan ejemplares. Esta es la crónica de cómo el agronegocio ha moldeado a la provincia más pequeña de Argentina, dejando una estela de concentración de tierras, contaminación y precariedad laboral, pero también sembrando las semillas de una resistencia que florece en la agroecología.

¿Cuál es el porcentaje de cultivos en Tucumán?
En menor medida, se crían animales. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario de 2018, los cereales y las oleaginosas ocupan las dos terceras partes de la superficie cultivada de Argentina (el 68,9 por ciento). Pero en Tucumán estos cultivos representan sólo el 39,1 por ciento.
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Un Mosaico Agrícola Diverso y Desigual

Aunque la caña de azúcar y el limón son sus producciones más famosas, la geografía diversa de Tucumán, con sus cinco zonas diferenciadas, permite una variedad de actividades agropecuarias. Más allá de los dos gigantes agroindustriales, en sus campos también crecen oleaginosas como la soja y el maíz, cereales como el trigo, y frutas finas de exportación como arándanos y frutillas. La ganadería, aunque en menor escala, también tiene su lugar.

El Censo Nacional Agropecuario de 2018 revela una particularidad tucumana. Mientras que a nivel nacional los cereales y oleaginosas ocupan casi el 70% de la superficie cultivada, en Tucumán esta cifra apenas alcanza el 39,1%. Esto evidencia el peso abrumador de los cultivos industriales. La provincia es una potencia mundial en derivados del limón y produce dos tercios del azúcar que se consume en Argentina. No obstante, otros cultivos tienen una importancia económica significativa, como el tabaco, la papa, el tomate y el pimiento, que sostienen a un número importante de productores, aunque a menudo en condiciones de informalidad.

Comparativa de Uso del Suelo: Tucumán vs. Argentina

Tipo de CultivoPorcentaje en TucumánPorcentaje en Argentina (Promedio)
Cereales y Oleaginosas39,1%68,9%
Cultivos Industriales (Caña, Limón, etc.)Mayoría de la superficie restanteVariable, menor peso que en Tucumán

Esta estructura productiva se ve amenazada por la expansión urbana descontrolada. Daniel Robles, de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT), relata cómo el cordón hortícola que rodeaba la capital, San Miguel de Tucumán, ha sido prácticamente devorado por los barrios privados en las últimas décadas. "Hoy tenemos que viajar entre 60 y 100 kilómetros para traer verduras por cantidad a San Miguel", lamenta, evidenciando la desconexión entre la producción de alimentos y los centros de consumo.

La Concentración de la Tierra: Una Herida Histórica

El campo tucumano ha sufrido una transformación silenciosa pero brutal en los últimos 35 años: la concentración de la tierra. Los datos son alarmantes. Entre 2002 y 2018, desaparecieron 5.527 explotaciones agropecuarias (EAP). El 84% de ellas eran fincas pequeñas, de hasta 25 hectáreas. Mientras los pequeños productores eran expulsados del sistema, los grandes latifundios no paraban de crecer. Las explotaciones de más de 2.500 hectáreas aumentaron su superficie en casi 100.000 hectáreas en el mismo período.

El economista Emiliano Trodler lo resume en una cifra contundente: apenas 60 explotaciones agropecuarias concentran más del 50% de la tierra cultivada en toda la provincia. Este fenómeno no es nuevo, sino la continuación de un despojo que comenzó en la colonia. Marcos Pastrana, del Pueblo Diaguita, recuerda cómo sus ancestros fueron desplazados del Valle de Tafí en 1617 para entregar las tierras a un comendero español. La violencia por la tierra sigue vigente. El asesinato del cacique Javier Chocobar en 2009 o el ataque al campesino Juan Carlos "Cheta" González en 2020 no son hechos aislados, sino la cara más cruel de un conflicto donde terratenientes y empresarios, a menudo con la complicidad de fuerzas de seguridad y un sistema judicial que mira para otro lado, buscan adueñarse de territorios ancestrales.

Azúcar Amargo: El Costo Ambiental de la Caña

La industria azucarera es el corazón económico de Tucumán, con 15 de los 23 ingenios del país. Produce millones de toneladas de azúcar y cientos de millones de litros de alcohol, incluyendo el etanol que se mezcla con los combustibles. Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde un pasivo ambiental devastador. Freddy Carbonel, de ProEco, describe un panorama desolador: los ingenios liberan a la atmósfera dióxido de carbono y otros particulados, mientras que los subproductos del proceso contaminan gravemente la cuenca del río Salí, la columna vertebral hídrica de la provincia.

Uno de los residuos más tóxicos es la vinaza, un líquido oscuro y ácido que se genera en la producción de etanol. Por cada litro de etanol, se producen entre 13 y 15 litros de vinaza. Aunque las denuncias han obligado a los ingenios a no verterla directamente al río, la solución ha sido almacenarla en piletas de sacrificio que emanan un olor pestilente. Carbonel lo llama "muerte-combustible", porque para producirlo se sacrifican campos que podrían destinarse a alimentos sanos, y se contamina el agua y el aire. La paradoja es que empresarios como Jorge Rocchia Ferro, condenado por contaminar el río Salí, ahora impulsan la introducción de la caña de azúcar transgénica, una variedad que amenaza con expandir el monocultivo a los últimos remanentes de bosque nativo.

Limón: El Sabor Ácido de la Precariedad Laboral

Tucumán es el epicentro mundial del limón. Lidera la producción y exportación, generando cientos de millones de dólares. Pero este éxito se sostiene sobre una base de extrema precariedad laboral. El negocio está concentrado en un puñado de grandes empresas como San Miguel, Citrusvil y Citromax, que controlan toda la cadena productiva. La mano de obra, sin embargo, vive una realidad muy distinta.

Julio Delgado, con 20 años en el sector, describe jornadas inhumanas. El cosechero trabaja doce horas diarias, sin comedores ni baños, por un pago a destajo que apenas le permite alcanzar un jornal mínimo. "El obrero para sacar un jornal de 4000 o 500 pesos tiene que hacer por lo menos más de cien maletas (cajas de 25 kg) por jornada", explica. La mayoría trabaja en negro, a través de empresas tercerizadas que se quedan con una parte importante de su salario. Se trata de un trabajo temporal, que dura lo que la zafra, de junio a septiembre. Esto crea una enorme masa de trabajadores desocupados la mitad del año, obligados a buscar "changas" o migrar a otras provincias para la cosecha de otras frutas, como la manzana en Río Negro. Esta inestabilidad es una de las claves que permite mantener los salarios bajos y las condiciones precarias.

La Amenaza Silenciosa de la Soja y los Agrotóxicos

Durante la década de 1990, la soja transgénica avanzó sobre las llanuras tucumanas, reemplazando la selva nativa. La Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, históricamente ligada a las familias más poderosas, fue clave en la adaptación y promoción de este cultivo, que vino de la mano de un paquete tecnológico basado en el uso intensivo de agroquímicos. Hoy, las consecuencias se sienten en la salud de las comunidades rurales.

"Es asombroso ver cómo avanzó (la soja) y cómo se redujo la biodiversidad", afirma Guadalupe Carrizo. "Cuando hablamos con la gente de los pueblos es un secreto a voces las enfermedades que existen". Las fumigaciones, a menudo realizadas a escasos metros de las viviendas, son una constante. Celsa Civardi, una docente que sufrió cinco abortos espontáneos, comenzó a notar que su caso no era aislado en su comunidad, cercana a un ingenio. Su denuncia fue el germen de la organización "Paren de Fumigarnos Tucumán", que lucha por visibilizar un problema de salud pública que las autoridades ignoran, amparadas en un vacío legal que no regula las fumigaciones terrestres.

La Semilla de la Esperanza: Agroecología y Resistencia

Frente a este modelo extractivista, emerge una alternativa que busca sanar la tierra y dignificar a quienes la trabajan: la agroecología. Aunque todavía minoritaria, con poco más de 100 establecimientos registrados, su crecimiento es un signo de esperanza. La Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) es uno de sus principales motores en la provincia.

Nacida de la protesta de unas pocas familias productoras en 2019, la UTT agrupa hoy a más de 1200 integrantes. Su lucha comenzó por un reclamo básico: un circuito de comercialización justo, sin intermediarios que se apropian del valor de su trabajo. "A los pequeños productores el gobierno de Tucumán no nos reconocía", cuenta Daniel Robles. A través de la organización y la visibilización de su reclamo, han conseguido herramientas para fortalecer su producción, como un tractor de uso colectivo y una futura plantinera que les dará autonomía en el primer eslabón de la siembra.

Su objetivo es claro: producir alimentos sanos, libres de venenos, y venderlos a un precio justo, establecido por el propio productor. Aunque todavía enfrentan obstáculos, como la falta de permisos para instalar ferias en la capital, su avance es innegable. La agroecología, más que una técnica de cultivo, se ha convertido en una bandera de resistencia y en un proyecto de soberanía alimentaria para Tucumán.


Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los principales cultivos de Tucumán?

Los más importantes económicamente son la caña de azúcar y el limón, en los que Tucumán es líder nacional y mundial. También se cultivan soja, maíz, trigo, arándanos, frutillas, tabaco y una gran variedad de hortalizas como la papa y el tomate.

¿Cuál es el principal problema ambiental de la industria azucarera?

La contaminación de la cuenca del río Salí. Los ingenios vierten subproductos tóxicos como la cachaza y, especialmente, la vinaza, un residuo ácido de la producción de etanol que agota el oxígeno del agua y destruye la vida acuática.

¿Por qué se dice que hay concentración de tierras en la provincia?

Porque en las últimas décadas han desaparecido miles de pequeñas fincas mientras que los grandes latifundios han crecido enormemente. Actualmente, un pequeño grupo de solo 60 explotaciones controla más de la mitad de toda la tierra cultivada en Tucumán.

¿Qué es la agroecología y qué busca en Tucumán?

Es un modelo de producción de alimentos que trabaja en armonía con la naturaleza, sin usar agrotóxicos ni fertilizantes químicos. En Tucumán, organizaciones como la UTT la impulsan como una alternativa al agronegocio, buscando producir alimentos sanos, cuidar el medio ambiente y garantizar condiciones de trabajo y vida dignas para los agricultores.

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