26/12/1999
El cambio climático no es una amenaza futura, es una realidad presente que impacta a naciones de todo el mundo. Perú, con su megadiversidad biológica y geográfica, es uno de los países más vulnerables a sus efectos. Desde el deshielo de glaciares andinos que amenaza el suministro de agua, hasta la intensificación de fenómenos como El Niño, el país enfrenta desafíos monumentales. En respuesta, Perú ha asumido un compromiso firme y estructurado, articulado a través de sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), una hoja de ruta detallada para construir un futuro más seguro y bajo en carbono hacia el año 2030.

Este compromiso, ratificado en el marco del Acuerdo de París en 2016, no es una simple declaración de intenciones. Es el resultado de un trabajo meticuloso y colaborativo de un Grupo de Trabajo Multisectorial que involucró a trece ministerios y al Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan). La estrategia peruana se basa en dos pilares fundamentales e interconectados: la adaptación a los impactos inevitables del cambio climático y la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que lo causan.
Entendiendo los Dos Pilares: Adaptación y Mitigación
Para comprender la estrategia de Perú, es crucial diferenciar estos dos conceptos. Mientras que la mitigación busca atacar la raíz del problema, la adaptación se enfoca en prepararnos para sus consecuencias. Ambos son indispensables y se refuerzan mutuamente.
- Adaptación: Son las acciones y ajustes en nuestros sistemas ecológicos, sociales y económicos para reducir la vulnerabilidad ante los efectos actuales y futuros del cambio climático. Se trata de aumentar la resiliencia. Por ejemplo, construir defensas ribereñas mejoradas o desarrollar cultivos resistentes a la sequía.
- Mitigación: Son los esfuerzos para reducir o prevenir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. El objetivo es frenar el calentamiento global. Ejemplos claros son la transición hacia energías renovables o detener la deforestación.
Medidas de Adaptación: Protegiendo a la Población y los Ecosistemas
El plan de Perú contempla 91 medidas de adaptación, diseñadas para reducir la vulnerabilidad en cinco áreas temáticas que son vitales para el desarrollo y bienestar del país. Estas medidas no son aisladas, sino que integran enfoques transversales como la gestión del riesgo de desastres, la igualdad de género, la interculturalidad y la promoción de la inversión privada.
Las 5 Áreas Priorizadas para la Adaptación:
1. Agua (30 medidas - 33%)
Siendo la más prioritaria, se enfoca en asegurar la disponibilidad y calidad del agua. Las medidas incluyen la protección de cuencas, la recuperación de ecosistemas que regulan el ciclo hídrico (como los bofedales y páramos), la mejora de la infraestructura de riego y el fomento de una cultura de uso eficiente del agua, especialmente ante el retroceso glaciar que afecta la disponibilidad hídrica en la costa.
2. Agricultura (17 medidas - 19%)
El sector agrícola es fundamental para la seguridad alimentaria y la economía rural. Las acciones buscan promover prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, como la diversificación de cultivos, el uso de variedades más resistentes a plagas y sequías, y la implementación de sistemas de alerta temprana agrometeorológica para que los agricultores puedan tomar decisiones informadas.
3. Pesca y Acuicultura (18 medidas - 20%)
El mar peruano es uno de los más ricos del mundo, pero también muy sensible a las variaciones de temperatura. Las medidas se centran en el monitoreo de las condiciones oceánicas, la gestión sostenible de las pesquerías para evitar el colapso de especies como la anchoveta, y el desarrollo de una acuicultura resiliente que pueda diversificar la producción y reducir la presión sobre los recursos marinos.
4. Salud (14 medidas - 15%)
El cambio climático trae consigo nuevos riesgos para la salud pública. El aumento de las temperaturas puede expandir el rango geográfico de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, zika y chikungunya. Las medidas de adaptación en este sector buscan fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, mejorar la capacidad de respuesta de los centros de salud y realizar campañas de prevención en las comunidades más vulnerables.
5. Bosques (12 medidas - 13%)
Los bosques, especialmente la Amazonía, son cruciales para la regulación climática. Las acciones de adaptación se enfocan en la conservación de la biodiversidad, la prevención de incendios forestales y la promoción del manejo forestal comunitario, reconociendo el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas en la gestión sostenible del bosque.
Medidas de Mitigación: La Meta de Reducción de Emisiones
El segundo pilar del compromiso peruano es la reducción de sus emisiones de GEI. La meta es ambiciosa: una reducción del 20% para el año 2030 en comparación con un escenario sin cambios, con la posibilidad de ampliarla a un 30% si se cuenta con el apoyo y la cooperación internacional. Para lograrlo, se han definido 62 medidas de mitigación en cinco sectores clave.
Los 5 Sectores Clave para la Mitigación:
1. Uso del Suelo, Cambio de Uso del Suelo y Silvicultura (USCUSS) (8 medidas - 13%)
Este es el sector que genera la mayor cantidad de emisiones en Perú, principalmente debido a la deforestación de la Amazonía. Las medidas aquí son críticas y se centran en reducir la tala ilegal, promover la reforestación y la agroforestería, y otorgar títulos de propiedad a las comunidades nativas para que puedan proteger sus territorios de manera más efectiva.

2. Energía (37 medidas - 60%)
Dividido en combustión estacionaria (industria) y móvil (transporte), este sector es el segundo en importancia. Las acciones incluyen el impulso a las energías renovables no convencionales (solar, eólica), la mejora de la eficiencia energética en la industria, la promoción de la electromovilidad y la modernización del parque automotor para reducir el consumo de combustibles fósiles.
3. Agricultura (6 medidas - 10%)
En mitigación, este sector busca reducir las emisiones de metano y óxido nitroso. Esto se logra a través de mejores prácticas de manejo de suelos, la optimización del uso de fertilizantes y una mejor gestión del ganado para reducir las emisiones de metano entérico.
4. Desechos (9 medidas - 14%)
La gestión de residuos sólidos y aguas residuales es una fuente importante de metano. Las medidas de mitigación proponen la construcción de rellenos sanitarios modernos con sistemas de captura de gas, el fomento del reciclaje y el compostaje, y la mejora de las plantas de tratamiento de aguas residuales.
5. Procesos Industriales y Uso de Productos (2 medidas - 3%)
Aunque con menos medidas, este sector se enfoca en la adopción de tecnologías más limpias en industrias como la del cemento y la producción química, para reducir las emisiones directas de sus procesos productivos.
Tabla Comparativa: Adaptación vs. Mitigación en Perú
| Pilar Estratégico | Objetivo Principal | Áreas / Sectores Clave | Número de Medidas |
|---|---|---|---|
| Adaptación | Reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia ante los impactos del cambio climático. | Agua, Agricultura, Pesca y Acuicultura, Salud, Bosques. | 91 |
| Mitigación | Reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). | USCUSS, Energía, Agricultura, Desechos, Procesos Industriales. | 62 |
Preguntas Frecuentes sobre el Compromiso Climático de Perú
¿Cuál es la meta principal de Perú para 2030?
La meta central es reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% con recursos propios, y alcanzar un 30% de reducción si se obtiene financiamiento y cooperación técnica internacional. Esto, junto a la implementación de las 91 medidas de adaptación.
¿Por qué la adaptación es tan crucial para Perú?
Debido a su geografía diversa (costa, sierra y selva) y su dependencia de recursos naturales sensibles al clima, Perú es extremadamente vulnerable. El retroceso de glaciares, la intensificación de El Niño, sequías e inundaciones impactan directamente en el suministro de agua, la agricultura, la pesca y la salud de millones de peruanos.
¿Cuál es el mayor desafío de Perú en mitigación?
Sin duda, el mayor desafío es controlar y reducir la deforestación en la Amazonía, que es la principal fuente de emisiones del país. Esto implica combatir la tala ilegal, la minería ilegal y la expansión de la agricultura no sostenible, lo cual requiere una fuerte gobernanza y la participación activa de las comunidades locales e indígenas.
¿Cómo se integra este plan en la política nacional?
Este compromiso no es un documento aislado. Es la base para actualizar la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático y se articula a través de instrumentos como el Plan Nacional de Adaptación (PlanACC). El objetivo es que la variable climática se integre en la planificación del desarrollo a todos los niveles: nacional, regional y local.
En conclusión, el compromiso del Perú ante el cambio climático es una hoja de ruta integral y ambiciosa que reconoce la doble urgencia de proteger a su población y sus ecosistemas mientras contribuye a la solución global. El éxito de este plan no dependerá solo del gobierno, sino de la acción coordinada del sector privado, la sociedad civil y cada ciudadano, para transitar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible y resiliente.
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