27/08/2001
En el complejo tablero del medio ambiente y los desastres naturales, existe una figura fundamental que opera a menudo tras bambalinas, pero cuyo trabajo es vital para la seguridad de miles de personas: el coordinador de gestión de riesgos. No es un superhéroe con capa, sino un estratega, un planificador y un nexo indispensable entre la ciencia, el gobierno y la comunidad. Su labor no se limita a reaccionar cuando la tierra tiembla o el volcán ruge; su verdadero valor reside en la anticipación, la preparación y la construcción de comunidades más seguras y resilientes. A través de ejemplos concretos en Latinoamérica, desde las faldas del volcán Cotopaxi en Ecuador hasta las inestables laderas de Nariño en Colombia, desentrañaremos la esencia de este rol crucial.

¿Qué es y qué hace un Coordinador de Gestión de Riesgos?
Un coordinador de gestión de riesgos es el profesional encargado de liderar y articular los esfuerzos para identificar, analizar, evaluar y mitigar los riesgos de desastres en un territorio determinado, ya sea a nivel local, regional o nacional. Su misión es reducir la vulnerabilidad de la población y sus bienes, así como mejorar la preparación y la capacidad de respuesta ante eventos adversos. Lejos de ser un trabajo de escritorio, implica una dinámica constante de interacción con múltiples actores y un profundo entendimiento tanto de las amenazas naturales como del tejido social de la comunidad a la que sirve.
Las responsabilidades de este rol son multifacéticas y se enmarcan en el ciclo de la gestión integral del riesgo:
- Conocimiento del Riesgo: Trabajan de la mano con instituciones científicas, como el Instituto Geofísico de Ecuador, para comprender las amenazas. Su labor es traducir datos técnicos complejos, como un mapa de peligros volcánicos, en información comprensible y útil para la toma de decisiones.
- Reducción del Riesgo: Con base en ese conocimiento, proponen y coordinan acciones para disminuir las condiciones de vulnerabilidad. Esto puede incluir desde la promoción de códigos de construcción más seguros hasta la planificación de un reasentamiento, como en el trágico caso de Aponte, Colombia.
- Manejo del Desastre: Durante una emergencia, son la pieza clave de la coordinación. Activan los planes de contingencia, gestionan los recursos y aseguran que la respuesta de las diferentes instituciones (bomberos, defensa civil, salud, etc.) sea ordenada y eficaz.
- Recuperación: Una vez pasada la crisis, lideran el proceso de rehabilitación y reconstrucción. Esto no solo implica reparar la infraestructura dañada, sino también aprender del evento para mejorar la resiliencia futura de la comunidad. El desafío de encontrar un nuevo hogar seguro para los 2,500 habitantes de Aponte es un ejemplo claro de esta compleja fase.
El Coordinador en Acción: Casos Reales en Latinoamérica
Para comprender la dimensión práctica de este trabajo, nada mejor que analizar casos reales donde la figura del coordinador ha sido determinante.
El Volcán Cotopaxi y la Prevención en Ecuador
En Latacunga, Ecuador, la presentación de la cuarta edición del mapa de peligros potenciales del volcán Cotopaxi no fue solo un evento científico. Fue el punto de partida para una intensa labor de gestión de riesgos liderada por figuras como Pablo Morillo, Coordinador Zonal de la Secretaría de Gestión de Riesgos. Su equipo tiene la tarea de tomar esa valiosa información, producto de 20 años de investigación, y convertirla en herramientas de vida o muerte.

El trabajo de Morillo y su equipo consiste en superponer sobre este nuevo mapa, más detallado y preciso, las capas de información humana: ¿dónde están las escuelas?, ¿los hospitales?, ¿las comunidades más vulnerables? A partir de ahí, se definen y actualizan las rutas de evacuación, se designan zonas seguras y se planifica la ubicación de albergues temporales. Su labor es, posteriormente, socializar esta información, asegurarse de que cada ciudadano sepa qué hacer, hacia dónde ir y cómo actuar si el gigante dormido despierta. Es un trabajo proactivo, de prevención pura, que busca salvar vidas antes de que estén en peligro.
Aponte y la Reconstrucción en Colombia
En el norte de Nariño, Colombia, la tierra no avisó con un estruendo, sino con un lento y silencioso hundimiento que borró del mapa al pueblo de Aponte. Aquí, el rol del coordinador de la Unidad de Gestión del Riesgo, Carlos Bravo, se centra en la fase de recuperación, una de las más complejas y delicadas. Su desafío no es evacuar ante una amenaza inminente, sino reconstruir una comunidad entera que ha perdido su hogar.
La labor de Bravo implica coordinar estudios geológicos para encontrar un terreno seguro, conocido como “el Quingue y el Cuzcungo”, que garantice que la tragedia no se repetirá. Debe gestionar recursos, estimados en 25 mil millones de pesos, para la adecuación de los lotes y la construcción de nuevas viviendas. Además, enfrenta el reto social de asegurar que campesinos e indígenas puedan convivir y reconstruir su tejido social en un nuevo territorio. Este caso demuestra que la gestión del riesgo va mucho más allá de la emergencia; es un compromiso a largo plazo con la vida y la dignidad de las personas afectadas.
La Gobernanza del Riesgo: Un Enfoque Estratégico
La eficacia de un coordinador de riesgos no depende solo de su capacidad individual, sino del sistema en el que opera. Aquí es donde entra en juego el concepto de gobernanza del riesgo. Modelos como el Plan Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (PNRRD) de Argentina muestran la importancia de una estructura institucional sólida que oriente las políticas públicas.

Este tipo de planes nacionales, como el que rige el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) en Argentina, establecen una hoja de ruta clara con tres prioridades fundamentales:
- Comprender el riesgo: Fomentar la investigación y el análisis interdisciplinario.
- Fortalecer la gobernanza: Crear estructuras de coordinación eficientes entre todos los niveles de gobierno, organismos científico-técnicos, universidades, sociedad civil y sector privado.
- Aumentar la preparación: Mejorar las capacidades de respuesta a través de la planificación y la realización de simulacros.
El coordinador de riesgos es el engranaje que hace funcionar este sistema a nivel territorial, asegurando que las directrices nacionales se traduzcan en acciones concretas que protejan a la población.
Tabla Comparativa: Fases y Roles del Coordinador
| Fase de la Gestión del Riesgo | Rol Clave del Coordinador | Ejemplo Práctico |
|---|---|---|
| Prevención / Mitigación | Articular la ciencia y la política para crear planes y reducir vulnerabilidades. | Uso del mapa de peligros del Cotopaxi para definir zonas de no construcción. |
| Preparación | Diseñar y socializar planes de evacuación, sistemas de alerta temprana y realizar simulacros. | Incorporar rutas de evacuación y albergues en los mapas de Cotopaxi y comunicarlos a la población. |
| Respuesta | Coordinar las operaciones de emergencia, gestionar recursos y asegurar la atención a los afectados. | Activación de albergues y entrega de ayuda humanitaria a las familias de Aponte en las primeras fases. |
| Recuperación / Reconstrucción | Liderar el proceso de reasentamiento, reconstrucción de infraestructura y reactivación económica y social. | Gestión de estudios y fondos para la reubicación del pueblo de Aponte en un lugar seguro. |
Preguntas Frecuentes
¿El coordinador de riesgos solo actúa cuando hay un desastre?
No, al contrario. La parte más importante de su trabajo es la que no se ve: la prevención y la preparación. Un buen coordinador dedica la mayor parte de su tiempo a planificar y mitigar riesgos para que, idealmente, los desastres tengan el menor impacto posible o ni siquiera lleguen a ocurrir.
¿Quién nombra a un coordinador de gestión de riesgos?
Generalmente, es un cargo público designado por una entidad gubernamental. Puede ser a nivel municipal, provincial/estatal o nacional, dependiendo de la estructura administrativa de cada país. Por ejemplo, Pablo Morillo es Coordinador Zonal de la Secretaría de Gestión de Riesgos de Ecuador, una entidad nacional.

¿Qué se necesita para ser un buen coordinador de riesgos?
Se requiere una combinación de habilidades. Por un lado, conocimiento técnico en áreas como geografía, geología, ingeniería o ciencias sociales. Por otro, habilidades blandas como liderazgo, capacidad de comunicación, negociación y, sobre todo, una gran habilidad para coordinar equipos y actores muy diversos, desde científicos hasta líderes comunitarios y políticos.
¿Por qué es tan importante la colaboración con los científicos?
Porque la ciencia proporciona la base sobre la cual se construye toda la gestión del riesgo. Sin datos precisos sobre las amenazas (dónde puede haber un lahar, qué zonas son geológicamente inestables, etc.), cualquier plan sería pura especulación. Los mapas, modelos y estudios científicos son la materia prima esencial para que el coordinador pueda tomar decisiones informadas y eficaces.
En conclusión, el coordinador de gestión de riesgos es una figura indispensable en el mundo actual, donde el cambio climático y otros factores aumentan la frecuencia e intensidad de los desastres. Son los arquitectos de la resiliencia, trabajando incansablemente para transformar el conocimiento en acción y la vulnerabilidad en seguridad. Su labor, aunque a menudo anónima, es el verdadero timón que guía a nuestras comunidades a través de las tormentas, buscando siempre un puerto más seguro.
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