13/01/2018
Durante décadas, la imagen de las ciudades chinas ha estado indisolublemente ligada a un denso velo de esmog, un símbolo visible de su vertiginoso crecimiento económico. Como la "fábrica del mundo", China alimentó su desarrollo a un costo ambiental devastador. Durante mucho tiempo, el gobierno se escudó en la teoría económica conocida como la Curva de Kuznets, una hipótesis que postula que los países deben primero contaminar para crecer, y solo después, una vez alcanzada la riqueza, pueden permitirse el lujo de limpiar el desastre. Sin embargo, la presión interna y externa ha forzado un cambio de guion. Pekín ha declarado la guerra a la contaminación, pero la pregunta sigue en el aire: ¿cuándo veremos realmente el punto de inflexión en el mayor emisor del mundo?
El Fin de una Era: Adiós a la Curva de Kuznets
La Curva de Kuznets fue un argumento conveniente para justificar una política de crecimiento a toda costa. La idea era simple: la degradación ambiental es un peaje necesario en el camino hacia el desarrollo. Se asumía que, una vez que la población alcanzara un cierto nivel de ingresos, demandaría un medio ambiente más limpio, y el estado, ahora con más recursos, podría invertir en tecnologías y políticas verdes. China siguió este manual al pie de la letra, priorizando la industria pesada y la producción masiva, lo que resultó en una contaminación del aire, agua y suelo a niveles alarmantes. Las consecuencias no tardaron en manifestarse:
- Ciudades como Pekín o Shanghái registraban regularmente índices de calidad del aire peligrosos para la salud humana.
- Un alarmante 60% de las aguas subterráneas del país se reportaron como contaminadas, afectando el suministro para millones de personas.
- La lluvia ácida y la desertificación se convirtieron en problemas endémicos en vastas regiones del país.
El descontento social creció a la par que los problemas de salud pública, obligando al liderazgo chino a reconocer que el modelo era insostenible. El discurso oficial cambió radicalmente, pasando de la justificación a la acción, declarando una "guerra contra la contaminación".

El Horizonte 2030: Promesas y Objetivos Concretos
El gobierno chino, bajo el mandato del primer ministro Li Keqiang, ha establecido una fecha clave en su calendario ambiental: 2030. Este es el año en que, oficialmente, las emisiones de dióxido de carbono del país deberían alcanzar su punto máximo para luego comenzar a descender. No obstante, las autoridades han expresado su intención de adelantar esta fecha si es posible. Para lograrlo, han delineado un plan con metas específicas y medibles, tomando como referencia los niveles de emisión del año 2005.
Metas Climáticas Clave
- Reducción de Emisiones por PIB: Disminuir las emisiones de dióxido de carbono por unidad del PIB entre un 60% y un 65% para 2030. Este es un objetivo más ambicioso que el propuesto en 2009 (40-45%).
- Intensidad de Carbono: Reducir el índice de intensidad de carbono entre un 40% y un 45% para 2020.
- Energías Limpias: Aumentar la cuota de consumo de combustibles no fósiles hasta que representen el 20% del consumo total de energía primaria para 2030.
- Apuesta por las Renovables: Lograr que el 15% de toda la energía generada en 2020 proviniera de fuentes limpias y no contaminantes.
Estos objetivos, aunque ambiciosos, deben ser analizados con cautela. Como señala el analista David Shukman, al ser previsiones a tan largo plazo, su cumplimiento está sujeto a múltiples variables económicas y políticas. Además, existen acciones que parecen contradictorias, como la firma de acuerdos con Rusia para expandir la red de gaseoductos, lo que afianzaría la dependencia de un combustible fósil, aunque sea menos contaminante que el carbón.
Análisis Comparativo: Avances y Contradicciones
Para entender la magnitud del desafío, es útil comparar los objetivos declarados con la realidad sobre el terreno y las políticas paralelas que se están implementando.
| Objetivo Declarado | Plazo | Análisis y Desafíos |
|---|---|---|
| Pico de emisiones de CO2 | 2030 (o antes) | Dependerá de la rapidez con la que se pueda descarbonizar su industria pesada y su sector energético, que aún depende masivamente del carbón. |
| 20% de energía de fuentes no fósiles | 2030 | China es líder mundial en instalación de energía solar y eólica, pero la escala de su demanda energética es tan grande que requiere una inversión continua y masiva para alcanzar este objetivo. |
| Reducción de la contaminación del aire urbano | Continuo | Se han logrado avances significativos en ciudades principales mediante el cierre de fábricas, la restricción del tráfico y la transición del carbón al gas para la calefacción. Sin embargo, la contaminación a menudo se desplaza a zonas rurales o industriales menos visibles. |
| Limpieza de aguas subterráneas | Largo Plazo | Es uno de los mayores y más costosos desafíos. La contaminación por metales pesados y químicos de la industria es difícil y lenta de remediar, y sigue siendo un grave problema de salud pública. |
¿Una Guerra que se está Ganando? Matices de una Victoria Parcial
Informes recientes, incluido uno de las Naciones Unidas, sugieren que China está, de hecho, ganando su "guerra contra la contaminación atmosférica". Los datos muestran una reducción drástica en la concentración de partículas finas (PM2.5) en las principales áreas urbanas. Esto es el resultado de políticas férreas y una inversión sin precedentes en tecnología verde. China se ha convertido en el mayor productor e inversor en paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos del mundo. Sin embargo, esta victoria es parcial. Ganar la batalla del aire en Pekín no significa haber ganado la guerra ambiental. Los desafíos de la contaminación del agua y del suelo persisten, y el país sigue siendo, con diferencia, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del planeta. La transición energética es un proceso lento y complejo para una economía de su tamaño, y su apetito por la energía sigue creciendo.

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuándo se espera que China alcance su pico máximo de contaminación?
El objetivo oficial del gobierno chino es alcanzar el pico de sus emisiones de dióxido de carbono para el año 2030, con la ambición de lograrlo antes si las condiciones lo permiten. A partir de ese punto, las emisiones deberían comenzar a disminuir de forma sostenida.
¿Qué es la Curva de Kuznets y por qué es relevante para China?
La Curva de Kuznets es una teoría económica que sugiere que a medida que una economía se desarrolla, la degradación ambiental primero aumenta y luego, tras alcanzar un punto de inflexión, comienza a disminuir. Fue relevante porque China utilizó esta idea durante años para justificar sus altos niveles de contaminación como una etapa necesaria de su desarrollo económico.
¿Son las medidas de China suficientes para combatir el cambio climático global?
Las medidas son un paso gigantesco en la dirección correcta y son cruciales, dado que China es el mayor emisor del mundo. Sin embargo, la crisis climática es un problema global que requiere la acción coordinada de todas las naciones. Los esfuerzos de China son necesarios, pero no suficientes por sí solos para resolver el problema.
¿Cómo ha afectado la contaminación a la economía china?
Aunque un estudio de 2012 sugirió que el impacto era mínimo, la visión actual es más compleja. La contaminación genera enormes costos en salud pública y pérdida de productividad. Por otro lado, la "guerra contra la contaminación" ha impulsado una nueva economía verde, convirtiendo a China en líder mundial en tecnologías limpias, lo que ahora representa un importante motor de crecimiento económico y creación de empleo.
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