¿Qué es la contaminación del Riachuelo?

Riachuelo: Entre el Avance y el Abandono

04/12/2005

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La Cuenca Matanza-Riachuelo, un emblema histórico de la contaminación en Argentina, vuelve a estar en el centro del debate. A pesar de años de promesas, fallos judiciales y la creación de organismos específicos, la realidad de sus aguas y sus riberas sigue siendo un crudo testimonio del abandono y la desidia. Recientemente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dio por concluida su supervisión sobre el saneamiento, argumentando que los objetivos institucionales se habían cumplido. Sin embargo, para miles de familias que viven a orillas del río y para las organizaciones que las acompañan, esta decisión es un espejismo que ignora una deuda ambiental y social que sigue creciendo día a día.

¿Qué cambios cosméticos se consideran en el Riachuelo?
Estrada Oyuela reconoce como único avance lo que considera cambios cosméticos en el Riachuelo. “Antes se veían los buques abandonados y todo era un gran basural flotante. Ahí trabajaron Acumar y la Prefectura Argentina para levantarlos del lecho del río.
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Un Fallo Histórico y una Supervisión Inconclusa

En 2008, la Corte Suprema dictó un fallo histórico en la causa conocida como “Causa Mendoza”. Este fallo no solo reconoció la grave situación de la cuenca, sino que también ordenó al Estado Nacional, a la Provincia de Buenos Aires y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a implementar un plan integral para la recomposición del ambiente y la reparación de los daños causados a la salud de los habitantes. De esta sentencia nació la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), el ente encargado de ejecutar y fiscalizar el Plan Integral de Saneamiento Ambiental.

A pesar de este hito, la reciente decisión de la Corte de finalizar su seguimiento ha generado una profunda preocupación. “No negamos que hubieron avances en los trabajos de limpieza, como quitar los barcos hundidos, o la creación de espacios de naturaleza para reparar un poco el daño ambiental”, admite María José Lubertino, presidenta de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos (ACDH). Sin embargo, añade con firmeza: “Resta mucho por hacer en cuanto a ordenamiento territorial y relocalización de las familias. El trabajo es sumamente lento y las demandas no están cumplidas al 100 por 100”. Esta visión es compartida por un amplio abanico de organizaciones que han decidido llevar el caso a instancias internacionales, denunciando al Estado Argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La Deuda Social: Viviendas y Urbanización Pendientes

El saneamiento del Riachuelo no es solo una cuestión de limpiar el agua; es, fundamentalmente, una cuestión de derechos humanos. Una de las deudas más grandes del plan es la habitacional. Según denuncian las organizaciones, no se ha completado ni el 50% del total de las soluciones de vivienda prometidas. Estas relocalizaciones son cruciales, no solo para sacar a las familias de un ambiente insalubre, sino también para poder liberar la vera del río y construir las obras de infraestructura necesarias.

Las cifras son alarmantes. Solo en la Ciudad de Buenos Aires, se estima que más de 700 familias de la Villa 21-24, 150 del barrio Lamadrid y un número aún no determinado de los barrios Magaldi, Luján y El Pueblito esperan una solución definitiva. La urbanización de estos barrios, una promesa clave para mejorar la calidad de vida, avanza a un ritmo exasperantemente lento, dejando a miles de personas expuestas a la contaminación y a las inundaciones.

El Contaminante Invisible: La Crisis del Saneamiento Cloacal

Uno de los pilares del plan de saneamiento era la construcción del Sistema Riachuelo, una megaobra de infraestructura diseñada para interceptar los efluentes cloacales que se vierten crudos al río y transportarlos a una planta de tratamiento. Esta obra, además, debía expandir la red de agua potable y cloacas a miles de hogares en el sur de la Ciudad y el conurbano bonaerense. Sin embargo, el sistema aún no está plenamente operativo.

“Ese sistema iba a evitar las descargas clandestinas”, explica Sergio González, vecino de Villa Jardín e integrante del Foro Hídrico de Lanús. La realidad es que la cobertura cloacal en los barrios afectados apenas alcanza el 56%. “Nuestros barrios no están urbanizados y la población es cada vez mayor por lo que, al no tener cloacas, muchos vecinos utilizan el pozo ciego y, cuando llueve, todo eso sale para afuera y se dirige al río”, relata. Este caos se convierte en la coartada perfecta para que muchas industrias aprovechen la confusión y realicen sus propias descargas ilegales, perpetuando el ciclo de contaminación.

Residuos y Responsabilidad: Un Círculo Vicioso

La cuenca es el destino final de aproximadamente 10 mil toneladas de residuos por día. Esta cifra monstruosa se compone de tres fuentes principales: los vertidos industriales, los efluentes cloacales y los desechos sólidos urbanos. Mientras el control sobre las industrias sigue siendo laxo, el problema de la basura en las calles agrava la situación.

Alberto Larez, vecino de Villa Fiorito, reflexiona sobre la lógica económica que subyace al desastre: “Uno no dice que las empresas no tengan que existir, pero tienen que trabajar dentro de los parámetros normales y lógicos de la vida humana. El problema principal está en que la máquina de enriquecerse se acelera cada vez más y se ignoran las causas de esto”.

En los barrios populares, la recolección de residuos es un desafío logístico y social. “Se pusieron recolectores urbanos que entraban en los pasillos a recoger la basura”, cuenta González, “pero ahora es más complicado porque con la crisis muchas personas vuelven a vivir con sus padres o se hacen construcciones de tres pisos y no hay espacio para moverse”. Esta basura acumulada no solo crea focos de infección, sino que, con cada lluvia e inundación, es arrastrada directamente hacia el lecho del río.

Tabla Comparativa: Promesas vs. Realidad del Saneamiento

AspectoPromesa del Plan de SaneamientoRealidad Actual
Limpieza SuperficialRemoción de barcos hundidos y residuos sólidos flotantes.Avances significativos. Se han retirado la mayoría de los barcos y se realiza limpieza periódica.
Soluciones HabitacionalesRelocalización y urbanización de todas las familias en riesgo ambiental.Menos del 50% completado. Cientos de familias siguen esperando una solución.
Saneamiento CloacalPuesta en marcha del Sistema Riachuelo y 100% de cobertura cloacal.El sistema no está plenamente operativo. Cobertura cloacal del 56% en la zona.
Control IndustrialFiscalización y reconversión de todas las industrias contaminantes.Controles insuficientes. Continúan las denuncias por vertidos clandestinos.
Calidad del AguaRecuperación de los niveles de oxígeno y reducción de contaminantes.Mejoras leves en algunos tramos, pero sigue siendo uno de los ríos más contaminados del mundo.

Luces y Sombras: La Mirada de los Vecinos

A pesar del panorama desolador, quienes han vivido toda su vida en la cuenca reconocen que no todo sigue igual. El Riachuelo de hoy no es el mismo de hace veinte años. Horacio Eusebi, de la Isla Maciel, ofrece una perspectiva esperanzadora: “Cuando cruzamos el río en bote ya no sentimos el olor a kerosene y a podrido que se sentía antes. Tampoco se ven peces muertos o autos que eran tirados de cabeza allí. De hecho, se ven algunos peces y hemos visto alguna que otra tortuga marina. Si hay vida en el agua es porque algo bueno está pasando”.

Esta percepción de mejora también se refleja en la conciencia comunitaria. “El panorama es diferente”, afirma Sergio González. “Los vecinos hacemos recolección de residuos, las escuelas hacen tareas de concientización ambiental y los pibes de 12 o 13 años preguntan qué más pueden hacer”. Sin embargo, este frágil progreso se ve amenazado. “Con el cierre de la causa Mendoza y la desidia del gobierno nacional, estamos reviviendo una lucha que nos costó veinte años, porque recuperar los márgenes del río nos llevó todo ese tiempo”, concluye con amargura.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la “Causa Mendoza”?

Es un fallo histórico de la Corte Suprema de Justicia de Argentina de 2008 que ordenó a los gobiernos Nacional, Provincial y de la Ciudad de Buenos Aires a ejecutar un plan para sanear la Cuenca Matanza-Riachuelo y reparar los daños a la población afectada.

¿Por qué es tan difícil limpiar el Riachuelo?

La dificultad radica en la complejidad y magnitud del problema. Involucra la gestión de residuos industriales de miles de empresas, la falta de infraestructura cloacal para millones de personas, la necesidad de relocalizar a miles de familias y la contaminación histórica acumulada en el lecho del río durante más de un siglo.

¿Ha mejorado algo en la cuenca?

Sí, se han registrado mejoras visibles. Se han limpiado las márgenes de basura y se han retirado grandes objetos como barcos hundidos. El olor ha disminuido en algunas zonas y ha regresado algo de vida acuática. Sin embargo, la contaminación química y bacteriológica del agua sigue siendo extremadamente alta.

¿Quién es el responsable del saneamiento?

La responsabilidad es compartida entre el Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La ejecución está a cargo de ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), un ente interjurisdiccional creado específicamente para este fin.

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