27/06/2008
Cuando pensamos en Greenpeace, la imagen que nos viene a la mente es la de una organización en la primera línea de la batalla contra los combustibles fósiles. Sus activistas han escalado plataformas petrolíferas y se han enfrentado a gigantes energéticos en defensa del planeta. Por eso, la noticia de que una entidad vinculada a Greenpeace en Alemania comercializa gas natural ha generado una ola de críticas y confusión. ¿Cómo es posible que un estandarte del ecologismo esté involucrado en la venta de una energía que contribuye directamente al cambio climático? La respuesta es compleja y revela los enormes desafíos y las controvertidas estrategias que se plantean en la carrera por descarbonizar nuestra sociedad.

El Origen de la Controversia: ¿Quién es Greenpeace Energy?
Para entender la situación, es crucial diferenciar entre Greenpeace, la ONG internacional, y Greenpeace Energy, una cooperativa energética alemana. Fundada en 1999 bajo el auspicio de la ONG, su misión original era clara: suministrar a los ciudadanos electricidad proveniente exclusivamente de fuentes renovables. Sin embargo, en 2011, la cooperativa dio un paso que, para muchos, fue en la dirección equivocada: comenzó a comercializar gas natural a través de un producto llamado proWindGas.
La justificación de Greenpeace Energy es que su objetivo no es perpetuar el uso del gas, sino transformarlo desde dentro. La idea es captar a los miles de consumidores y empresas que ya dependen de este combustible para la calefacción y otros usos, e introducirlos en un camino de transición. Para ello, aplican un recargo en la factura de sus clientes que se destina íntegramente a la inversión en tecnología e investigación para producir hidrógeno verde, considerado el combustible limpio del futuro.
Una Estrategia de Transición: El "Mal Necesario"
Michael Friedrich, de Greenpeace Energy, lo define como un "mal necesario". La estrategia es pragmática: en lugar de dejar a los consumidores de gas en manos de las grandes corporaciones fósiles, les ofrecen una alternativa que, aunque imperfecta, tiene un plan de salida. El producto proWindGas fue diseñado para ir sustituyendo progresivamente el gas natural por gases renovables, principalmente hidrógeno verde y biogás.
A día de hoy, la cooperativa cuenta con unos 30,000 clientes de gas. La composición actual de su producto es la que genera las críticas más feroces: aproximadamente un 10% de biogás, menos del 1% de hidrógeno verde y cerca de un 89% de gas natural convencional. Desde la cooperativa argumentan que este bajo porcentaje de gases verdes se debe a dos factores principales: el rápido aumento de su base de clientes, que diluye el crecimiento total de la producción verde, y las barreras económicas y regulatorias que todavía encarecen y dificultan la obtención de hidrógeno verde a gran escala.
Análisis Comparativo de Gases
Para comprender mejor las implicaciones de esta estrategia, es útil comparar los diferentes tipos de gases involucrados en esta discusión.
| Tipo de Gas | Fuente de Energía | Impacto Ambiental (Emisiones CO2) | Postura de Greenpeace Energy |
|---|---|---|---|
| Gas Natural | Combustible fósil (metano) | Altas emisiones durante su extracción y combustión. | Un "mal necesario" a reemplazar progresivamente. |
| Biogás | Descomposición de materia orgánica (residuos agrícolas, ganaderos, lodos). | Considerado neutro en carbono, ya que el CO2 emitido fue capturado previamente por la biomasa. | Parte clave de su mezcla actual (10%) y futura. Ofrecen opciones "veganas". |
| Hidrógeno Verde | Electrólisis del agua usando electricidad de fuentes 100% renovables (eólica, solar). | Cero emisiones. Su combustión solo produce vapor de agua. | El objetivo final y la principal área de inversión. Actualmente caro y escaso. |
| Hidrógeno Azul | A partir de gas natural, con captura y almacenamiento de las emisiones de carbono. | Emisiones reducidas, pero no eliminadas. La captura no es 100% eficiente. | Rechazado por considerarlo una "falsa solución" que perpetúa la dependencia de los combustibles fósiles. |
El Futuro es Verde: Metas, Desafíos y Liderazgo Climático
A pesar de las críticas, Greenpeace Energy mantiene una hoja de ruta ambiciosa: para 2027, esperan poder reemplazar completamente el gas natural de su mezcla por biogás de alta calidad y una proporción creciente de hidrógeno verde. Esta meta no es una quimera. Expertos como Albert Tarancón, del Instituto de Investigación en Energía de Cataluña, confirman que la viabilidad del hidrógeno verde está aumentando. Se espera que su precio se reduzca drásticamente en la próxima década gracias al abaratamiento de las energías renovables y a la maduración de la tecnología de los electrolizadores.

Mientras esta controversia se desarrolla en Alemania, es importante recordar el panorama global y el liderazgo de la organización principal. En España, por ejemplo, el responsable del Programa de Cambio Climático de Greenpeace es José Luis García, un Licenciado en Ciencias Físicas con una vasta experiencia en el sector energético, siendo miembro de consejos consultivos clave como el del Clima y el de la Electricidad. Esto demuestra el compromiso de la organización a nivel estructural para influir en la política energética desde dentro, abogando siempre por una transición energética justa y rápida.
La estrategia alemana, aunque polémica, pone sobre la mesa un debate fundamental: ¿es mejor mantener una postura purista y rechazar de plano cualquier implicación con los combustibles fósiles, o es más efectivo involucrarse en el sistema para transformarlo, aun a riesgo de generar contradicciones? Greenpeace Energy ha optado por lo segundo, argumentando que no se puede dejar atrás a millones de personas dependientes del gas y que la única forma de acelerar el cambio es crear un mercado para las alternativas verdes, financiándolo, irónicamente, con el propio sistema que se busca reemplazar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Greenpeace como ONG vende gas natural?
No. La organización ecologista Greenpeace no vende energía. Quien lo hace es Greenpeace Energy, una cooperativa energética alemana legalmente independiente, fundada en su día con el apoyo de la ONG, pero que opera de forma autónoma.
¿Por qué el porcentaje de hidrógeno verde en la mezcla es tan bajo?
Principalmente por tres razones: el hidrógeno verde es actualmente entre 10 y 12 veces más caro que el gas natural; su producción a gran escala todavía es limitada; y el crecimiento constante en el número de clientes de la cooperativa hace que la producción total de hidrógeno, aunque aumente, represente un porcentaje pequeño del volumen total de gas suministrado.
¿No sería mejor ofrecer un producto 100% renovable aunque fuera mucho más caro?
Según Greenpeace Energy, eso convertiría a los gases verdes en un "producto de lujo" inaccesible para la mayoría, lo que no resolvería el problema sistémico. Su enfoque es hacer avanzar la tecnología y el mercado para que el hidrógeno verde sea asequible y esté disponible para toda la economía, no solo para unos pocos.
¿Cuál es el objetivo final de esta estrategia?
El objetivo es utilizar su base de clientes y los ingresos generados para construir la infraestructura y la tecnología necesarias para, en un futuro cercano (meta en 2027), poder ofrecer un producto compuesto íntegramente por gases renovables, eliminando por completo el gas natural y contribuyendo a no superar el límite de calentamiento de 1,5 °C que nos impone la ciencia climática. Se trata de una carrera contrarreloj donde cada fracción de grado cuenta y la reserva global de emisiones que podemos permitirnos es cada vez menor.
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