¿Cuál es la validez de las ideas de Lacaton y Vassal?

Lacaton y Vassal: La Arquitectura del Bienestar

22/10/2001

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En un mundo obsesionado con la novedad y la demolición, emerge una voz arquitectónica que aboga por la inteligencia, la empatía y la sostenibilidad. Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, galardonados con el prestigioso Premio Pritzker en 2021, no son simplemente constructores de edificios; son curadores de espacios y catalizadores de bienestar. Su obra es un manifiesto poderoso que desafía las convenciones, demostrando que la mejor intervención a menudo no es la más drástica, sino la más considerada. Su principio rector, una idea tan simple como revolucionaria, resuena con una urgencia particular en nuestra era: nunca demoler, eliminar o sustituir; siempre añadir, transformar y reutilizar.

¿Qué premios han recibido Lacaton y Vassal?
Gracias a su trayectoria, Lacaton y Vassal han sido galardonados con el Gran Premio BDA en 2020; el Premio Global de Arquitectura Sostenible, Cité de l’Architecture & du Patrimoine en 2018 con Druot; la Medalla de Oro del Académie d’Architecture en 2016; la Medalla Heinrich Tessenow 2016, entre otros reconocimientos.
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Los Orígenes de una Visión Radical: La Lección de Níger

Para comprender la profundidad de su enfoque, es necesario viajar a sus orígenes. Anne Lacaton (1955, Francia) y Jean-Philippe Vassal (1954, Marruecos) se conocieron en la Escuela de Arquitectura de Burdeos a finales de los 70. Sin embargo, su verdadera formación, la que cimentaría su filosofía, tuvo lugar lejos de las aulas europeas, en los paisajes desérticos de Níger, África Occidental. Vassal se trasladó allí para trabajar en planificación urbana, y las frecuentes visitas de Lacaton se convirtieron en una epifanía. En uno de los países más pobres del mundo, encontraron una riqueza inesperada: la increíble capacidad de la gente para crear poesía y funcionalidad con casi nada.

“Fue como un terremoto en la mente”, recordaría Lacaton. Observaron cómo la gente construía refugios sencillos y eficientes con recursos locales, como ramas y paja. Su primer proyecto conjunto fue precisamente una choza de paja en Niamey, una estructura efímera que el viento se llevó dos años después. Esta experiencia les enseñó una lección fundamental sobre la impermanencia, la humildad y, sobre todo, el valor de lo existente. Se dieron cuenta de que la arquitectura no consistía en imponer formas grandilocuentes, sino en observar, escuchar y potenciar lo que ya está allí. Esta “segunda escuela de arquitectura”, como la describe Vassal, les liberó de los dogmas aprendidos y les enseñó a mirar con ojos nuevos, a valorar la inteligencia inherente en las soluciones sencillas y a respetar profundamente el entorno y a sus habitantes.

¿Cuál es la validez de las ideas de Lacaton y Vassal?
La validez de las ideas de Lacaton & Vassal se ha verificado a través de la economía. Edificios que iban a ser abatidos y reconstruidos, han logrado, con presupuestos considerablemente menores, recuperar su integridad física, la funcionalidad de sus servicios, y aumentar la superficie de las viviendas con ampliaciones hacia el exterior.

El Manifiesto en Acción: Transformar en Vez de Destruir

De vuelta en París, fundaron su estudio en 1987 con este bagaje filosófico. Su principio de no demoler no es un mero eslogan, sino la piedra angular de su práctica. Lo demostraron tempranamente en 1996, cuando recibieron el encargo de remodelar la plaza Léon Aucoc en Burdeos. Tras un análisis detallado, su conclusión fue radical: la plaza ya era bella, funcional y querida por sus vecinos. Su proyecto consistió en no hacer nada, salvo recomendar una limpieza periódica y un mejor riego para los árboles. Tomar la decisión de no intervenir es, en sí mismo, un acto arquitectónico de primer orden, una muestra de respeto y coherencia.

Esta lógica se aplica con mayor contundencia a los edificios, especialmente a los bloques de vivienda social de la posguerra, a menudo sentenciados a la demolición. Lacaton y Vassal ven en ellos un potencial latente. “Nunca vemos lo existente como un problema”, afirma Lacaton. “Observamos con ojos positivos porque hay una oportunidad de hacer más con lo que ya tenemos”. En lugar de arrasar con la memoria y las comunidades arraigadas, proponen una metamorfosis. Su arquitectura es terapéutica y protectora, sanando edificios considerados obsoletos y, en el proceso, mejorando drásticamente la vida de quienes los habitan.

El Verdadero Lujo: Espacio, Luz y Libertad

En el corazón de la obra de Lacaton y Vassal yace una redefinición del lujo. Para ellos, el lujo no reside en materiales costosos o acabados pulidos, sino en la generosidad del espacio, la abundancia de luz natural y la libertad de uso. Su genialidad radica en lograr este lujo con presupuestos ajustados, a menudo inferiores al coste de la demolición y reconstrucción.

¿Qué es lo que siempre es así en el caso de Lacaton y Vassal?
En el caso de Lacaton y Vassal siempre es así. Es la base real que genera toda su arquitectura: las personas. Eso es un regalo. Un verdadero regalo. Porque los arquitectos siempre decimos que el centro de nuestro trabajo son las personas, pero más de una vez no es así.

Un ejemplo pionero es la Casa Latapie (1993), diseñada para una familia con un presupuesto muy limitado que soñaba con una casa grande. Utilizando tecnología de invernaderos agrícolas, crearon una estructura ligera, económica y bioclimática, duplicando la superficie habitable estándar por el mismo coste. El resultado es un espacio amplio, luminoso y flexible, con un jardín de invierno que actúa como un amortiguador térmico y un espacio de vida adicional.

Esta estrategia alcanzó su máxima expresión en la transformación de 530 viviendas en el Grand Parc de Burdeos (2017), un proyecto que les valió el prestigioso premio Mies van der Rohe. En lugar de intervenir en el interior de los apartamentos, añadieron a las fachadas existentes una estructura exterior, creando jardines de invierno y balcones de hasta 3 metros de profundidad. Esta adición no solo amplió masivamente el espacio vital de cada familia, sino que transformó por completo su relación con el exterior, inundando las casas de luz y ofreciendo vistas panorámicas. Todo ello se logró sin desplazar a los residentes durante las obras y manteniendo la estabilidad de sus alquileres. De repente, viviendas sociales pequeñas y oscuras se convirtieron en hogares de lujo, redefinido en términos de bienestar y calidad de vida.

Comparativa de Enfoques: Demolición vs. Transformación

CriterioEnfoque Tradicional (Demolición y Reconstrucción)Enfoque Lacaton & Vassal (Transformación)
CosteMuy elevado. Implica demolición, gestión de residuos y construcción desde cero.Significativamente menor (a menudo la mitad o menos). Se aprovecha la estructura existente.
Impacto en ResidentesDesplazamiento forzoso, ruptura de lazos comunitarios y estrés.Los residentes permanecen en sus hogares durante las obras. Se fortalecen las comunidades.
SostenibilidadGran huella de carbono debido a los residuos de demolición y el uso de nuevos materiales.Altamente sostenible. Se minimizan los residuos y se reduce el consumo de energía y materiales.
Resultado FinalViviendas nuevas, a menudo de tamaño estándar y con poca flexibilidad.Viviendas más grandes, luminosas, con espacios flexibles (terrazas, jardines de invierno) y mayor calidad de vida.

Más Allá de la Vivienda: El Palais de Tokyo

La versatilidad de su método queda patente en proyectos no residenciales como la rehabilitación del Palais de Tokyo en París. Con un presupuesto muy limitado para transformar un edificio monumental semiabandonado, optaron por una intervención mínima y estratégica. En lugar de llenarlo de acabados caros, desnudaron la estructura de hormigón existente, revelando su belleza cruda y su enorme potencial espacial. Habilitaron 5,000 metros cuadrados, cinco veces más de lo que se hubiera logrado con un enfoque convencional, creando un espacio cultural inmensamente flexible y libre, listo para ser apropiado por artistas y visitantes. El Palais de Tokyo se convirtió en un referente de cómo tratar estructuras complejas con inteligencia y economía, priorizando el espacio y el uso sobre la ornamentación.

¿Cuál es la validez de las ideas de Lacaton y Vassal?

Preguntas Frecuentes sobre Lacaton y Vassal

¿Cuál es el principio fundamental de su arquitectura?

Su lema central es “nunca demoler, eliminar o sustituir; siempre añadir, transformar y reutilizar”. Creen firmemente en el valor de lo preexistente y en la oportunidad de mejorarlo de manera sostenible y económica.

¿Por qué su trabajo en vivienda social es tan importante?

Porque ofrece una alternativa humana y viable a la demolición masiva de bloques de viviendas. Demuestran que es posible mejorar radicalmente la calidad de vida de los residentes, añadiendo espacio, luz y confort con presupuestos menores, sin necesidad de desplazar a las familias y destruir el tejido social.

¿Qué entienden por “lujo” en la arquitectura?

Para ellos, el verdadero lujo no son los materiales caros, sino la generosidad del espacio, la libertad de movimiento, la abundancia de luz y aire, y la capacidad de los habitantes para apropiarse de su entorno y adaptarlo a sus necesidades. Es un lujo democrático y accesible.

¿Cuál es la diferencia entre Lacaton y Vassal?
Lacaton prosiguió sus estudios de Maestría en Planificación Urbana de la Universidad Bordeaux Montaigne (1984), mientras que Vassal se trasladó a Níger, África Occidental, para practicar la planificación urbana.

¿Cuál fue su principal reconocimiento?

Aunque han recibido numerosos premios a lo largo de su carrera, el más destacado es el Premio Pritzker de Arquitectura en 2021, considerado el “Nobel” de la disciplina. El jurado destacó su enfoque ético, social y sostenible, que enriquece la vida humana.

Un Legado de Esperanza y Coherencia

La arquitectura de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal es más que una colección de edificios; es una lección de optimismo, inteligencia y humanidad. En un sector a menudo impulsado por el ego y la especulación, ellos devuelven el protagonismo a las personas. Su trabajo demuestra que es posible crear una arquitectura más humana, libre y sostenible. Han encontrado la alegría de trabajar para los habitantes, de dialogar con ellos e incitarlos a soñar con un mejor hogar, y luego, hacerlo realidad. Su influencia, ya palpable en una nueva generación de arquitectos, contiene la semilla para un cambio profundo en cómo concebimos nuestras ciudades y nuestras vidas. Nos enseñan que mirar con atención y valorar lo que tenemos no es un signo de falta de ambición, sino el acto más radical y necesario de todos.

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