¿Qué pasó con la leche Sunshine Dairy?

Leche CONASUPO: El Veneno Radiactivo de Chernobyl

29/10/2019

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La leche, símbolo universal de nutrición y crecimiento, se convirtió en la década de los ochenta en México en un vehículo silencioso de veneno. Lo que debía alimentar a las familias más vulnerables del país, terminó sembrando la semilla de la enfermedad y la desconfianza. Este es el relato de uno de los episodios más oscuros y negligentes de la historia contemporánea de México: el caso de la leche radiactiva de CONASUPO, una herida abierta cuyo eco tóxico, originado en el desastre nuclear de Chernobyl, resuena hasta nuestros días.

¿Por qué CONASUPO fue negligente al importar la leche contaminada?
CONASUPO fue negligente al importar la leche contaminada, ya que no sólo contaba con información suficiente para saber de la contaminación sino contaba con otros proveedores de leche sin contaminación por el mismo precio.
Índice de Contenido

El Origen de la Contaminación: Una Nube Tóxica Sobre Europa

Para entender cómo un producto básico llegó a ser una amenaza, debemos viajar hasta el 26 de abril de 1986, a la planta nuclear de Chernobyl, en la actual Ucrania. La explosión del reactor número cuatro liberó a la atmósfera una cantidad masiva de material radiactivo, creando una nube tóxica que se extendió por gran parte de Europa. Los vientos llevaron isótopos peligrosos como el Cesio-137 y el Estroncio-90 a miles de kilómetros de distancia. En países como Irlanda, esta lluvia radiactiva se depositó sobre los pastizales. Las vacas, al alimentarse de este pasto contaminado, absorbieron los isótopos, que pasaron directamente a su leche. Empresas como la Irish Dairy Board se encontraron con enormes lotes de leche en polvo con niveles de radiación peligrosamente altos, un producto invendible en Europa pero que, con un precio atractivo, buscaría un nuevo destino en mercados menos regulados de Latinoamérica.

Una Compra Deliberada: Advertencias Ignoradas

La Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) era en ese entonces la entidad gubernamental encargada de abastecer de alimentos básicos a precios accesibles a la población mexicana. En su búsqueda de proveedores, encontró en la Irish Dairy Board una oferta económica. Sin embargo, esta compra no fue un simple error o un acto de ignorancia. Las alarmas sonaron desde el principio y fueron sistemáticamente ignoradas.

Documentos y testimonios de la época confirman que la propia empresa vendedora, a través de su filial Whayt Vales, notificó a CONASUPO sobre los altos niveles de bequerelios (la unidad de medida de la radiactividad) en la leche. El Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) de México y la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas (Conasenusa) realizaron sus propios análisis y confirmaron el peligro. El dictamen fue claro: la leche contenía hasta 2,730 bequerelios por kilogramo, cuando la norma internacional de seguridad de la época establecía un máximo de 150 Bq/kg. La recomendación de la Conasenusa fue tajante: rechazar el producto por ser riesgoso para la salud humana. A pesar de ello, el titular de CONASUPO, José Ernesto Costemalle Botello, decidió seguir adelante con la importación, argumentando que cancelarla traería "consecuencias comerciales negativas". Entre junio de 1986 y 1987, miles de toneladas de este polvo blanco contaminado llegaron al puerto de Veracruz en los barcos Adventure y Tenacious, listos para ser distribuidos.

La Estrategia del Encubrimiento y la "Dilución"

Con el producto ya en territorio nacional y la polémica comenzando a filtrarse, las autoridades optaron por el ocultamiento y la minimización de daños. El 8 de julio de 1987, en una reunión entre la Secretaría de Comercio (SECOFI), la Secretaría de Salud (SSA) y CONASUPO, se propuso una solución que desafiaba toda lógica sanitaria: "diluir" la leche contaminada. El plan consistía en mezclar una parte de leche radiactiva con seis partes de leche limpia, con la ingenua creencia de que esto reduciría la radiactividad a niveles "seguros".

Aunque se determinó que las plantas de Liconsa no tenían la capacidad para realizar esta operación de manera efectiva, documentos posteriores revelaron que el 4 de febrero de 1988, Jaime Martuscelli, un alto funcionario, autorizó la liberación de 35 lotes que estaban retenidos en aduanas para su comercialización. La leche, en lugar de ser devuelta o destruida, comenzó a distribuirse de manera diferenciada por todo el país, en un intento por esparcir el riesgo y evitar que los efectos se concentraran en una sola región.

Tabla Comparativa de Niveles de Radiación

Producto / NormaNivel de Radiación (Bequerelios por kg)
Leche importada por CONASUPO (1987)~ 2,730 Bq/kg
Límite máximo internacional (Codex Alimentarius, 1987)150 Bq/kg
Norma Oficial Mexicana NOM-316 (creada post-escándalo)50 Bq/kg

Las Voces que no se Callaron

En medio del silencio oficial, surgieron figuras valientes que arriesgaron sus carreras para denunciar el crimen. El vicealmirante de la Marina, Manuel Rodríguez Gordillo, comenzó a sospechar al notar la mala calidad de un atole preparado con leche en polvo robada de los cargamentos. Encargó un estudio al físico nuclear Miguel Ángel Valdovinos, quien trabajaba en la Central Nuclear de Laguna Verde. El análisis de Valdovinos fue concluyente: las muestras contenían Cesio-137 y Estroncio-90. Por su integridad, ambos fueron cesados de sus cargos y acusados de difamación, en un claro intento de silenciar la verdad. Paralelamente, la prensa independiente, con la revista Proceso a la cabeza, y organizaciones ecologistas como el Grupo de los Cien y Greenpeace, alzaron la voz, llevando el escándalo a la opinión pública y exigiendo la devolución del producto.

Las Consecuencias: Una Generación Marcada por el Cáncer

La consecuencia más terrible de esta negligencia fue el impacto en la salud de la población, especialmente en los niños. Aunque el gobierno mexicano siempre ha sostenido que no existen pruebas concluyentes, los registros médicos cuentan otra historia. Médicos del Hospital Infantil “Federico Gómez” de la Ciudad de México reportaron un aumento súbito y alarmante en los casos de cáncer infantil entre 1987 y 1997. Se estima que durante esa década, los casos nuevos se dispararon a casi 900 por año, con una tasa de mortalidad del 30%. Una generación entera fue alimentada con leche contaminada, y las secuelas en forma de leucemia, cáncer de tiroides y otras enfermedades persisten como una sombra.

¿Cuáles son las consecuencias de los productos lácteos?

En 1995, la presión política llevó a la creación de una comisión de investigación en la Cámara de Diputados. La Comisión CONASUPO confirmó lo que muchos ya sabían: la paraestatal actuó con negligencia, pues tenía información suficiente sobre la contaminación y contaba con ofertas de otros proveedores de leche limpia por el mismo precio. Se reveló que más de 12,000 toneladas métricas nunca fueron analizadas porque ya se habían distribuido. Aunque se ordenó la devolución de una parte de la leche en 1988, el daño ya estaba hecho.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué era CONASUPO?

La Compañía Nacional de Subsistencias Populares era una empresa estatal mexicana creada para regular el mercado de productos básicos y asegurar su abasto a precios bajos para las clases populares. Fue disuelta en 1999 tras numerosos escándalos de corrupción.

¿Cómo se contaminó la leche exactamente?

La leche se contaminó en su origen, en Irlanda. Tras el desastre de Chernobyl, la lluvia radiactiva contaminó los pastos. Las vacas ingirieron estos pastos y los isótopos radiactivos, principalmente Cesio-137, se acumularon en su leche.

¿Las autoridades mexicanas sabían del peligro?

Sí. Múltiples organismos, tanto el vendedor como las agencias nucleares mexicanas, advirtieron a CONASUPO sobre los niveles de radiación peligrosamente altos. La decisión de importar y distribuir la leche fue deliberada.

¿Hubo responsables legales por este caso?

A pesar de la creación de comisiones de investigación y las claras evidencias de negligencia, los altos funcionarios involucrados, incluyendo a los directivos de CONASUPO y de la Secretaría de Salud de la época, nunca enfrentaron consecuencias penales significativas. El caso se ha caracterizado por la impunidad.

¿Qué lecciones nos deja este desastre?

El caso de la leche de CONASUPO es un trágico recordatorio de los peligros de anteponer los intereses económicos y políticos a la salud pública y el medio ambiente. Subraya la importancia vital de la transparencia gubernamental, la regulación estricta y el periodismo de investigación para proteger a los ciudadanos de desastres evitables.

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