04/01/2003
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, llevándose millones de vidas cada año. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015 fallecieron 17,7 millones de personas por esta causa, representando un 31% de todas las muertes a nivel global. Detrás de muchas de estas tragedias se esconde un enemigo silencioso y a menudo subestimado: la dislipemia. Esta condición, caracterizada por una alteración en los niveles de grasas en la sangre, puede no presentar síntomas visibles durante años, pero trabaja sigilosamente dañando nuestras arterias y preparando el terreno para infartos y accidentes cerebrovasculares. La buena noticia es que, en gran medida, es prevenible y tratable. En este artículo, profundizaremos en qué es la dislipemia, cuáles son sus causas, cómo se diagnostica y, lo más importante, qué podemos hacer para mantenerla a raya y proteger nuestra salud cardiovascular.

¿Qué es Exactamente la Dislipemia?
La dislipemia, también conocida como hiperlipidemia, es un término médico que describe cualquier alteración en los niveles normales de lípidos (grasas) en la sangre. Principalmente, se refiere a dos tipos de lípidos: el colesterol y los triglicéridos. Para entender la dislipemia, es crucial conocer a estos dos actores y sus roles en nuestro organismo.
Los Protagonistas: Colesterol y Triglicéridos
El colesterol es una sustancia cerosa y similar a la grasa que es esencial para la vida. Nuestro cuerpo la necesita para construir células sanas, producir hormonas y sintetizar vitamina D. Sin embargo, no todo el colesterol es igual. Viaja por la sangre unido a proteínas, formando complejos llamados lipoproteínas. Los dos tipos más importantes son:
- LDL (Lipoproteína de Baja Densidad): Conocido popularmente como el "colesterol malo". Su función es transportar el colesterol desde el hígado hacia las células del cuerpo. Cuando hay un exceso de LDL, este puede acumularse en las paredes de las arterias, formando placas duras y gruesas. Este proceso se llama ateroesclerosis y es la causa subyacente de muchas enfermedades cardíacas.
- HDL (Lipoproteína de Alta Densidad): Es el "colesterol bueno". Actúa como un limpiador, recogiendo el exceso de colesterol de las arterias y devolviéndolo al hígado para que sea eliminado del cuerpo. Niveles altos de HDL son protectores para el corazón.
Por otro lado, los triglicéridos son el tipo más común de grasa en el cuerpo. Provienen de los alimentos que comemos, especialmente de las grasas y los carbohidratos. El cuerpo los utiliza para obtener energía o los almacena para uso futuro. Al igual que el colesterol LDL, niveles elevados de triglicéridos en la sangre pueden contribuir a la aterosclerosis, aumentando el riesgo de infartos e ictus.
Clasificación Práctica de la Dislipemia
Desde un punto de vista clínico, la dislipemia se puede clasificar según los lípidos que se encuentren alterados:
| Tipo de Dislipemia | Característica Principal | Riesgo Asociado |
|---|---|---|
| Hipercolesterolemia Aislada | Niveles elevados de colesterol total, principalmente a expensas del colesterol LDL. Triglicéridos normales. | Alto riesgo de cardiopatía isquémica y aterosclerosis. |
| Hipertrigliceridemia Aislada | Niveles elevados de triglicéridos. Colesterol total normal o ligeramente elevado. | Riesgo de pancreatitis aguda (si los niveles son muy altos) y enfermedad cardiovascular. |
| Hiperlipidemia Mixta | Niveles elevados tanto de colesterol LDL como de triglicéridos. | Riesgo cardiovascular muy elevado, ya que combina los peligros de ambas condiciones. |
Las Raíces del Problema: Causas de la Dislipemia
Las alteraciones en los lípidos pueden tener orígenes muy diversos, que van desde nuestra herencia genética hasta nuestros hábitos diarios. Se dividen principalmente en dos grandes grupos: primarias y secundarias.
Dislipemias Primarias: El Factor Genético
La causa principal de la dislipemia es la carga genética. Si en tu familia hay antecedentes de colesterol alto o enfermedades cardíacas a edades tempranas, es muy probable que tengas una predisposición genética. Estas dislipemias primarias son debidas a mutaciones en uno o varios genes que regulan el metabolismo de los lípidos. Algunas de las más comunes son:
- Hipercolesterolemia familiar: Una condición hereditaria que causa niveles muy altos de colesterol LDL desde el nacimiento, aumentando drásticamente el riesgo de enfermedad coronaria precoz.
- Hiperlipidemia familiar combinada: Se caracteriza por niveles elevados de LDL, triglicéridos o ambos, y también aumenta el riesgo cardiovascular.
El Dr. Jorge Francisco Gómez Cerezo, de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), subraya la importancia de la detección temprana en estos casos, recomendando revisar los niveles de colesterol y triglicéridos desde la adolescencia si existen antecedentes familiares.

Dislipemias Secundarias: El Impacto del Estilo de Vida y Otras Enfermedades
Este grupo de dislipemias es consecuencia de otros factores, muchos de los cuales podemos modificar.
- Dieta inadecuada: Un consumo elevado de grasas saturadas, grasas trans y colesterol (presentes en carnes rojas, embutidos, lácteos enteros, bollería industrial) es un factor clave. El exceso de azúcares y alcohol también eleva los triglicéridos.
- Sedentarismo: La falta de actividad física regular contribuye al aumento del colesterol LDL y a la disminución del colesterol HDL protector.
- Obesidad y sobrepeso: El exceso de peso corporal está directamente relacionado con niveles más altos de triglicéridos y LDL, y más bajos de HDL.
- Tabaquismo: Fumar daña las paredes de los vasos sanguíneos, haciéndolos más propensos a la acumulación de placa, y reduce los niveles de colesterol bueno (HDL).
- Enfermedades asociadas: Condiciones como la diabetes mellitus, el hipotiroidismo, la enfermedad renal crónica o el síndrome de Cushing pueden alterar el metabolismo de los lípidos.
- Fármacos: Algunos medicamentos, como ciertos diuréticos, betabloqueantes o corticoides, pueden afectar los perfiles lipídicos.
El Diagnóstico: ¿Cómo Saber si Tengo Dislipemia?
Como mencionamos, la dislipemia es una enfermedad silenciosa. La mayoría de las personas no experimentan ningún síntoma. En casos muy severos y de larga duración, pueden aparecer depósitos de grasa en la piel o tendones (xantomas) o alrededor de los párpados (xantelasmas), pero esto es poco común. Los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya ha progresado y ha causado complicaciones, como angina de pecho, dolor en las piernas al caminar (claudicación intermitente) o los síntomas de un infarto o ictus.
Por esta razón, la única forma de detectarla a tiempo es mediante un análisis de sangre que mida el perfil lipídico. Este análisis determina los niveles de colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL y triglicéridos. Se recomienda realizar un primer control en la edad adulta y repetirlo cada 2-5 años, dependiendo de los resultados y los factores de riesgo de cada persona. A partir de los 40 años, o en personas con factores de riesgo, la revisión debería ser anual.
Tomando el Control: Tratamiento y Prevención
El tratamiento de la dislipemia tiene un objetivo claro: reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular. El enfoque se basa en dos pilares fundamentales: los cambios en el estilo de vida y, cuando sea necesario, el tratamiento farmacológico.

Pilar 1: Un Estilo de Vida Saludable para el Corazón
Las modificaciones en el estilo de vida son la primera línea de defensa y son esenciales para todas las personas con dislipemia.
- Adopta la Dieta Mediterránea: Considerada una de las más saludables del mundo, es ideal para controlar los lípidos. Sus claves son:
- Utilizar aceite de oliva virgen extra como principal fuente de grasa.
- Consumir abundantes alimentos de origen vegetal: frutas, verduras, legumbres y frutos secos (al menos 5 raciones de fruta y verdura al día).
- Priorizar el pescado, especialmente el azul, rico en ácidos grasos omega-3.
- Limitar el consumo de carnes rojas y procesadas, optando por carnes blancas como el pollo o el pavo.
- Beber agua como bebida principal.
- Reducir drásticamente el consumo de azúcares, productos ultraprocesados y alcohol.
- Muévete más: Se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana (por ejemplo, caminar a paso ligero 30 minutos, 5 días a la semana) o 75 minutos de actividad intensa.
- Mantén un peso saludable: Perder incluso un pequeño porcentaje de peso corporal puede tener un impacto muy positivo en los niveles de lípidos.
- Abandona el tabaco: Dejar de fumar es una de las decisiones más importantes que puedes tomar por tu salud cardiovascular.
Pilar 2: Tratamiento con Fármacos
En muchos casos, especialmente cuando la causa es genética o los niveles de lípidos son muy altos, los cambios en el estilo de vida no son suficientes. Es entonces cuando el médico recetará fármacos. Es importante destacar que la medicación no sustituye a un estilo de vida saludable, sino que lo complementa.
El grupo de fármacos más utilizado son las estatinas. Actúan bloqueando una enzima en el hígado que es necesaria para producir colesterol, logrando reducir eficazmente los niveles de LDL. En la mayoría de los casos, una vez que se inicia el tratamiento con estatinas, este debe mantenerse de por vida. Otros fármacos incluyen los fibratos (para bajar los triglicéridos), la ezetimiba o los inhibidores de PCSK9 para casos más resistentes.
Preguntas Frecuentes sobre la Dislipemia
¿Cuál es la diferencia entre dislipemia e hiperlipemia?
Dislipemia es un término más amplio que se refiere a CUALQUIER alteración de los lípidos, incluyendo niveles bajos de colesterol HDL ("bueno"). Hiperlipemia se refiere específicamente al AUMENTO de los lípidos en sangre (colesterol o triglicéridos).

¿Puedo controlar mi colesterol alto solo con dieta?
Depende de la causa y los niveles. La dieta y el ejercicio pueden modificar los niveles de colesterol en aproximadamente un 10-15%. Si la base es genética o los niveles son muy elevados, casi siempre será necesario recurrir a fármacos para alcanzar los objetivos de seguridad cardiovascular.
¿La dislipemia tiene cura?
Más que curarse, la dislipemia se controla. Es una condición crónica que requiere un manejo a largo plazo, combinando un estilo de vida saludable y, si es necesario, medicación de por vida para mantener los lípidos en un rango seguro y prevenir complicaciones.
¿Los niños pueden tener dislipemia?
Sí, especialmente si tienen antecedentes familiares (dislipemias primarias) o si presentan sobrepeso u obesidad. Es fundamental promover hábitos saludables desde la infancia para prevenir problemas en la edad adulta.
En conclusión, la dislipemia es una condición médica seria pero manejable. La clave reside en la prevención y la detección precoz. Adoptar un estilo de vida saludable no solo te ayudará a mantener a raya el colesterol y los triglicéridos, sino que mejorará tu bienestar general. Consulta a tu médico, realiza tus chequeos periódicos y toma el control de tu salud cardiovascular. Tu corazón te lo agradecerá.
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