¿Cuándo comenzó la etapa extractiva de Minera Alumbrera?

Minera Alumbrera: El legado tóxico en Catamarca

27/04/2023

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Bienestar económico, desarrollo local y un escrupuloso cuidado ambiental. Estas son las tres columnas sobre las que se asientan las promesas de la megaminería en Argentina y el mundo. Fue exactamente el mismo discurso que sedujo a las comunidades de Catamarca hace más de dos décadas, cuando Minera Alumbrera comenzó su instalación. Los vecinos creyeron. Confiaron en un futuro de prosperidad y trabajo. Sin embargo, tras quince años de extracción intensiva de cobre y oro, la realidad ha dejado un sabor amargo y un paisaje herido. Hoy, el rechazo a la actividad es profundo, forjado en la experiencia directa de ver cómo el trabajo prometido nunca llegó masivamente, cómo se apilan las denuncias por contaminación y cómo la protesta legítima es respondida con represión. Bajo la Alumbrera, uno de los diez yacimientos de cobre más grandes del mundo, se convirtió en el caso testigo de una industria tan millonaria como cuestionada.

¿Cuándo comenzó la etapa extractiva de Minera Alumbrera?
En octubre de 1994, y de la mano del presidente Carlos Menem, comenzó la instalación de Minera Alumbrera para explotar el yacimiento que pertenece al estado catamarqueño, la Universidad de Tucumán y el estado nacional, que conforman la sociedad Yacimiento Mineros de Agua de Dionisio (YMAD). El 31 de octubre de 1997 comenzó su etapa extractiva.
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El Espejismo del Progreso: Promesas vs. Realidad

Andalgalá, una ciudad con más de 350 años de historia en Catamarca, fue el epicentro de esta promesa. En 1994, con el impulso del gobierno nacional, comenzó la instalación de Minera Alumbrera para explotar un yacimiento perteneciente al estado. La etapa extractiva, el verdadero corazón de la operación, se inició el 31 de octubre de 1997. El consorcio, liderado por la suiza Xstrata (hoy Glencore) y las canadienses Goldcorp y Yamana Gold, desplegó una narrativa de desarrollo sin precedentes: un barrio para 5000 personas, un hospital de alta complejidad, escuelas de primer nivel y, sobre todo, 6000 puestos de trabajo directos.

La realidad, sin embargo, pintó un cuadro muy diferente. A pesar de que la empresa sostiene cifras de empleo elevadas, las asambleas locales y hasta ex funcionarios promineros, como el ex intendente José Eduardo Perea, han desmentido estos números, reconociendo que apenas unas 50 personas de Andalgalá trabajaban directamente en el yacimiento. El supuesto derrame económico tampoco se materializó. En octubre de 2009, con la mina en plena producción, el municipio de Andalgalá se vio forzado a declarar la “emergencia económica” debido a su grave situación financiera, cumpliendo una trágica regla que se repite en toda Latinoamérica: los municipios con megaminería a menudo permanecen pobres.

Las cifras financieras son aún más reveladoras. Basado en los propios informes de la empresa, el geógrafo Marcelo Giraud detalla exportaciones que superan los 1.500 millones de dólares en un solo año (2010). De esa cifra astronómica, la provincia de Catamarca recibió apenas un 9,8%, y de eso, solo el 2% correspondía a regalías directas. Los municipios, como Andalgalá y Belén, recibieron porcentajes ínfimos, que no superaban el 0,3% de lo exportado desde sus propias tierras.

Tabla Comparativa: Promesas vs. Realidad de Minera Alumbrera

PromesaRealidad
6.000 puestos de trabajo localesMenos de 100 empleos directos para Andalgalá, según fuentes locales y ex-funcionarios.
Desarrollo económico y prosperidad localEl municipio de Andalgalá declaró la emergencia económica en 2009. Bajísimas regalías.
Infraestructura (hospital, escuelas, barrios)Las grandes obras prometidas no se materializaron en la escala anunciada.
Protección del medio ambienteMúltiples denuncias y pruebas de contaminación de agua, suelo y aire. Daños irreversibles admitidos en su propio Informe de Impacto Ambiental.

La Sed y el Veneno: El Costo Ambiental de Alumbrera

El impacto más profundo y duradero de Alumbrera ha sido sobre el ecosistema. En una región semiárida donde cada gota cuenta, la mina obtuvo un permiso para extraer hasta 100 millones de litros de agua por día, el equivalente al consumo diario de dos millones de personas. Esta extracción masiva se realizó desde el Campo El Arenal, una reserva de agua fósil vital para toda la región, provocando un descenso dramático de las napas freáticas y secando vertientes y vegas.

El Dique de Colas: Una Bomba de Tiempo Subterránea

Todos los desechos tóxicos del proceso minero, una mezcla de roca molida y químicos, se depositan en un gigantesco basurero de 30 hectáreas llamado dique de colas. Desde 1997, el ingeniero Héctor Oscar Nieva, entonces inspector ambiental del gobierno, denunció filtraciones de este dique hacia las napas subterráneas. Aunque la empresa inicialmente lo negó, finalmente admitió las pérdidas. Estas filtraciones, cargadas de metales pesados, representan una amenaza latente para las generaciones futuras, contaminando el subsuelo de forma silenciosa y continua.

Derrames y Drenajes Ácidos

La contaminación no se limitó al subsuelo. El mineraloducto de 310 kilómetros que transportaba el barro con ácido y minerales sufrió al menos cuatro derrames documentados, vertiendo su contenido tóxico en el ambiente. Además, la exposición de toneladas de roca con sulfuros al aire y al agua genera el fenómeno conocido como “drenaje ácido”, que produce ácido sulfúrico. Este ácido disuelve metales pesados como plomo, arsénico y mercurio, que luego son arrastrados por el agua, contaminando ríos y arroyos de forma permanente, incluso décadas después del cierre de la mina.

Confesiones en Papel: El Propio Informe de la Empresa

Lo más alarmante es que la propia empresa era consciente del daño que iba a causar. Su Informe de Impacto Ambiental (IIA) de 1998, analizado por el académico Horacio Machado Aráoz, es una confesión de parte. El documento admite textualmente que “la calidad del agua superficial y subterránea será modificada”, que “continuará siendo afectada después del cierre de la mina” y que el impacto se reducirá significativamente recién “50 años después del comienzo de las operaciones”. Reconocían la reducción de cuencas hídricas, el secado de pozos y la depresión de los acuíferos.

Voces de la Tierra: El Impacto en las Comunidades Indígenas

Para las más de 40 comunidades indígenas de la Nación Diaguita-Calchaquí que habitan ancestralmente estos territorios, el impacto ha sido devastador. Su vida y cultura están intrínsecamente ligadas a la tierra y al agua, a la Pachamama. Adela Cruz, una “sanadora” diaguita de Famabalasto, lo relata con dolor: “El algarrobo ya no da su vaina. Hace como ocho o nueve años que no tenemos. Sale la flor y no cuaja”. Plantas medicinales que usaban sus ancestros, como el arcayuyo, han desaparecido. Los animales silvestres se han ido y los domésticos sufren enfermedades extrañas, con tumores que atribuyen a los pastos contaminados.

¿Qué produce la contaminación del aire en la minería?
La minería también produce contaminación del aire y genera desechos peligrosos. La tierra se despoja para dar paso a las minas y la infraestructura circundante que, a menudo, utiliza cantidades considerables de energía y agua.

Milagros Romero Moreno, una joven cacique de la comunidad de Toro Yaco, denuncia que las vertientes de las que dependía cada familia se han secado desde que llegó la mina. Su lucha actual es contra un dique que el gobierno quiere construir, un proyecto que inundaría su comunidad y que, según ella, solo busca proveer energía para la próxima fase de la minería. Guillermina Guanco, delegada de la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita, habla de una nueva colonización que les cambia hasta los nombres de sus lugares sagrados. El “Campo de Los Pozuelos”, llamado así por sus vertientes y lagunas, fue rebautizado por la empresa como “El Arenal”, un nombre que refleja la desolación actual.

La Lucha por la Vida: Resistencia y Represión

El desencanto y la evidencia del daño ambiental encendieron la chispa de la resistencia. Cuando a fines de 2009 el gobierno autorizó el proyecto Agua Rica, tres veces más grande que Alumbrera y a solo 17 km de Andalgalá, la paciencia se agotó. Nació la Asamblea El Algarrobo, un movimiento ciudadano que cortó el paso a las maquinarias mineras. La respuesta del estado fue una dura represión en febrero de 2010, con balas de goma y detenciones. Lejos de acallar las voces, la violencia fortaleció la convicción de las comunidades. Los cortes de ruta coordinados en toda la provincia se convirtieron en un símbolo de la lucha, frenando el paso de los camiones mineros. La respuesta siguió siendo la misma: desalojos violentos y la criminalización de la protesta, mientras el gobierno nacional y provincial cerraban filas con las corporaciones mineras, creando organismos como la OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros) para blindar la actividad.

Preguntas Frecuentes sobre el Caso Alumbrera

¿Cuándo comenzó a operar Minera Alumbrera?

La instalación comenzó en 1994, pero su etapa clave, la de extracción de minerales, se inició oficialmente el 31 de octubre de 1997.

¿Qué minerales extraía principalmente?

Su producción se centró en el cobre y el oro, siendo uno de los yacimientos más importantes del mundo en ambos metales.

¿Cuál fue el principal impacto ambiental de la mina?

El impacto más grave y documentado es el consumo masivo de agua en una zona semiárida, que provocó el descenso de acuíferos, y la contaminación de fuentes hídricas superficiales y subterráneas con metales pesados y otros químicos, producto de filtraciones del dique de colas y drenajes ácidos.

¿Se cumplieron las promesas de desarrollo económico?

No. La evidencia muestra que la inmensa riqueza extraída no se tradujo en desarrollo local. Las regalías fueron mínimas en comparación con las ganancias de la empresa, y los municipios afectados no vieron una mejora sustancial en su economía, llegando incluso a declararse en emergencia.

¿Qué es el proyecto MARA?

Aunque Alumbrera cesó su extracción en 2018, la lucha no ha terminado. MARA (Minera Agua Rica/Alumbrera) es un nuevo megaproyecto que busca integrar el yacimiento de Agua Rica con la infraestructura ya existente de Alumbrera. Esto significa que la amenaza de un impacto ambiental aún mayor sigue latente, manteniendo en alerta a las comunidades que defienden sus glaciares y fuentes de agua.

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