¿Qué aportaron Ferran Torres y Ansu Fati en el terreno de juego?

El Partido Decisivo que el Planeta Está Perdiendo

07/04/2009

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La sensación de una derrota contundente en un evento crucial es amarga y desoladora. Deja un rastro de preguntas, autocrítica y la necesidad imperiosa de analizar qué salió mal. No valen las excusas cuando el resultado es inapelable. De forma análoga, la humanidad está disputando su partido más importante: la lucha por la sostenibilidad y el equilibrio del medio ambiente. Y, a día de hoy, el marcador nos es desfavorable. Estamos perdiendo. Es fundamental hacer una autocrítica honesta, ver en qué hemos fallado y por qué, tras un inicio prometedor, nuestro juego colectivo se deshace como un azucarillo ante la presión del rival: la crisis climática.

¿Qué aportaron Ferran Torres y Ansu Fati en el terreno de juego?
Ferran Torres y Ansu Fati tampoco aportaron nada con su entrada en el terreno de juego. Precipitados, no cambiaron el signo del partido en ningún momento. Entraron como revulsivos pero se contagiaron del ambiente. Los dos siguen lejos de su mejor forma y no marcan diferencias en los partidos grandes.

La revolución verde que se prometió hace décadas aún no ha culminado. Debemos corregir y mejorar muchas cosas para volver a ser una sociedad competitiva, capaz de enfrentar los grandes desafíos ambientales donde se exige lo máximo y no se pueden cometer errores o mostrar flaquezas. Un resultado adverso no es el final, pero sí una llamada de atención que no podemos ignorar. A continuación, analizamos algunas claves que pueden explicar nuestra precaria situación en este partido por el futuro.

Índice de Contenido

Lesiones y una Plantilla Limitada: La Crisis de Biodiversidad

Imaginemos que nuestro planeta es un equipo. En este partido, hemos saltado al campo sin cuatro de nuestros titulares indiscutibles: la estabilidad de los polos, la salud de los océanos, la pureza del aire y la integridad de la selva amazónica. Son demasiadas bajas. Además, cada uno de ellos ocupa una línea diferente y vital en el campo de juego global. El centro del campo, nuestro sistema climático, es el más tocado. Sin la regulación térmica de los polos, perdemos la capacidad de superar las olas de calor extremo. Sin la Amazonía, nuestro pulmón, nos quedamos sin la magia de la absorción de CO2, sin la capacidad de inventiva de la naturaleza para generar vida y soluciones.

En el día a día, hemos podido ir trampeando estas bajas con soluciones parciales, pero en los momentos clave, en los puntos de inflexión climáticos, las hemos notado demasiado. La biodiversidad es nuestro fondo de armario, y se ha demostrado que no era tan extenso como creíamos. Tenemos un ecosistema inicial muy bueno, pero vamos justos de resiliencia y alternativas naturales. Perder una especie es como perder a un especialista del banquillo; quizás no lo notes en todos los partidos, pero su ausencia será crítica cuando las condiciones del juego lo requieran.

El Factor Psicológico: La Falta de Madurez Ambiental

Es muy duro pasar de la sensación de control a recibir un golpe inesperado, como una sequía extrema o un huracán devastador. Son los llamados goles psicológicos. Lo que no es normal es que, como sociedad, no nos repongamos del golpe y no tengamos una respuesta contundente al contratiempo. Nos venimos abajo con demasiada facilidad. Se habla mucho de la falta de madurez de las nuevas generaciones, pero en nuestra sociedad hay tanto jóvenes comprometidos como adultos experimentados en la inacción.

El problema mental se viene arrastrando desde hace muchos años. Cuando las cosas no salen o con el viento en contra, nuestra civilización sigue siendo demasiado débil y cortoplacista. En competiciones de largo aliento como la lucha contra el calentamiento global, hay que tener otra mentalidad, una basada en la resiliencia, la cooperación y la visión a futuro.

Poco Desequilibrio en Ataque: La Lenta Transición Energética

La dependencia de los combustibles fósiles nos ha dejado sin capacidad de desequilibrio. Nos falta talento y audacia en el ataque. Las energías renovables, pese a que tienen un potencial inmenso, no logran generar todo el peligro que deberían contra el modelo energético actual. No se logra el uno contra uno ganador. Las pequeñas acciones individuales, como el reciclaje doméstico o el uso esporádico de la bicicleta, son como revulsivos que entran al campo con buena intención, pero no cambian el signo del partido en ningún momento. Se contagian del ambiente general de pesimismo y lentitud. Estas acciones, aunque valiosas, siguen lejos de su mejor forma y no marcan diferencias en los momentos clave si no van acompañadas de un cambio estructural masivo.

Sin una apuesta decidida y valiente por la transición energética, no hay en nuestra plantilla ninguna estrategia con el regate suficiente, capaz de zafarse de la dependencia del petróleo por talento individual o por velocidad de implementación. El modelo extractivista, en cambio, sigue teniendo en la desregulación y los subsidios a dos jugadores con mucho peligro y capacidad de desborde.

Tabla Comparativa: La Derrota en el Campo y en el Planeta

Factor en el PartidoEquivalente en la Crisis Ambiental
Bajas de jugadores titularesPérdida de ecosistemas clave (Amazonía, arrecifes de coral)
Debilidad mental tras un golInacción y apatía social tras un desastre natural
Falta de jugadores desequilibrantesLenta adopción de energías renovables y tecnologías limpias
El delantero estrella, muy soloLa comunidad científica advierte, pero no es escuchada ni apoyada
Errores defensivos impropiosPolíticas ambientales débiles, subsidios a industrias contaminantes

Nuestros Referentes, Demasiado Solos

La comunidad científica, nuestros delanteros estrella, acaban desesperados. Los estrategas insisten en que debemos buscarlos más, en que debemos basar nuestras jugadas en sus datos, pero al equipo (la sociedad y los gobiernos) le cuesta. Tienen grandes ocasiones para que les hagamos caso al final de cada informe del IPCC, pero es un bagaje demasiado pobre para el referente ofensivo de toda la humanidad. Es una realidad que la ciencia aún no ha recuperado el nivel de influencia que tenía antes de la era de la posverdad y la desinformación. Su irregular impacto en la política contrasta con el 'hat-trick' de los lobbies de combustibles fósiles, que parecen estar en el tramo decisivo de la temporada en su mejor momento de influencia.

Errores Defensivos Impropios

En el primer gol que encajamos, la acidificación de los océanos, no supimos frenar la contra de emisiones en el momento oportuno. En el segundo, el aumento de la temperatura media, la presión política fue tibia sobre las grandes corporaciones y los gobiernos no se entendieron en los movimientos, dejando al planeta muy solo para que recibiera el impacto. Y el tercero es un error imperdonable de la política agraria y de consumo, que fue muy imprudente al meter el pie con la deforestación y los monocultivos justo delante del árbitro, que es la propia naturaleza. Son errores defensivos que una sociedad grande no debe cometer en partidos que son como 'finales'. Hasta hace unas décadas, la Tierra había mostrado una solidez espectacular en esta faceta, pero en el último siglo no hemos estado a la altura.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Realmente estamos "perdiendo" la batalla contra el cambio climático?

Los datos científicos indican que muchos indicadores clave, como las emisiones de GEI y el aumento de la temperatura, van en la dirección equivocada. No es una derrota definitiva, pero el marcador actual es adverso. Aún estamos a tiempo de remontar si cambiamos de estrategia de forma radical y urgente.

¿Sirven de algo mis acciones individuales si el problema es tan grande?

Sí, pero no como la solución única. Volviendo a la analogía, son como los revulsivos que entran desde el banquillo. Pueden generar un cambio de ánimo, presionar al rival y demostrar compromiso, pero no ganarán el partido por sí solos. Son absolutamente necesarias, pero deben ir acompañadas de cambios sistémicos y políticos a gran escala. Tu acción suma y presiona para que esos grandes cambios ocurran.

¿Qué se considera una "lesión" para el planeta?

Una "lesión" es la degradación o pérdida de un ecosistema o recurso natural vital que cumple una función esencial para el equilibrio global. Por ejemplo, la extinción de especies polinizadoras, la desertificación de tierras fértiles o el derretimiento de un glaciar que abastece de agua a millones de personas.

¿Cómo podemos mejorar nuestra "mentalidad" como sociedad?

Fomentando la educación ambiental desde la infancia, exigiendo responsabilidad y transparencia a nuestros líderes, combatiendo la desinformación con datos científicos y, sobre todo, entendiendo que el cuidado del medio ambiente no es un coste, sino la mayor inversión en nuestro futuro y bienestar.

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