¿Qué fue la I Conferencia Internacional sobre educación ambiental?

Tbilisi 1977: El Origen de la Educación Ambiental

02/02/2008

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En la actualidad, la Educación Ambiental es reconocida como una herramienta fundamental para concienciar a la sociedad sobre la imperiosa necesidad de proteger nuestro planeta. Sin embargo, este concepto no surgió de la noche a la mañana. Es el resultado de décadas de debate, análisis y colaboración internacional, un camino que comenzó a trazarse cuando el mundo despertó ante la evidencia de una crisis ecológica inminente. Para comprender su alcance y propósito, es esencial viajar en el tiempo y explorar los congresos y conferencias que le dieron forma, especialmente la cumbre que marcó un antes y un después: la I Conferencia Internacional sobre Educación Ambiental de Tbilisi.

¿Qué fue el quinto Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental?
Quinto congreso iberoamericano de educación ambiental (2006): Brasil, en donde se discutió las potencialidades de la educación ambiental en la construcción de la sustentabilidad planetaria, políticas de fomento para la educación ambiental, educación ambiental, ética y sustentabilidad cultural como identidad y diversidad.
Índice de Contenido

Los Primeros Ecos de Alarma: Club de Roma y Estocolmo

A finales de la década de 1960, la preocupación por el medio ambiente comenzó a tomar fuerza en el escenario mundial. Fue en 1968 cuando el Club de Roma lanzó una de las primeras advertencias serias sobre los peligros que enfrentaba la humanidad. En su análisis, identificaron problemas críticos como la explosión demográfica, la macrocontaminación, el uso descontrolado de la energía y un creciente desequilibrio económico. Si bien su enfoque era principalmente político y económico, señalaron que la educación era "inadecuada" y propusieron como solución generar una "concienciación de la opinión pública" y formular una nueva ética social. Este fue, sin duda, el germen de lo que vendría después.

El verdadero punto de partida conceptual llegaría cuatro años más tarde. En 1972, las Naciones Unidas convocaron la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, considerada el primer foro mundial sobre el ambiente. En este evento histórico no solo se discutieron los peligros ecológicos del modelo de desarrollo imperante, sino que se utilizó por primera vez la expresión "Educación Ambiental". La Declaración de Estocolmo, en su principio 19, estableció la necesidad de promover "una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos" para forjar una opinión pública bien informada y un sentido de responsabilidad colectiva. De esta conferencia nació el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), una institución clave para el futuro del ecologismo global.

Trazando el Camino: La Carta de Belgrado (1975)

Con el impulso de Estocolmo, la UNESCO y el PNUMA convocaron un seminario internacional en Belgrado, Yugoslavia, en 1975. El resultado de esta reunión fue la Carta de Belgrado, un documento fundamental que estableció el marco filosófico y las directrices de la Educación Ambiental. En ella, se le otorgó a la educación un papel protagónico para generar cambios de conocimientos, actitudes y valores.

La carta definió metas, objetivos y principios claros. Entre sus objetivos destacaban:

  • Toma de conciencia: Ayudar a las personas a adquirir una mayor sensibilidad y conciencia del medio ambiente en general y de los problemas conexos.
  • Conocimientos: Ayudar a adquirir una comprensión básica del medio ambiente en su totalidad, de los problemas conexos y de la presencia y función de la humanidad en él.
  • Actitudes: Ayudar a adquirir valores sociales y un profundo interés por el medio ambiente que los impulse a participar activamente en su protección y mejoramiento.
  • Aptitudes: Ayudar a adquirir las aptitudes necesarias para resolver los problemas ambientales.
  • Capacidad de evaluación: Ayudar a evaluar las medidas y los programas de educación ambiental en función de los factores ecológicos, políticos, económicos, sociales, estéticos y educacionales.
  • Participación: Ayudar a desarrollar su sentido de responsabilidad y a que tomen conciencia de la urgente necesidad de prestar atención a los problemas del medio ambiente, para asegurar que se adopten medidas adecuadas al respecto.

La Carta de Belgrado sentó las bases teóricas, pero el mundo necesitaba un plan de acción concreto y un compromiso político global. Ese compromiso se materializaría dos años después.

Tbilisi 1977: La I Conferencia Internacional sobre Educación Ambiental

En octubre de 1977, la ciudad de Tbilisi, en la entonces República Socialista Soviética de Georgia, se convirtió en el epicentro del movimiento ambientalista. Convocada por la UNESCO en colaboración con el PNUMA, la Conferencia Intergubernamental de Tbilisi sobre Educación Ambiental fue el evento que consolidó y formalizó la Educación Ambiental a nivel mundial. Su declaración final es, hasta hoy, uno de los documentos más importantes en la historia de la ecología.

En Tbilisi se logró un acuerdo histórico: incorporar la Educación Ambiental a los planes políticos de todas las naciones. Se definió como una educación que debía preparar al individuo para comprender los grandes problemas del mundo contemporáneo, adoptando un enfoque interdisciplinario y global. Ya no se trataba solo de conservar la naturaleza, sino de entender las complejas interacciones entre los sistemas naturales y sociales, incluyendo aspectos económicos, políticos y éticos.

Las recomendaciones de Tbilisi fueron claras y contundentes:

  1. Integración en las políticas educativas: Se instó a los Estados miembros a incluir en sus políticas de educación los contenidos, direcciones y actividades ambientales en todos los niveles del sistema educativo, tanto formal como no formal.
  2. Pedagogía para la acción: La educación no debía ser meramente teórica, sino basarse en una pedagogía de la acción y para la acción, orientada a la resolución de problemas concretos.
  3. Enfoque holístico: Debería considerar el ambiente en su totalidad, como un sistema complejo donde interactúan componentes naturales, artificiales, sociales, culturales y económicos.
  4. Investigación e innovación: Se recomendó intensificar la investigación, la reflexión y la innovación en materia de educación ambiental para mejorar constantemente sus métodos y contenidos.
  5. Cooperación internacional: Se subrayó la necesidad de la solidaridad y la colaboración entre los pueblos del planeta para enfrentar desafíos que no conocen fronteras.

Tbilisi no solo definió qué era la Educación Ambiental, sino que también le dio un propósito claro: mejorar la relación entre la humanidad y su entorno, y sentar las bases para un futuro más justo y sostenible.

Hitos Clave en la Historia de la Educación Ambiental

Evento y AñoLugarAporte Principal
Conferencia de Estocolmo (1972)Estocolmo, SueciaAcuña por primera vez el término "Educación Ambiental" y crea el PNUMA.
Carta de Belgrado (1975)Belgrado, YugoslaviaEstablece las metas, objetivos y principios de la Educación Ambiental.
Conferencia de Tbilisi (1977)Tbilisi, Georgia (URSS)Consolida la EA a nivel mundial, instando a su inclusión en las políticas nacionales.
Cumbre para la Tierra (1992)Río de Janeiro, BrasilIntroduce y populariza el concepto de desarrollo sostenible.
Declaración de Salónica (1997)Salónica, GreciaAmplía el concepto de sostenibilidad para incluir pobreza, paz y derechos humanos.

La Evolución Hacia la Sostenibilidad

Después de Tbilisi, el concepto siguió evolucionando. En el Congreso de Moscú (1987) se revisaron las políticas sugeridas y se trazó un plan estratégico para la década de los noventa. Más tarde, la Cumbre para la Tierra de Río de Janeiro (1992) marcó otro hito fundamental al popularizar el concepto de "desarrollo sostenible", vinculando de forma inseparable la protección del medio ambiente con el desarrollo económico y la equidad social. El Programa 21, uno de sus documentos clave, reafirmó a la educación como el medio idóneo para alcanzar esta meta.

Posteriormente, la Declaración de Salónica (1997) amplió aún más el horizonte. Sostuvo que la sostenibilidad no solo abarca el medio ambiente, sino también cuestiones como la pobreza, la población, la salud, la seguridad alimentaria, la democracia y los derechos humanos. La Educación Ambiental se transformó así en una Educación para la Sostenibilidad, un imperativo ético y moral que respeta la diversidad cultural y el saber tradicional.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué es la Declaración de Tbilisi?

La Declaración de Tbilisi es el documento final de la I Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental de 1977. Es considerada la carta magna de la Educación Ambiental, ya que establece sus objetivos, principios y estrategias, e insta a todos los países a integrarla en sus sistemas educativos como una herramienta para resolver los problemas ambientales desde una perspectiva interdisciplinaria y orientada a la acción.

¿Cuál fue la importancia de la Conferencia de Estocolmo de 1972?

La Conferencia de Estocolmo fue crucial porque fue el primer gran foro mundial donde se reconoció oficialmente la crisis ambiental. Su mayor legado fue acuñar el término "Educación Ambiental" y crear el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), sentando las bases institucionales y conceptuales para todo el movimiento ambientalista posterior.

¿Qué diferencia hay entre Educación Ambiental y desarrollo sostenible?

La Educación Ambiental es el proceso pedagógico a través del cual se busca generar conciencia, conocimientos, valores y capacidades para proteger el medio ambiente. El desarrollo sostenible es un modelo de desarrollo que busca satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. En resumen, la Educación Ambiental es la herramienta fundamental para alcanzar el objetivo del desarrollo sostenible.

El camino recorrido desde las primeras alarmas hasta el complejo entramado actual de la Educación para la Sostenibilidad demuestra un progreso innegable. Las cumbres y declaraciones no fueron solo reuniones políticas, sino faros que iluminaron el sendero. El legado de Tbilisi y de los demás hitos históricos sigue vigente, recordándonos que la educación es, y siempre será, nuestra mejor estrategia para construir un futuro en armonía con nuestro planeta.

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