28/03/2004
En los vastos paisajes de la extracción de petróleo y gas, unas llamas perpetuas se elevan hacia el cielo, visibles incluso desde el espacio. No son fogatas ceremoniales ni fenómenos naturales; son las antorchas de la quema de gas o "gas flaring", una práctica industrial tan antigua como la propia industria petrolera. Lejos de ser inofensiva, esta quema constante representa uno de los problemas ambientales más persistentes y dañinos de nuestro tiempo. En 2023, se quemaron 145 mil millones de metros cúbicos de gas natural a nivel mundial, un volumen colosal equivalente a la mitad de la demanda anual de gas de toda Europa. Este acto no solo es un desperdicio monumental de un recurso energético valioso, sino también una fuente masiva de emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes tóxicos que amenazan nuestro clima y la salud de millones de personas.

¿Qué es la Quema de Gas y Por Qué es un Problema Grave?
La quema de gas es el proceso de combustión controlada del gas natural asociado que se extrae junto con el petróleo. Cuando las empresas perforan en busca de crudo, a menudo encuentran gas natural en el mismo yacimiento. Si no existe la infraestructura necesaria (como gasoductos) para capturar, transportar y vender ese gas, o si económicamente no se considera viable, la opción más fácil y barata ha sido tradicionalmente quemarlo en el sitio. Sin embargo, esta "solución" tiene consecuencias devastadoras.
Impacto Climático: Más que Solo CO2
La combustión del gas natural libera principalmente dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más conocido. Pero el problema es aún más profundo. La combustión en estas antorchas industriales rara vez es perfecta. Una parte del gas escapa sin quemarse, liberando metano (CH4) directamente a la atmósfera. El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global más de 80 veces superior al del CO2 en un horizonte de 20 años. Esto significa que incluso pequeñas fugas de metano, conocidas como "deslizamiento de metano", tienen un impacto climático desproporcionadamente grande. El Banco Mundial estima que solo en 2023, la quema de gas fue responsable de 381 millones de toneladas de CO2 equivalente, de las cuales una parte significativa provino de este metano no quemado.
Contaminación y Salud Humana
Más allá del clima, la quema de gas emite una mezcla tóxica de contaminantes que afectan directamente la salud de las comunidades cercanas. Estos incluyen partículas finas (PM2.5), óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2) y compuestos orgánicos volátiles (COV) como el benceno. Estos contaminantes están asociados con un aumento de los riesgos de enfermedades respiratorias, problemas cardiovasculares e incluso cáncer. Millones de personas en todo el mundo viven a pocos kilómetros de estas antorchas activas, respirando un aire cargado de sustancias peligrosas día y noche.
El Panorama Global: Responsabilidad Corporativa en el Foco
Aunque la quema de gas es un problema global, la responsabilidad no está distribuida de manera uniforme. Un análisis detallado revela que un pequeño número de grandes compañías petroleras internacionales (IOCs) tienen una influencia y una responsabilidad enormes. Empresas como BP, Chevron, Eni, ExxonMobil, Shell y TotalEnergies, aunque solo representan el 7% de la quema global según su participación accionaria, su influencia se extiende mucho más allá.
La Trampa de los Activos "No Operados"
Un punto ciego crucial en la contabilidad de emisiones ha sido la distinción entre activos "operados" (aquellos que una empresa gestiona directamente) y "no operados" (donde tienen una participación financiera pero otra empresa es la operadora). Históricamente, las empresas solo informaban sobre la quema en sus activos operados, ignorando una parte sustancial de su huella de carbono. El análisis muestra una realidad preocupante: para 7 de las 10 principales IOCs, la intensidad de la quema (gas quemado por barril de petróleo producido) es mayor en sus activos no operados. Más de la mitad del volumen de quema atribuido a estas gigantes energéticas proviene de estas operaciones conjuntas, donde la responsabilidad se diluye.
| Compañía | Intensidad en Activos Operados (m³/barril) | Intensidad en Activos No Operados (m³/barril) |
|---|---|---|
| BP | Baja | Muy Alta |
| Shell | Moderada | Alta |
| TotalEnergies | Moderada | Alta |
| Eni | Muy Alta | Alta |
Estas cifras demuestran que las empresas se benefician económicamente de operaciones con prácticas ambientales deficientes sin asumir la plena responsabilidad de sus impactos.
Compromisos Vacíos: El Engaño de la Quema "Rutinaria"
Frente a la creciente presión pública, muchas empresas se han adherido a iniciativas voluntarias como la "Cero Quema Rutinaria para 2030" (ZRF) del Banco Mundial. Sin embargo, este compromiso tiene una laguna fundamental. La iniciativa se centra únicamente en la quema "rutinaria", definida como la que ocurre durante operaciones normales por falta de infraestructura. Esto deja fuera la quema "no rutinaria", que incluye mantenimiento, fallos operativos y otras excepcionalidades.
Los datos reportados por las propias empresas son reveladores: en 2022, solo el 30% de la quema total fue clasificada como "rutinaria". El 70% restante, etiquetado como "no rutinario", quedaría fuera de estos compromisos. Esto significa que incluso si se cumplen los objetivos de la ZRF, la gran mayoría de la quema de gas podría continuar sin cesar, haciendo que estos compromisos sean insuficientes para alcanzar las metas climáticas, como el escenario de Cero Emisiones Netas de la Agencia Internacional de Energía (IEA), que exige una reducción del 95% de *toda* la quema para 2030.
Soluciones Tecnológicas y Barreras de Voluntad
La tragedia de la quema de gas es que es un problema en gran medida solucionable con la tecnología existente. Las soluciones para capturar y utilizar el gas asociado en lugar de quemarlo son claras y, a menudo, rentables.
- Gasoductos: Conectar los campos de producción a los mercados para vender el gas.
- Generación de Electricidad in situ: Utilizar el gas para alimentar las propias operaciones o para vender electricidad a la red local.
- Re-inyección: Volver a inyectar el gas en el yacimiento para mantener la presión y mejorar la recuperación de petróleo.
- Gas Natural Comprimido (GNC) o Licuado (GNL): Procesar el gas en el sitio para transportarlo en camiones o barcos donde no hay gasoductos.
Si las soluciones existen, ¿por qué persiste el problema? La respuesta radica en una combinación de falta de planificación, escasez de capital inicial para la infraestructura y, sobre todo, una falta de voluntad política y corporativa. Para muchas empresas, quemar el gas sigue siendo la opción más barata a corto plazo, externalizando los costos ambientales y de salud a la sociedad.
Palancas para un Cambio Real y Duradero
Para extinguir estas llamas de desperdicio, se necesita una acción coordinada en tres frentes clave:
- Liderazgo Corporativo y Responsabilidad Total: Las IOCs deben extender sus objetivos de reducción de emisiones a todos sus activos, incluidos los no operados. Deben usar su influencia en las empresas conjuntas para promover mejores prácticas y compartir tecnología y financiamiento para proyectos de captura de gas.
- Regulaciones Gubernamentales Firmes: Los gobiernos deben pasar de las iniciativas voluntarias a regulaciones vinculantes. Esto incluye prohibir la quema no esencial, imponer sanciones económicas significativas y exigir planes de captura de gas como condición para aprobar nuevos proyectos de extracción.
- Presión del Sector Financiero: Los inversores, bancos y fondos de pensiones tienen un poder inmenso. Deben exigir una mayor transparencia en los informes de quema y hacer que el acceso al capital dependa del cumplimiento de objetivos de reducción estrictos. Las finanzas sostenibles deben dejar de ser una opción para convertirse en la norma.
Preguntas Frecuentes sobre la Quema de Gas
¿Es ilegal la quema de gas?
No siempre. En muchas jurisdicciones es legal, aunque a menudo está regulada. Sin embargo, la efectividad de estas regulaciones varía enormemente, y la falta de aplicación es un problema común. El objetivo global es eliminar toda la quema que no sea estrictamente por razones de emergencia o seguridad.
¿Por qué las empresas no aprovechan simplemente ese gas si es valioso?
La decisión es puramente económica a corto plazo. Construir la infraestructura necesaria (gasoductos, plantas de procesamiento) requiere una inversión inicial significativa. Si el volumen de gas no es muy grande o el mercado local está lejos o saturado, la empresa puede calcular que es más rentable quemarlo que invertir en su aprovechamiento, ignorando los costos ambientales.
¿Cuál es la diferencia real entre la quema rutinaria y la no rutinaria?
La quema rutinaria es la quema continua y planificada de gas por falta de infraestructura para usarlo. La no rutinaria se asocia a eventos intermitentes como arranques de planta, mantenimiento, paradas de emergencia o fallos en los equipos. La línea entre ambas es a menudo borrosa y las empresas pueden clasificar grandes volúmenes de quema como "no rutinaria" para evitar escrutinio sobre sus compromisos.
Como ciudadano, ¿qué puedo hacer?
Puedes apoyar a organizaciones que abogan por regulaciones más estrictas, exigir transparencia a las empresas energéticas y a los gobiernos, y tomar decisiones informadas sobre dónde inviertes tu dinero, prefiriendo bancos y fondos que tengan políticas ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) robustas y que presionen a la industria de los combustibles fósiles para que cambie.
En conclusión, la quema de gas es una cicatriz ardiente en nuestro planeta, un símbolo del fracaso de la industria y los gobiernos para priorizar la salud planetaria y humana sobre la conveniencia económica a corto plazo. La tecnología y el conocimiento para resolver este problema están a nuestro alcance. Lo que se necesita ahora es la presión colectiva y la voluntad inquebrantable para exigir que se apaguen estas llamas para siempre.
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