12/07/1999
El mar Cantábrico, cuna de algunas de las joyas gastronómicas más preciadas de España, se convierte cada primavera en el escenario de una actividad frenética: la costera del bocarte. Esta campaña no solo moviliza a toda la flota pesquera, sino que es el pilar fundamental sobre el que se sostiene una potente y tradicional industria conservera. Sin embargo, bajo la superficie de esta bulliciosa actividad económica, yace una tensión creciente, un conflicto de intereses que enfrenta a quienes extraen el pescado del mar y a quienes lo transforman en la exquisita anchoa. A medida que las cuotas de pesca se agotan, las discrepancias sobre el tamaño del pescado y la gestión del caladero amenazan con desestabilizar un equilibrio tan delicado como vital.

La Costera del Bocarte: Un Tesoro Bajo Presión
La campaña de pesca del bocarte (Engraulis encrasicolus) es un evento anual de enorme importancia económica y social para puertos como los de Cantabria, País Vasco y Asturias. El Total Admisible de Capturas (TAC) para este año se fijó en 33.000 toneladas, con un cupo efectivo para el primer semestre de 26.544 toneladas. Con el avance de la temporada, este límite se acerca peligrosamente, y según datos de las Cofradías de Cantabria, restan apenas unas 2.500 a 3.000 toneladas por capturar. Esto significa que la campaña está en su recta final, un momento en el que cada lance y cada subasta en lonja se viven con la máxima intensidad.
Curiosamente, es en estas últimas semanas cuando han aparecido los ejemplares de mayor tamaño, el bocarte más cotizado y deseado por las conserveras de alta gama. Las capturas más notables se han registrado en aguas asturianas, entre Ribadesella y Avilés, alcanzando precios muy elevados en las lonjas. Esta circunstancia, lejos de ser una simple anécdota, es el epicentro del choque entre dos visiones contrapuestas sobre cómo gestionar este valioso recurso.

El Origen del Conflicto: Tamaño vs. Sostenibilidad
La disputa tiene dos protagonistas claros. Por un lado, las empresas conserveras, agrupadas en la asociación Consesa, y por otro, los pescadores, representados por la Asociación de Organizaciones de Productores de Pesca (OPES) del Cantábrico. El nudo del problema es el tamaño del bocarte que se está pescando.
La Postura de las Conserveras: Alarma por el Futuro
Desde el sector conservero, la voz de alarma es contundente. Advierten que la supervivencia de la anchoa en la región está en peligro debido a lo que califican como "vicios repetidos" en las costeras. Su principal acusación hacia el sector pesquero es el abuso en la captura de pescado de pequeño tamaño, llegando a hablar de alevines, especialmente en las aguas frente a las costas de Cantabria y el País Vasco. Según su argumento, esta práctica impide que los peces lleguen a su tamaño adulto y se reproduzcan, lo que pone en grave riesgo la biomasa y la sostenibilidad del caladero a largo plazo. Para ellos, el hecho de que los ejemplares más grandes se estén encontrando ahora en Asturias es una prueba de que en otras zonas se ha pescado de forma indiscriminada el pescado más joven, impidiendo su desarrollo y migración.

La Defensa de los Pescadores: Ciencia y Mercado Libre
El sector pesquero rechaza de plano estas acusaciones. Replican que llevan semanas pescando bocarte de un tamaño muy superior al mínimo legal, con partidas por debajo de 37 granos (piezas por kilo) e incluso por debajo de 30. Para respaldar su gestión, alegan disponer de tres estudios científicos independientes que certifican que el estado de la biomasa del bocarte en el Cantábrico es el mejor desde 1987. Argumentan que el problema es puramente económico: "No pueden obligarnos a la flota a buscar su pescado para luego pagarlo por debajo de dos euros", afirma Miguel Fernández, presidente de las Cofradías de Cantabria. Sostienen que el mercado es libre y que ellos se autorregulan, y que si las conserveras desean un pescado de un tamaño específico y de forma garantizada, tienen una solución: los 'contratos alimentarios'. "Las conserveras pueden contratar barcos para que les traigan lo que necesitan. Lo tendrán que pagar. ¿Por qué no lo hacen?", cuestionan, poniendo el foco en el precio que la industria está dispuesta a pagar por su materia prima.
Tabla Comparativa: Posturas Enfrentadas
| Argumento | Sector Conservero (Consesa) | Sector Pesquero (OPES) |
|---|---|---|
| Tamaño de la Captura | Acusan de pescar género pequeño (alevines), especialmente en Cantabria y País Vasco. | Afirman pescar por encima del tamaño mínimo, con partidas de 30-37 granos/kg. |
| Sostenibilidad del Caladero | Advierten que la pesca de alevines pone en grave peligro el futuro del recurso natural. | Aseguran que la biomasa está en su mejor momento desde 1987, avalado por estudios científicos. |
| Precio del Pescado | Buscan materia prima de calidad para mantener la competitividad de sus productos. | Se niegan a buscar un pescado específico si no se paga un precio justo por él, por encima de los 2 €/kg. |
| Solución Propuesta | Reclaman políticas de pesca más sostenibles y responsables por parte del sector extractivo. | Proponen 'contratos alimentarios' donde las conserveras paguen a barcos para que pesquen el tamaño que necesitan. |
El Valor del Gran Calibre: El Caso de Angelachu
En medio de esta disputa, un ejemplo práctico ilustra perfectamente el valor del bocarte de gran tamaño. La conservera santoñesa Angelachu adquirió recientemente una partida extraordinaria de 255 kilos de bocarte de 24 granos (es decir, 24 peces por kilo), el de mayor tamaño subastado en toda la costera. El precio pagado fue de 13,49 euros por kilo, una cifra muy superior a la media. Este lote excepcional no es para una producción estándar; se comenzó a elaborar de inmediato para crear una partida de salazón que, tras madurar lentamente, se transformará en otoño de 2022 en una edición especial y limitada de filetes de anchoa del Cantábrico. Este movimiento demuestra que el mercado de alta gama valora y paga por la excelencia, y que el proceso artesanal y la materia prima de calidad son la clave para un producto premium. Angelachu, que ya ha adquirido más de 40.000 kg de bocarte fresco esta campaña, apuesta claramente por el control de la calidad desde el origen.
¿Qué Significa Todo Esto para el Consumidor?
Aunque pueda parecer una disputa sectorial, este conflicto tiene implicaciones directas para el consumidor. La gestión del caladero del Cantábrico determinará la disponibilidad, la calidad y el precio de las anchoas en el futuro. Una sobreexplotación o la pesca continuada de ejemplares pequeños podría llevar a una escasez del producto, un aumento de precios y, en el peor de los casos, a una nueva veda como la que sufrió el sector entre 2005 y 2009, un recuerdo que todavía pesa en la memoria colectiva. Para el consumidor, la diferencia es notable: una anchoa procedente de un bocarte grande es un filete carnoso, terso, con un sabor profundo y equilibrado. Una anchoa de un bocarte pequeño será un filete más fino, a menudo más salado y con menos textura. La preservación de este tesoro gastronómico depende de encontrar un equilibrio sostenible que beneficie a toda la cadena: desde el pescador que vive del mar, pasando por la conservera que genera empleo y tradición, hasta el consumidor que busca disfrutar de un producto único en el mundo.

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué diferencia hay entre "bocarte" y "anchoa"?
Son el mismo pez, el Engraulis encrasicolus. Se le llama "bocarte" cuando está en estado fresco, recién pescado. Una vez que pasa por el proceso de salazón y maduración en barricas, y se presenta en filetes con aceite, se le denomina "anchoa".
¿Por qué es tan importante el tamaño del bocarte?
El tamaño es crucial por dos motivos. Ecológicamente, pescar ejemplares más grandes asegura que han tenido tiempo de reproducirse, garantizando la continuidad de la especie. Gastronómicamente, un bocarte más grande produce filetes de mayor calidad, con más carne, mejor textura y un sabor más refinado.

¿Qué son los "granos" por kilo?
Es la unidad de medida tradicional en las lonjas para clasificar el tamaño del pescado. Indica cuántos peces entran en un kilogramo. Por tanto, un número de granos más bajo significa que el pescado es más grande (ej: 24 granos/kg es un pescado mucho mayor que uno de 40 granos/kg).
¿Las anchoas tienen fecha de caducidad?
No exactamente. Las anchoas son una semiconserva, no una conserva esterilizada. Por ello, lo que llevan indicado es una "fecha de consumo preferente". Esto significa que hasta esa fecha, el producto mantiene intactas su calidad, sabor y textura. Pasada esa fecha, no se vuelve peligroso para la salud de inmediato (siempre que se haya conservado en frío), pero puede empezar a perder sus propiedades organolépticas. Es fundamental mantenerlas siempre refrigeradas, incluso antes de abrirlas.
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