¿Qué está pasando en la subcuenca El Carrizal?

El Carrizal: La Guerra Silenciosa por el Agua

09/10/1999

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En el corazón de Mendoza, una de las capitales mundiales del vino, se libra una batalla sorda, profunda y vital. No se combate con armas, sino con permisos, influencias y perforaciones. Es una guerra por el recurso más preciado en una tierra desértica: el agua. En el barrio de Alto Agrelo, los vecinos juntan el líquido vital en tachos y baldes, una imagen de precariedad que contrasta brutalmente con el paisaje de viñedos de lujo, canchas de golf y hoteles de seis estrellas que se extienden a pocos kilómetros. Ambos mundos, el de la escasez y el de la opulencia, beben de la misma fuente oculta: la subcuenca El Carrizal, la reserva de agua subterránea más codiciada y polémica de la provincia.

¿Qué está pasando en la subcuenca El Carrizal?
La subcuenca El Carrizal, en la margen sur del Río Mendoza, es una de las zonas más preciadas. Hay sospechas de corrupción y casos de contaminación. La guerra del agua, primera parte: el acuífero que vale "oro" y está rodeado de tensiones por corrupción y contaminación - MDZ Online

Este conflicto no es solo una anécdota local; es el presagio de un futuro que ya llegó a Mendoza y que amenaza con intensificarse. Con todos los modelos científicos apuntando a una reducción drástica de la disponibilidad de agua por el cambio climático, la competencia por cada gota se vuelve feroz. Familias, agricultores, industrias y proyectos turísticos se encuentran en una encrucijada donde el acceso al agua definirá quién prospera y quién se queda atrás. La historia de El Carrizal es un microcosmos de esta tensión global, un relato de sospechas de corrupción, privilegios y una justicia que parece dormir mientras el tesoro subterráneo se agota.

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Un Tesoro Subterráneo en Disputa

Para entender la magnitud del conflicto, es esencial comprender qué es la subcuenca El Carrizal. Ubicada en la margen sur del Río Mendoza, es una gigantesca reserva de agua subterránea. Los estudios estiman que su volumen total alcanza los 1.700 hectómetros cúbicos, una cifra colosal equivalente a más de cuatro veces el agua que puede contener el dique Potrerillos. Sin embargo, este dato es engañoso. No es agua disponible para ser extraída sin consecuencias.

La recarga anual de este acuífero, es decir, el agua que ingresa de forma natural, ronda apenas los 60 hectómetros cúbicos. El problema es que, desde hace décadas, la extracción supera con creces esa recarga. Esto genera lo que los técnicos denominan un balance negativo: se saca más agua de la que entra, vaciando lentamente la reserva. Consciente de este peligro, el Departamento General de Irrigación (DGI) impuso a fines de la década de los 90 una estricta restricción a nuevas perforaciones. La medida buscaba proteger el acuífero para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. Pero la prohibición no detuvo las presiones.

El Privilegio del Agua: De Tierras Inhóspitas a Viñedos de Lujo

El punto de inflexión ocurrió en 2010. Mientras la mayoría de los productores y solicitantes se enfrentaban a la prohibición, un proceso administrativo exprés del DGI, durante el gobierno de Celso Jaque, habilitó 19 perforaciones para un grupo selecto de empresas. Estas firmas, que planeaban desarrollar emprendimientos vitivinícolas y turísticos de alta gama, ejecutaron una maniobra que muchos consideran, como mínimo, engañosa.

En lugar de solicitar los permisos individualmente, se agruparon bajo la figura de la "Cámara de Comercio y Turismo Alto Agrelo". Esta asociación les permitió acceder a una vía preferencial que la ley otorga a entes asociativos de usuarios, como cooperativas o consorcios. Sin embargo, el dictamen del propio Ministerio Público Fiscal años después reconocería que el único fin de esta cámara era anteponer a sus asociados sobre otros 84 solicitantes que esperaban, y que el uso del agua sería para beneficio particular de cada proyecto de inversión. El resultado fue la habilitación de pozos que transformaron la economía de la zona. Tierras que antes eran consideradas inhóspitas y se vendían a 3.000 dólares la hectárea, pasaron a cotizarse en 100.000 dólares la hectárea gracias al acceso garantizado al agua subterránea. Empresas como Bulnes, Santa María de los Andes y Viñas Alto Agrelo, entre otras, vieron cómo sus inversiones se multiplicaban exponencialmente.

Tabla Comparativa de Actores en la Subcuenca

ActorAcceso al AguaImpacto EconómicoSituación Actual
Residentes de Alto AgreloLimitado, recolección manualNulo / NegativoPrecariedad, dependencia de recolección
Emprendimientos de LujoAsegurado por pozos (disputados)Aumento exponencial del valor de la tierraOperando mientras la justicia delibera
Productores TradicionalesRestringido, dependen de derechos históricosCompetencia por un recurso escasoResistencia y preocupación por el futuro
Industria Petrolera (YPF)Uso industrial y para remediaciónContaminación histórica del acuíferoEjecutando plan de remediación

La Sombra de la Justicia Lenta y los Hechos Consumados

El escándalo por el otorgamiento de estos permisos le costó el puesto a Eduardo Frigerio, el entonces superintendente de Irrigación. En 2012, la nueva gestión del DGI anuló las autorizaciones y ordenó revertir el proceso, reconociendo la irregularidad. Sin embargo, las empresas beneficiadas acudieron a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. Y ahí, el tiempo se detuvo.

Más de una década después, las causas siguen "en estado de resolver", sin una sentencia firme. Mientras tanto, los pozos siguen extrayendo agua, los viñedos producen vinos premium que se exportan al mundo, los turistas juegan al golf y las inversiones se han consolidado. Se ha generado una situación de hechos consumados, donde cualquier decisión judicial futura podría llegar demasiado tarde. La propia fiscalía ha sugerido que revertir la situación es complejo. Lo más llamativo es que, a pesar de las evidentes sospechas y el reconocimiento de la irregularidad por parte de la autoridad del agua, no existe ninguna causa penal en proceso.

El Legado Tóxico: Petróleo y Contaminación

Como si el conflicto por la cantidad de agua no fuera suficiente, El Carrizal también enfrenta una grave amenaza a su calidad. La subcuenca está directamente impactada por décadas de actividad petrolera. Por un lado, la extracción de crudo ha dejado un rastro de contaminación en varios campos. Pero el problema mayor proviene de la Refinería de Luján de Cuyo, operada por YPF.

Desde allí, se han infiltrado hacia las napas subterráneas sustancias altamente contaminantes. Un estudio ha determinado que un 2,3% de la subcuenca está impactada con MTBE (éter metil terbutílico), un aditivo de la gasolina. En la zona más cercana a la planta, que representa un 0,3% del total, se ha detectado también la presencia de benceno, una sustancia cancerígena. YPF está ejecutando un complejo y costoso sistema de remediación que consiste en extraer el agua contaminada, tratarla en una planta para limpiarla y volver a inyectarla en el acuífero. Además, provee de agua limpia a algunas fincas afectadas. Este problema añade otra capa de presión sobre un recurso ya estresado, donde no solo se disputa el acceso, sino también la pureza del agua.

¿Qué Futuro le Espera a El Carrizal?

El panorama es complejo y sombrío. La subcuenca El Carrizal es el epicentro donde confluyen la crisis climática, la desigualdad social, la incertidumbre legal y la contaminación ambiental. El gobierno provincial, bajo la gestión de Rodolfo Suarez, ha intentado tomar cartas en el asunto, sumándose a una iniciativa nacional para contratar a la empresa israelí Mekorot, especializada en gestión hídrica. La decisión no estuvo exenta de polémica, especialmente cuando se supo que profesionales de alto rango del DGI renunciaron para ser contratados por la consultora, aportando su conocimiento interno para asesorar a su antiguo empleador.

La "guerra fría" por el agua en Mendoza es una realidad palpable. El Carrizal es su campo de batalla más visible, un lugar donde el valor de la tierra y el destino de miles de personas dependen de un recurso invisible que se agota bajo sus pies. La pregunta que resuena en los valles y viñedos es si habrá una gestión justa y sostenible que garantice el agua para todos, o si el futuro pertenecerá únicamente a quienes pudieron perforar más profundo, no en la tierra, sino en los laberintos del poder.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué es tan importante la subcuenca El Carrizal?
Es una de las reservas de agua subterránea más grandes de Mendoza, una provincia árida. Es fundamental para el abastecimiento poblacional, el desarrollo agrícola de alta gama y la industria, convirtiéndola en un recurso estratégico y altamente disputado.
¿Es legal el uso del agua por parte de los nuevos emprendimientos de lujo?
Se encuentra en un limbo legal. Los permisos originales fueron otorgados en un proceso cuestionado, luego anulados por la propia autoridad del agua, pero el caso lleva más de una década sin una sentencia definitiva de la Suprema Corte de Justicia. Mientras tanto, el agua se sigue utilizando.
¿El agua de la subcuenca está contaminada?
Sí, una porción de la subcuenca está afectada por contaminantes derivados de la actividad petrolera, como MTBE y benceno. La empresa estatal YPF está llevando a cabo un plan de remediación para limpiar el agua afectada.
¿Qué se está haciendo para solucionar el problema general del agua en la zona?
Además de los procesos judiciales estancados y los planes de remediación de la contaminación, el gobierno provincial ha contratado a la consultora internacional Mekorot para desarrollar un plan integral de gestión del agua, aunque los conflictos sociales y legales de fondo siguen sin resolverse.

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