¿Qué son los herbicidas orgánicos?

La Maestra de la Soberanía Alimentaria

13/12/2009

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Hay vidas que son faros, trayectorias que iluminan épocas enteras y nos permiten comprender las encrucijadas del presente. La de Miryam Kurganoff de Gorban, o "Kita" para quienes la conocen, es una de esas vidas. A sus 88 años, esta nutricionista, dos veces Doctora Honoris Causa y militante incansable, no es solo un testimonio del último siglo de historia argentina, sino la principal arquitecta y defensora de un concepto que hoy resuena en despachos presidenciales y asambleas barriales por igual: la Soberanía Alimentaria. Su historia, marcada por el trabajo con gigantes como Ramón Carrillo y René Favaloro, la tragedia de la dictadura y la lucha en las ollas populares, es la hoja de ruta para entender por qué la forma en que producimos y consumimos nuestros alimentos define nuestro destino como país.

¿Qué pasó con el glifosato?
En el año 2009, la Corte Suprema francesa confirmó una sentencia anterior en la que se condenaba a la empresa Monsanto (productora del Roundup, principal marca comercial del glifosato) por no haber dicho la verdad en relación a la seguridad de este herbicida, y por haber utilizado publicidad engañosa al definirlo como «biodegradable»5 .
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¿Qué es la Soberanía Alimentaria? La Revolución en el Plato

Durante décadas, la alimentación fue considerada un problema técnico, una cuestión de calorías y nutrientes. Miryam Gorban, a partir de un encuentro revelador en Roma en 1996 con miembros de Vía Campesina, comprendió y transmitió una idea mucho más profunda y política. La Soberanía Alimentaria no es simplemente tener comida, sino tener el poder de decidir sobre ella.

La definición de Vía Campesina, que Miryam recita como un mantra, es clara y contundente:

“El derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas”.

Este concepto es una enmienda total al modelo agroindustrial globalizado. Implica priorizar la producción local para alimentar a la población local, garantizar el acceso de los campesinos a la tierra, al agua y a las semillas, y valorar los saberes tradicionales. Es, en esencia, una democratización radical del sistema alimentario, quitándole el poder a las corporaciones para devolvérselo a los pueblos.

El Modelo en la Mira: Soja, Venenos y Megagranjas

La lucha de Miryam Gorban cobra sentido cuando se la contrasta con el modelo que ha dominado el campo argentino en las últimas décadas. Un modelo que, según ella, “enriqueció a unos pocos, envenenó la tierra, la gente, y nos contaminó la vida”. Se refiere, por supuesto, al monocultivo de soja transgénica, dependiente de agrotóxicos.

Para Miryam, casos como el de la empresa Vicentín no son aislados, sino síntomas de un sistema que privatizó los puertos, desmanteló los ferrocarriles y entregó la logística de la exportación a manos privadas, perdiendo herramientas estratégicas para el país. Su crítica también apunta a las nuevas amenazas, como el acuerdo con China para instalar megagranjas de cerdos, al que describe como “armar un gran chiquero” que agravará la situación sanitaria y ambiental. “Claro, solo ven las divisas”, lamenta, y propone una alternativa radicalmente distinta: miles de pequeñas granjas familiares, integradas en un sistema de producción local y sostenible.

Tabla Comparativa: Dos Modelos de Alimentación

CaracterísticaModelo AgroindustrialModelo de Soberanía Alimentaria
Objetivo PrincipalGeneración de divisas (commodities)Alimentar a la población de forma sana
ControlConcentrado en corporaciones y agronegociosEn manos de productores, consumidores y comunidades locales
Tipo de ProducciónMonocultivos a gran escala, alta dependencia de insumos químicosAgroecología, diversificada, basada en el conocimiento local y sostenible
Impacto AmbientalDeforestación, contaminación de agua y suelos, pérdida de biodiversidadProtección de la biodiversidad, regeneración de suelos, cuidado del agua
SemillasPrivatizadas y patentadas (transgénicos)Patrimonio de los pueblos, libres y diversas

Una Vida de Coherencia: De Carrillo a Favaloro y la Desaparición

Para entender la solidez de sus convicciones, hay que recorrer su biografía. Criada en Añatuya, Santiago del Estero, conoció la pobreza de cerca, una experiencia que “te queda pegada en la piel”. Ya recibida de dietista, con apenas 20 años, llegó a trabajar bajo la órbita del gran sanitarista Ramón Carrillo, organizando el plan de alimentación para todos los hospitales del país. Carrillo, al verla, preguntó: “¿Quién es esta mocosa?”.

Décadas más tarde, en 1972, su camino se cruzó con otro gigante de la medicina social: René Favaloro. Fue convocada al Sanatorio Güemes para dirigir el Departamento de Alimentación, una tarea titánica que incluía nutrir a 3.000 empleados y 1.000 pacientes. Allí, profesionalizó el servicio, investigando cada alimento y trabajando codo a codo con un Favaloro al que describe como “sencillísimo, el médico rural de Jacinto Aráuz”, un científico generoso que pensaba en lo social por encima del lucro.

Esta vida de compromiso tuvo su momento más oscuro durante la última dictadura cívico-militar. Tras el secuestro de sus dos hijas (una de ellas embarazada), en 1978 la propia Miryam fue secuestrada del Sanatorio Güemes. Estuvo detenida-desaparecida en el centro clandestino “El Banco”, bajo el mando del torturador Julio “Turco Julián” Simón. “Me tenían encapuchada y encadenada a un cubil para perros”, recuerda. Pero incluso en el horror, su temple no se quebró. Cuando un coronel intentó justificar la represión, ella le respondió: “Ustedes por lo menos tienen una lápida. ¿Dónde están nuestros compañeros? Ni lápida tienen”. Atribuye su vida a la intervención de René Favaloro, quien escribió una carta al genocida Guillermo Suárez Mason pidiendo por ella. Dos semanas después, fue liberada.

La Ciencia Digna y el Descubrimiento sobre el Glifosato

La admiración de Miryam por figuras como Carrillo y Favaloro se enmarca en lo que ella llama “ciencia digna”: aquella que no está al servicio de las corporaciones, sino del bienestar social y la justicia. En este panteón de científicos comprometidos, ocupa un lugar central el Dr. Andrés Carrasco, ex presidente del CONICET.

Fue precisamente Andrés Carrasco quien, desde un laboratorio del Estado, descubrió y demostró científicamente los devastadores efectos del glifosato, el herbicida estrella del modelo sojero, sobre los embriones. Su investigación, publicada en 2009, confirmó lo que las comunidades de los pueblos fumigados venían denunciando durante años: el agrotóxico producía malformaciones y graves problemas de salud. Carrasco, al igual que Favaloro, sufrió el ataque de los lobbies corporativos y la indiferencia de parte del poder político, pero su trabajo sentó una base científica ineludible para la lucha contra el modelo del agronegocio. Para Miryam, él representa el ejemplo del científico que cumple con su compromiso social, sin importar las presiones.

Preguntas Frecuentes sobre Soberanía Alimentaria

¿Qué es exactamente la Soberanía Alimentaria?

Es el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrarias y alimentarias. Implica priorizar la producción local, la agricultura familiar y la agroecología por sobre las demandas del mercado global y las corporaciones. Es un concepto político que pone a las personas en el centro del sistema alimentario.

¿Quién fue Andrés Carrasco y qué descubrió sobre el glifosato?

Andrés Carrasco fue un prestigioso científico argentino, presidente del CONICET, que en 2009 lideró una investigación que demostró que el glifosato causa malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas en embriones anfibios, a dosis muy inferiores a las utilizadas en la agricultura. Su hallazgo dio un contundente respaldo científico a las denuncias de los pueblos fumigados.

¿La agroecología puede alimentar al mundo a gran escala?

Sí. Lejos de ser una práctica solo para pequeñas huertas, la agroecología ya se aplica con éxito en miles de hectáreas en Argentina y el mundo para la producción de cereales, oleaginosas y ganadería. Organizaciones como la RENAMA (Red de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología) demuestran que es un modelo productivo viable, rentable y escalable que, además, regenera los ecosistemas en lugar de destruirlos.

¿Por qué son un problema las megagranjas de cerdos?

Las megagranjas implican una altísima concentración de animales en condiciones de hacinamiento, lo que fomenta el uso masivo de antibióticos (generando resistencia bacteriana) y crea un caldo de cultivo para nuevas pandemias. Además, generan una cantidad ingente de residuos que contaminan la tierra, el agua y el aire, afectando gravemente la salud de las comunidades cercanas.

Un Optimismo que Siembra Futuro

A pesar de haber vivido las crisis más profundas, desde la alta complejidad del Güemes hasta las ollas populares del 2001, Miryam Gorban es una optimista. Un optimismo de la voluntad y del corazón. Ve esperanza en la creación de la Dirección de Agroecología, en un ministro que se atreve a nombrar al glifosato, en la gente joven que se suma a la lucha. Su estrategia es simple y persistente: el contacto personal, la charla, la siembra de ideas. Sabe que el cambio no vendrá desde arriba, sino que crece desde abajo, desde los infinitos gestos cotidianos que van generando una nueva cultura. Su vida es la prueba de que una sola persona, con convicción y coherencia, puede nutrir las ideas que alimentarán el futuro. Como ella misma dice, con una sonrisa y el cuchillo entre los dientes, seguirá ejerciendo uno de los oficios más saludables en este mundo: romper las paciencias.

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