24/02/2021
En el corazón de Argentina, extendiéndose entre las provincias de Córdoba y Santiago del Estero, yace un tesoro natural de proporciones monumentales: la Laguna Mar Chiquita. Este inmenso mar interior, de aguas salobres y una biodiversidad que asombra al mundo, es un ecosistema vital y un refugio para incontables especies, especialmente aves acuáticas. Sin embargo, bajo su aparente calma y belleza prístina, se gesta una crisis ambiental que amenaza con destruir su equilibrio para siempre. Una corriente de contaminación, silenciosa pero constante, fluye hacia sus aguas, llevando consigo una carga tóxica que pone en jaque el futuro de este gigante de agua.

El Origen del Problema: La Planta Bajo Grande en la Mira
Para entender la enfermedad que aqueja a Mar Chiquita, es necesario seguir el rastro del agua río arriba, hasta la capital de Córdoba. Allí se encuentra la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) Bajo Grande, la principal responsable de tratar los efluentes cloacales de la mayor parte de la ciudad. Sin embargo, lo que debería ser un filtro de saneamiento se ha convertido, según múltiples denuncias, en la fuente principal del problema. El Foro Ambiental Córdoba, una de las voces más activas en esta lucha, ha señalado que la planta lleva al menos ocho años operando de manera deficiente. La negligencia en su funcionamiento es alarmante.
Los datos son contundentes y dibujan un panorama desolador. Según Gustavo Ibarra, jefe del laboratorio de la propia planta, la ciudad de Córdoba genera aproximadamente diez millones de litros de desechos cloacales por hora. De esta increíble cantidad, la planta apenas procesa una fracción, y lo hace de forma incorrecta. El resultado es que cerca del 70% de estos líquidos, es decir, siete millones de litros por hora, son vertidos directamente al cauce del río Suquía con un tratamiento mínimo que consiste, en el mejor de los casos, en una simple cloración. Esto significa que la carga bacteriológica y química ingresa al río casi con la misma intensidad con la que salió de los hogares cordobeses.
Un Río que Lleva Muerte en Lugar de Vida
El río Suquía, que nace en las sierras y debería ser un corredor de vida, se transforma en su trayecto en un vehículo de contaminación. A lo largo de sus 255 kilómetros, recoge los efluentes de Bajo Grande y los transporta sin piedad hasta su desembocadura en la Laguna Mar Chiquita. El testimonio de Federico Kopta, presidente del Foro Ambiental, es una sentencia lapidaria: “Después de Bajo Grande ya no hay vida acuática”. Lo que antes era un río poblado de peces y microorganismos esenciales, hoy es un canal con altos niveles de coliformes fecales y una demanda biológica de oxígeno (DBO) que asfixia cualquier forma de vida compleja.
Estudios realizados por la cátedra de Parasitología de la Universidad Nacional de Córdoba confirmaron esta triste realidad, detectando niveles alarmantes de contaminación en la desembocadura del Suquía. La propia Dirección de Policía Ambiental de la Provincia, en 12 de 13 inspecciones realizadas entre 2017 y 2018, constató que “la planta no se encontraba funcionando adecuadamente”. A la contaminación invisible, la bacteriológica, se suma la visible: las costas del río y la laguna se ven manchadas por la presencia de botellas de plástico, envases y, lo que es peor, bidones de herbicidas arrastrados por la corriente, evidenciando un problema de gestión de residuos que se suma a la crisis cloacal.

El Debate: ¿Quién es el Responsable?
Mientras la evidencia científica y los testimonios apuntan a un culpable claro, se desarrolla un cruce de acusaciones. La Municipalidad de Córdoba, por su parte, ha intentado desviar la responsabilidad, argumentando que la contaminación, especialmente la presencia de fósforo que provoca la eutrofización (crecimiento desmedido de algas que agota el oxígeno del agua), no proviene únicamente de los efluentes cloacales. A continuación, una tabla comparativa de las posturas:
| Argumento | Acusación (Foro Ambiental, científicos, etc.) | Defensa (Municipalidad de Córdoba) |
|---|---|---|
| Fuente Principal de Fósforo | Efluentes cloacales de la planta Bajo Grande, que vierte líquidos sin el tratamiento adecuado para remover nutrientes. | Fertilizantes de la agricultura intensiva, heces de animales y feedlots (corrales de engorde) a lo largo de la cuenca del río. |
| Contaminante Clave | Fósforo y coliformes fecales de origen humano, demostrados por estudios en la salida de la planta. | Fósforo de origen agrícola y ganadero, sugiriendo que la concentración aumenta río abajo por estas fuentes. |
| Temporalidad del Problema | Agravado drásticamente en los últimos 8 a 13 años por el colapso funcional de la planta de tratamiento. | Es una acumulación histórica de décadas, no un problema reciente atribuible a una sola gestión. |
| Evidencia Presentada | Estudios universitarios, análisis de sedimentos que muestran un aumento de fósforo, inspecciones oficiales y testimonios de trabajadores. | Observación de actividad agropecuaria en la cuenca del río Suquía como fuente alternativa de contaminación. |
A pesar de la defensa del municipio, estudios de sedimentos han demostrado que la concentración de fósforo en la laguna ha aumentado significativamente en los últimos 13 años, coincidiendo con el período de denuncias sobre el mal funcionamiento de Bajo Grande.
Consecuencias Devastadoras para el Ecosistema y las Comunidades
El impacto de esta contaminación es multifacético y profundo. Ecológicamente, la eutrofización está alterando el delicado equilibrio químico de la laguna salina. Esto afecta a toda la cadena trófica, desde el plancton hasta los peces y las aves que se alimentan de ellos. Investigadores del CONICET y la UNC están estudiando cómo esta contaminación impacta en el organismo de los peces, acumulando toxinas que pueden ser devastadoras. La ironía es cruel: todo esto ocurre mientras la Laguna Mar Chiquita está en proceso de ser declarada Parque Nacional, una figura de máxima protección que choca frontalmente con la realidad de un ecosistema bajo asedio.
Para las comunidades humanas, las consecuencias también son directas. Unos 13.000 habitantes de pueblos ribereños como Capilla de los Remedios, La Para o Villa Santa Rosa sufren los efectos. Pescadores como Rubén Cabrera manifiestan su angustia: “Hay que parar con la contaminación, porque es un daño a la humanidad”. La municipalidad de La Para ha llegado al extremo de prohibir el consumo de pescados extraídos de la zona de la desembocadura, un golpe directo a la cultura y la economía local.
¿Hay una Solución en el Horizonte?
La esperanza de una solución parece tan turbia como las aguas del Suquía. Se han anunciado obras de ampliación en la planta de Bajo Grande, con una fecha de finalización teórica para el próximo año. Sin embargo, los propios trabajadores de la planta han expresado su escepticismo, indicando que no ven avances significativos. Peor aún, aclaran que la nueva obra está proyectada para conectar al 53% de los cordobeses que aún no tienen cloacas, pero no para solucionar la sobrecarga actual. En esencia, la ampliación no resolvería el problema de los líquidos que hoy se vierten sin tratar. Según los expertos de la planta, se necesitarían dos plantas del tamaño de la actual trabajando en paralelo para gestionar adecuadamente todos los desechos de la ciudad.
Mientras tanto, la justicia federal avanza en una causa que investiga a ocho funcionarios municipales por el presunto delito de contaminación. La sociedad civil, los habitantes locales y el propio ecosistema de Mar Chiquita aguardan una respuesta que sea más que una promesa. El futuro de uno de los humedales más importantes de Sudamérica pende de un hilo, amenazado por una crisis que pudo y debió ser evitada.

Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la principal fuente de contaminación de la Laguna Mar Chiquita?
La principal fuente identificada es el vertido de efluentes cloacales sin tratamiento adecuado desde la planta Bajo Grande de la ciudad de Córdoba. Estos contaminantes son transportados hasta la laguna a través del Río Suquía.
¿Qué tipo de contaminantes se han encontrado?
Se han detectado altos niveles de coliformes fecales (bacterias de origen intestinal) y una elevada concentración de fósforo, que causa eutrofización. Además, se observa contaminación visual por residuos plásticos y bidones de agroquímicos arrastrados por la corriente.
¿Es seguro consumir pescado de la laguna?
Las autoridades de municipios cercanos, como La Para, han prohibido el consumo de peces extraídos de la desembocadura del Río Suquía en la laguna debido a los altos niveles de contaminación. Se están realizando estudios para medir el impacto en los organismos de los peces.
¿Qué se está haciendo para solucionarlo?
Actualmente hay una causa judicial federal en curso contra funcionarios municipales. Se han prometido obras de ampliación en la planta de tratamiento, pero existen serias dudas sobre su efectividad para resolver el problema actual y sobre los plazos de su ejecución.
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